50 años de “Imagine”, la obra maestra de John Lennon

El 9 de septiembre de 1971, el músico editaba su segundo trabajo solista, que incluía la canción homónima y que se transformaría de inmediato en un himno global por la paz. Historia del disco que lo liberó de su pasado beatle.

Para 1971, las heridas estaban bien abiertas entre los cuatro beatles. Había pasado apenas un año de la disolución oficial del grupo y la bronca estaba a flor de piel, sobre todo entre los líderes: John Lennon y Paul McCartney se tiraban con munición bien gruesa cada vez que tenían la oportunidad.
Se desconocían de una manera descarnada, como si aquella fabulosa sociedad creativa de la que fueron parte y que sentó las bases de lo que sería un modo de componer y tocar el rock y el pop.


Para 1971, ambos ya habían sacado sus respectivos primeros discos solistas. McCartney editó su álbum homónimo en abril de 1970, mientras que Lennon hizo lo propio en diciembre de ese año con “John Lennon/Plastic Ono Band”.
Eran todo lo diferentes que en ese momento podían serlo ambos . Mientras Paul apostaba por la música del modo en que lo hizo, al menos en el último tramo de la vida de The Beatles; John se radicalizaba, no sólo musicalmente, apostando por cierta crudeza en su sonido, sino también desde lo ideológico.
La artillería verbal con la que ambos intentaban lastimarse por supuesto que incluyó la música, sus músicas. Incluso la que ambos habían construido como beatles.


Para comienzos de 1971, McCartney ya tenía listo su segundo disco solista, “RAM”, grabado durante la acción legal que Paul desarrolló en el Tribunal Supremo del Reino Unido para disolver la asociación The Beatles. En canciones como “Too many people” y “Dear boy”, descargaba su bronca hacia su viejo amigo. ¿Qué haría Lennon al respecto? Un disco, por supuesto. Y a mediados de 1971, comenzó a trabajar en lo que sería su segundo trabajo solista, el decisivo “Imagine”, editado el 9 de septiembre de ese año.


Tras aquella primera experiencia con la Plastic Ono Band, que incluía gemas como la combativa “Working Class Hero” (Héroe de la clase trabajadora”); la reveladora “God”, donde se desmarca de todas las creencias; y las introspectivas e intimistas “Mother” y “Love”, Lennon tomó nota de algo: debía abrir su música a las multitudes de algún modo. Su primer disco había sido muy bien recibido por la crítica, pero no fue todo lo popular que él esperaba ser. Básicamente, le faltaba un hit. Ese que, por caso George Harrison ya había encontrado con “My Sweet Lord”.


Por lo que, para su segundo trabajo volvió a contar con Phil Spector como productor, pero se rodeó de una crew de músicos que elevaron sus composiciones, entre ellos el propio Harrison; el bajista Klaus Voormann, un viejo amigo de The Beatles desde los días (y noches) de Hamburgo; el pianista estrella de The Rolling Stones, Nicky Hopkins; el saxofonista King Curtis y la sección de cuerda llamada Flux Fiddlers.
En su casa de Tittenhurst, en las afueras de Londres, Lennon montó un estudio donde se grabaron todos los temas a los que luego Spector se llevó a Nueva York para introducir las pistas finales, los arreglos de cuerdas y el saxo de Curtis.


Imagine oscila entre la introspección y la declaración de principios ante un mundo hostil. Canciones como “Jealous Guy”, “How”, “Oh my love” y “oh Yoko!” revelaban a un Lennon amoroso y dócil. En cambio, “I don’t wanna be a soldier”, “Gimme some truth” y “How do you sleep” eran pura dinamita, canciones en las que caían en la misma bolsa Richard Nixon y Paul McCartney.
Pero la canción que no sólo marcó el destino del disco, sino la vida misma de Lennon fue la que le dio nombre al disco en cuestión. Era el hit que buscaba.

En el estudio. Phil Spector y John Lennon en la consola y Yoko Ono detrás.


Pero para hablar de “Imagine”, la canción, hay que hablar de Yoko como una de las más decisivas influencias en el resultado del disco:“Yoko tuvo una influencia increíblemente positiva en todo el disco. No estaba simplemente sentada por detrás y lanzando un grito de vez en cuando. Sabía leer e incluso escribir la notación musical. Si surgía algún problema, digamos sobre armonías, lo más probable era que Yoko fuera la que encontraba la solución”, revelaba Dan Richter, fotógrafo personal de Lennon y Ono a comienzos de la década de los 70, citado en la biografía de Lennon escrita por Philip Norman.


Yoko, la mujer que despertó a Lennon del letargo beatle, deconstruyó y empoderó hasta convertirlo en el líder que fue hasta su asesinato en diciembre de 1980, influyó en él tanto o quizás más que el hecho de haber sido aquel beatle.
Pero volvamos a “Imagine”, la canción. Para esta balada de piano, ese piano blanco interpretado en una habitación blanca, John encontró su inspiración en un poema de Yoko de 1964 titulado “Cloud piece” e incluido en su libro “Grapefruit”. Cada verso de ese poema comenzaba diciendo “imagina esto, imagina aquello…”, tal como sucede con la canción. “Imagina que no hay países/ No es difícil de hacer/ Nada por qué matar o morir/ Y ninguna religión también/ Imagina toda la gente/ Viviendo la vida en paz/ Podrán decir que soy un soñador/ Pero no soy el único/ Espero que algún día/ te unas a nosotros/ Y el mundo será uno”. Era el Manifiesto Comunista hecho canción pop. Era, definitivamente, esa canción que no había encontrado en su primer disco.


La grabación de “Imagine” se llevó a cabo el 27 de mayo de 1971 . Se produjeron sólo tres tomas de las sesiones con el piano, de las cuales se eligió la segunda.​ En esta grabación participaron Lennon en la voz y el piano, Klaus Voormann en el bajo, Alan White en la batería y Flux Fiddlers en las cuerdas.
El 6 de diciembre de 1980, tan solo dos días antes de ser asesinado, Lennon reveló, durante una entrevista con la BBC, que Yoko debió haber sido reconocida como coautora de “Imagine”: “Debería ser acreditada como una canción Lennon-Ono porque una gran parte de ella, la letra y el concepto, vinieron de Yoko. Pero en esos días era un poco más egoísta y un poco más macho, y omití mencionar su contribución. Pero salió de su libro Grapefruit”.
En 2007, finalmente sucedió: la Asociación Nacional de Editores de Música (NMPA, por sus siglas en inglés), la asociación estadounidense que nuclea a los compositores, reconoció la autoría de “Imagine” a Lennon-Ono.


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