¿Cómo pasaron una escopeta por los controles?

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las muertes de Juan Ignacio Pavone y Jorge Luis Oviedo desnudaron algunas falencias en lo que respecta a la seguridad del aeropuerto local. El ingreso de una escopeta hasta las inmediaciones de la plataforma, desde donde se accede en forma inmediata hasta las aeronaves, llamó la atención de los investigadores y de numerosos vecinos de esta ciudad.

La facilidad con la cual Jorge Oviedo ingresó un arma larga, que posteriormente efectuara tres disparos y que nadie se percate de ello en forma inmediata, es uno de los ingredientes más llamativos en la investigación por el asesinato de Pavone y el posterior suicidio de Oviedo, ocurridos el martes a las 19, en la aeroestación local.

El estricto secreto de sumario decretado por el juez federal Leónidas Moldes, dificultó el acceso a la información de prensa. No obstante, todo indicaría que la muerte de ambos socios en la planta de combustibles del aeropuerto fue motivo de largas desaveniencias en la sociedad.

Desde ayer la planta está intervenida y, según trascendió, sería designado un nuevo mandatario para operarla.

«Río Negro» intento dialogar con el mayor Fabián Drovandi, jefe de la policía aeronáutica del aeropuerto, el cual se excusó con el secreto del sumario ante la entrevista. Por su parte el vicecomodoro Enrique Galoppo, jefe del aeropuerto local, se limitó a confirmar el hecho pero evitó ahondar en aspectos que dijo «son materia de investigación».

Néstor García, amigo de la familia Pavone, se mostró preocupado por la manera en que ocurrieron las cosas en un lugar donde «debería haber eficientes medidas de seguridad».

Llamativamente, fotógrafos y periodistas locales suelen ser objeto de «extrema vigilancia», cuando intentan obtener imágenes de algún visitante ilustre que arriba al aeropuerto de esta ciudad.

Según se pudo averiguar, la sociedad entre Oviedo y Pavone data de 1998, año en el cual el mandatario de la planta, Juan Pavone, (padre de Juan Ignacio) se muda a Córdoba para operar una planta similar en Pajas Bravas. Transfiere el negocio a su hijo y lo asocia con Oviedo, el cual meses atrás había sido desplazado de la jefatura del aeropuerto local.

Hace unos dos años, el joven comenzó a cuestionar la administración de la sociedad de hecho que llevaba Oviedo, e inclusive contrató auditorías que habrían constatado algunas anomalías contables. La relación entre ambos se deterioró y según informaron testigos, «casi no se hablaban».

A pesar de ello la sociedad se mantenía, pues los beneficios eran importantes y cada uno ganaba por mes más de 6 mil o 7 mil pesos.

Ambos concurrían a diario a sus oficinas de trabajo, al igual que los 5 empleados, los cuales solían recibir órdenes contradictorias. Por cuanto el convenio con YPF vencía en mayo próximo, los socios habrían acordado que Oviedo opere en forma exclusiva los combustibles para Chapelco y Pavone los del aeropuerto local. El contrato, redactado hace más de un año, debería firmarse días atrás pero ello no ocurrió, por negativas de Oviedo.

Ayer los restos de Juan Ignacio fueron trasladados en horas del mediodía de ayer hacia Chacabuco, Buenos Aires, donde reside su madre y sus dos hermanos. Por su parte los restos del vicecomodoro Oviedo fueron velados en la cochería Bariloche, con custodia policial.

Ante una consulta de este diario las hijas de Oviedo, indicaron que «por ahora no harán declaraciones a la prensa».


SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las muertes de Juan Ignacio Pavone y Jorge Luis Oviedo desnudaron algunas falencias en lo que respecta a la seguridad del aeropuerto local. El ingreso de una escopeta hasta las inmediaciones de la plataforma, desde donde se accede en forma inmediata hasta las aeronaves, llamó la atención de los investigadores y de numerosos vecinos de esta ciudad.

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