Dos caras de un solo peronismo
BUENOS AIRES (ABA).- «Con este peronismo así como está no se puede…pero tampoco sin el peronismo». La definición, en labios de alguien que está alineado detrás del Presidente, no deja lugar a dudas: Néstor Kirchner, quien tras fotografiarse con los «transversales» Aníbal Ibarra, Luis Juez y Hermes Binner, recibió la contrafaz atrevida que le ofrecieron en pose Eduardo Duhalde, Daniel Scioli, José Manuel De la Sota y Jorge Obeid, está casi obligado a dar una señal hacia dentro del PJ.
La sangre no llegará al río, repiten desde el kirchnerismo y el duhaldismo. Pero ambos bandos hacen ostentación de fuerzas y amenazan con sacar trapos sucios al sol. Ayer, Antonio Cafiero, amonestó a los pinguinos y les advirtió que se quiten de la cabeza la idea de adscribir al justicialismo a la socialdemocracia. Le contestó el secretario general de la Casa Rosada, Oscar Parrilli: «Algunos creen que rendirle homenaje a Perón es hacerle un mausoleo. Nosotros creemos que se lo recuerda trabajando todos los días por los más humildes, con consenso, apertura y pluralidad, y admitiendo que el peronismo es dueño de una verdad relativa».
Más allá de estos sones guerreros sobre dos formas de pararse ante la difícil coyuntura, se esconden viejas prácticas y la decisión de ir extirpándolas. No es un secreto que la mayoría de los sectores que adscribían al menemismo hoy tratan de camuflarse en el duhaldismo. Anoche, el ex ministro del Interior Carlos Corach, afirmó que «Kirchner está todo el tiempo con el rifle sanitario, viendo quién pasa y quién no la prueba ética. La reunión de San Vicente – evaluó – fue anti K, porqué el Presidente a diferencia de (Carlos) Menem, que delegaba y respaldaba a sus ministros, desautoriza y humilla a los colaboradores más cercanos».
Miguel Pichetto, practicante de los más variados estilos del peronismo, está convencido de que Kirchner «avanzará para liderar el PJ, que nunca en su historia tuvo un poder bipolar». El senador al despedir al santacruceño antes de su viaje a Estados Unidos, le informó sobre los «tanteos dialoguistas» que inició con Julio Arriaga, para ampliar las bases de sustentación del peronismo en el alto valle.
Kirchnerista de cuna, otro rionegrino, el diputado Osvaldo Nemirovsci, consideró que «la batalla» debe darse en el PJ y que los «progresistas» que van por fuera deben tener predisposición a entender el peronismo y reconocerle su capacidad de ser «el eje del proyecto transformador».
Las contradicciones del peronismo quedaron patentes en las fotos de la última semana. Duhalde, quien pretende mantener bajo control la provincia de Buenos Aires, aglutinó a los adversarios de K y mandó a hablar a Cafiero. Kirchner, por su parte, le hizo contestar por Parrilli. El Presidente demora el envío de señales certeras, en el entendimiento de que a la sociedad más que importarle la pelea entre peronistas, se desvive por solucionar los problemas que la martirizan, económicos, laborales y de seguridad.
Arnaldo Paganetti
Nota asociada: CRISIS EN EL PJ: El gobierno, entre la prudencia y la embestida dura
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BUENOS AIRES (ABA).- "Con este peronismo así como está no se puede...pero tampoco sin el peronismo". La definición, en labios de alguien que está alineado detrás del Presidente, no deja lugar a dudas: Néstor Kirchner, quien tras fotografiarse con los "transversales" Aníbal Ibarra, Luis Juez y Hermes Binner, recibió la contrafaz atrevida que le ofrecieron en pose Eduardo Duhalde, Daniel Scioli, José Manuel De la Sota y Jorge Obeid, está casi obligado a dar una señal hacia dentro del PJ.
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