Padre e hijo aparecieron ahogados en el Huapi
El domingo habían salido a navegar en un precario bote.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En horas del mediodía de ayer los buzos de Prefectura Naval Argentina, Delegación Bariloche, ubicaron los cuerpos de Rafael Sánchez (59 años) y su hijo, Rafael Fernando (13) ahogados en el agua, en inmediaciones de la isla de las Gallinas. Con ello, culminó una agotadora búsqueda que movilizó tres embarcaciones y medio centenar de hombres durante dos jornadas.
Los Sánchez partieron con un precario bote, impulsado por un motor Yumpa de 5 caballos, el domingo por la mañana, con aparentes intenciones de cruzar el lago Nahuel Huapi hasta la costa neuquina, para cazar un ciervo. Rafael era un experto baqueano de la zona, aficionado a la caza y experto en navegación lacustre. Sus amigos recordaron que «desde pequeño navegó el Nahuel Huapi, aún en malas condiciones». No podían creer que haya salido con «una embarcación en tan malas condiciones».
En Prefectura se informó que la embarcación pudo tener algún contratiempo en momentos de navegar entre el extremo este de la península San Pedro y la isla de las Gallinas, en línea recta entre el arroyo Castilla (Neuquén) y Bahía Serena (Río Negro), desde donde partió la embarcación. No obstante, no hay certeza si el viaje era de ida o de vuelta. Todo indicaría que ambos intentaron llegar a la costa del islote a nado.
En primer término las patrullas de búsqueda encontraron un bidón plástico, de 5 litros, con 2 de combustible, flotando cerca de la costa. Luego, ya sobre ella, divisaron un remo. En las rocas previas al islote estaba el bote, sin su motor, muy golpeado por las piedras. También hallaron 3
chalecos salvavidas, de corcho.
Estos elementos motivaron que 4 buzos releven la costa oeste de la isla, donde ubicaron a 8 metros de profundidad al menor de los Sánchez. Un poco más lejos, a 11 metros, estaba su padre. Ambos llevaban las botas y la ropa puesta por lo cual los investigadores suponen que el fuerte viento y las olas, que ese día orillaban el metro de alto, pudieron tumbar la pequeña embarcación.
El prefecto principal, Amilcar López, destacó la colaboración de los hermanos de Rafael, José Antonio y Mario Miguel Filipi, los cuales participaron en la búsqueda lacustre y fueron los que reconocieron el remo y los primeros elementos encontrados.
Los cuerpos de los infortunados fueron trasladados hasta el Puerto San Carlos, desde donde fueron cargados en un unimog con destino a la morgue del hospital local, ant el desconsuelo y la angustia de sus familiares.
Durante las dos jornadas de búsqueda el clima se mantuvo adverso, con viento, lluvia y nubes bajas, lo que complicó en extremo las tareas.
Pese a todo, los hombres de Prefectura Naval pudieron llevar a cabo su trabajo, y al igual que hace 45 días, cuando trabajaron en el lago Gutiérrez buscando a Anthony Lodbell, cumplieron la misión con pericia.
Durante el lunes y martes el relevamiento fue intenso, tanto por la urgencia de encontrar a los desaparecidos como por el hecho de que el pequeño Rafael Fernando, que concurría al CEM 46 de Puerto Moreno, sufría de diabetes y debía ser medicado.
López comentó que durante la tarde del lunes y sobre todo durante la noche, la delegación de prefectura local recibió numerosos llamados de vecinos de esta ciudad que aseguraban haber «visto navegando un bote», en lugares muy alejados del posible naufragio.
Morir en los ríos y lagos
Los accidentes náuticos en el Nahuel Huapi son lamentablemente frecuentes, al igual que los que ocurren en los ríos y lagos de la región. Una de las últimas tragedias ocurrió el 27 de diciembre de 1998, fecha en la cual cuatro vecinos de Villa La Angostura pescaban en el brazo Machete del Nahuel Huapi y el gomón que tripulaban se dio vuelta. Juan Manuel Alvarado alcanzó la costa a nado, Ricardo Toledo se amarró al bote invertido pero igual murió ahogado, y Diego Alvarado y Agustín Zumelzu desaparecieron, y sus cuerpos nunca fueron hallados.
El fotógrafo y guía de turismo Leonardo Rigottti, su cuñado Fernando Erroz y Nicolás Rossi, desaparecieron en el lago Gutiérrez el 5 de junio de 1999. Habían salido a navegar en una canoa y no aparecieron más. La embarcación fue hallada en el otro extremo del campamento que habían improvisado junto a su automóvil en la orilla oeste del lago. Ese mismo mes, el 23 de junio de 1999 Eustaquio y Angel Huentelaf, de 28 y 30 años se hundieron con una canoa en el Limay y se ahogaron en la zona de Confluencia, cuando transportaban materiales de construcción. Angel fue rescatado horas después y a Eustaquio lo encontraron dos meses más tarde en un recodo del río. (AB)
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En horas del mediodía de ayer los buzos de Prefectura Naval Argentina, Delegación Bariloche, ubicaron los cuerpos de Rafael Sánchez (59 años) y su hijo, Rafael Fernando (13) ahogados en el agua, en inmediaciones de la isla de las Gallinas. Con ello, culminó una agotadora búsqueda que movilizó tres embarcaciones y medio centenar de hombres durante dos jornadas.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios