Teatro: dos obras breves para no perderse en el Complejo Cultural de Cipolletti
A partir de la comedia, una mirada sobre la migración de principios del siglo pasado, la vejez empobrecida, y sobre todo el amor, subirá a las tablas del Complejo Cultural con dos pequeñas obras de la directora Romina Fratarelli, con textos escritos por su hermano Nicolás. La cita es a las 21, en el teatro mayor del nuevo complejo, donde se podrá ver “Carmen y Orlando” y “La carta”.
“Carmen y Orlando” relata la relación de una pareja que lleva ya muchos años conviviendo. A partir de la llegada de una boleta de gas, de un cucharón de madera y con la televisión omnipresente, cada uno a su manera, recuerda el amor que los unió hace quien sabe cuantos años. En “La carta”, la acción aparece por una visita, en el cumpleaños de una inmigrante italiana que horneaba su torta. Allí aparecen las huellas de la guerra, los celos y obvio, el amor, los amores y muchos recuerdos que invaden, y que también aparecen en una carta, el origen de un conflicto
Según cuenta Romina, que dirigió la puesta, la obra nació en un taller, y la idea le gustó tanto que resolvió apostar. Las vivencias de sus familiares inmigrantes calaron hondo en su inconsciente, y así surgieron recuerdos de un tío, vivencias ajenas y propias que fueron recreando, por un lado “La carta”, y, producto de las crisis que parecen crónicas en nuestro país, “Carmen y Orlando”, a quienes les llega una boleta muy cara, que no pueden pagar.
“La cuestión de los inmigrantes es parte de mi vida, me identifica”, reconoce Romina. “Un tío nos contaba que no tenían para morfar, andaban descalzos, vivían llenos de piojos, todo es parte de nuestras raíces, y la risa, la exageración del ‘tano’, gritón, gracioso, la tía ‘hinchabolas’, metiche”, evocó. Todo parte de los estereotipos que componen nuestra idiosincracia argenta que se fundó, en parte, por aquella época.
Las repetitivas crisis que vive la economía nacional sirven para graficar a una pareja de “viejitos” que no pueden pagar la luz, y que, agobiados por las malas noticias que dan los medios de comunicación, recuerdan sus primeras épocas juntos.
Lo que tenés que saber
“Carmen y Orlando”
Actúan: Veronica Vega y Carlos de Gracia.
“La carta”
Actúan: Laura Aceto, Patricia Ruiz, Ro Maga y Ariel Ríos.
Dirección y dramaturgia: Romina Fratarelli
Vestuarios: Carlos Troncoso y Gabriel Morales.
Luces: Elunei Beltrán.
Sonido: Inti Méndez.
Maquillaje: Sofía Zacca
Funciones: este viernes a las 21, en el Complejo Cultural Cipolletti
Entradas: $300.
A partir de la comedia, una mirada sobre la migración de principios del siglo pasado, la vejez empobrecida, y sobre todo el amor, subirá a las tablas del Complejo Cultural con dos pequeñas obras de la directora Romina Fratarelli, con textos escritos por su hermano Nicolás. La cita es a las 21, en el teatro mayor del nuevo complejo, donde se podrá ver “Carmen y Orlando” y “La carta”.
“Carmen y Orlando” relata la relación de una pareja que lleva ya muchos años conviviendo. A partir de la llegada de una boleta de gas, de un cucharón de madera y con la televisión omnipresente, cada uno a su manera, recuerda el amor que los unió hace quien sabe cuantos años. En “La carta”, la acción aparece por una visita, en el cumpleaños de una inmigrante italiana que horneaba su torta. Allí aparecen las huellas de la guerra, los celos y obvio, el amor, los amores y muchos recuerdos que invaden, y que también aparecen en una carta, el origen de un conflicto
Según cuenta Romina, que dirigió la puesta, la obra nació en un taller, y la idea le gustó tanto que resolvió apostar. Las vivencias de sus familiares inmigrantes calaron hondo en su inconsciente, y así surgieron recuerdos de un tío, vivencias ajenas y propias que fueron recreando, por un lado “La carta”, y, producto de las crisis que parecen crónicas en nuestro país, “Carmen y Orlando”, a quienes les llega una boleta muy cara, que no pueden pagar.
“La cuestión de los inmigrantes es parte de mi vida, me identifica”, reconoce Romina. “Un tío nos contaba que no tenían para morfar, andaban descalzos, vivían llenos de piojos, todo es parte de nuestras raíces, y la risa, la exageración del ‘tano’, gritón, gracioso, la tía ‘hinchabolas’, metiche”, evocó. Todo parte de los estereotipos que componen nuestra idiosincracia argenta que se fundó, en parte, por aquella época.
Las repetitivas crisis que vive la economía nacional sirven para graficar a una pareja de “viejitos” que no pueden pagar la luz, y que, agobiados por las malas noticias que dan los medios de comunicación, recuerdan sus primeras épocas juntos.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios