Dramática muerte en el mar de 28 inmigrantes conmueve a Italia
Intentaban llegar a Europa. Pero el barco de los traficantes se rompió, comenzaron a morir de hambre y sed y los arrojaron al mar. 28 murieron y rescatan a 71
SIRACUSA/ROMA (dpa) – La víctima más joven de la catástrofe por la muerte de inmigrantes en el Mediterráneo no tenía ni un año. «Teníamos al niño en brazos e intentamos reanimarlo», relata su joven padre. «Pero el pequeño no sobrevivió. Como los otros pasajeros nos lo exigieron, tuvimos que tirar el cuerpo al mar».
El mismo destino sufrieron otras 28 personas que iban a bordo de «la barcaza de la muerte» entre el norte de Africa y Sicilia. El carguero alemán «Zuiderdiep» pudo salvar el fin de semana a 72 de las personas de origen africano que iban en el bote, a las que rescató medio muertas de hambre y sed. Otro de los inmigrantes murió poco después de un paro cardíaco.
Esta vez, el barco pudo llevar a los supervivientes de inmediato a un puerto siciliano, luego de que hace un mes el «Cap Anamur» estuviera semanas con los extranjeros a bordo sin poder acercarse a la costa por un conflicto con las autoridades italianas.
Las imágenes de los supervivientes han conmocionado a toda Italia. Los sanitarios tenían que sostener a los débiles inmigrantes, que llegaban con una extrema delgadez y con la mirada perdida al puerto de Siracusa. Una médica que subió al barco para dar asistencia pinta un cuadro terrible: «En los primeros minutos no sabía quién estaba vivo y quién muerto».
Sobre el drama que tuvo lugar previamente durante la odisea de unos diez días en la barca de 14 metros de largo, sólo puede haber hipótesis. Los traficantes de personas habían calculado que sólo sería un viaje de pocos días, según cree un funcionario italiano.
Pero el bote, que se estima salió del puerto libio de Al Zuwara, tuvo problemas con el motor y la travesía se hizo cada vez más larga. El agua y los alimentos se acabaron y la gente empezó a morir. Los cadáveres fueron lanzados al mar por los supervivientes. «Sabíamos que era una empresa peligrosa», relató un superviviente. «Pero queríamos darle a nuestro hijo un futuro mejor». Según las informaciones, los inmigrantes, que querían alcanzar Italia y entrar a Europea, proceden de diferentes países del oeste de Africa.
Para el viaje pagaron unos mil dólares cada uno. Antes, habían recorrido miles de kilómetros por la mitad del norte de Africa, la mayor parte de ellos a través de desiertos, en algunos trozos a pie.
«Enfrentamos un enorme problema», comentó un ministro italiano. «Decenas de millones de personas esperan para llegar a Europa a través de 'la puerta' de Italia». Y el problema dista mucho de estar resuelto a nivel europeo, señaló.
Reclamo a la Unión Europea
SIRACUSA/ROMA (DPA) – Tras el drama de los 28 inmigrantes africanos muertos en su intento de llegar a la costa italiana, Roma instó a la Unión Europea (UE) a que actúe para combatir la explotación de este tipo de personas por parte de bandas que los llevan ilegalmente a Europa.
La UE tiene que dar una acogida digna a los inmigrantes en situación legal y hay que combatir el tráfico de personas, declaró el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu. Las autoridades arrestaron ayer a dos de los presuntos traficantes liberianos que transportaban a las aproximadamente 100 víctimas en la barcaza de madera.
La mayoría de los inmigrantes fueron llevados al hospital en Siracusa.
Medios italianos informaron ayer que desde 1996 han muerto al menos 900 personas en su viaje desde el norte de Africa y la costa siciliana.Agregó que ientos de miles de personas se encuentran en Africa a la espera de viajar a Europa, sobre todo a través de Italia y España.
Los inmigrantes fueron trasladados a un centro de acogida en tierra firme. El barco alemán que los recogió pudo seguir su viaje a Turquía tras cumplir con requisitos burocráticos.
A diferencia de lo ocurrido hace un mes con el barco «Cap Anamur», al que Roma acusó de complicidad en la inmigración ilegal, las autoridades italianas no pusieron dificultades a la naviera. (DPA)
SIRACUSA/ROMA (dpa) - La víctima más joven de la catástrofe por la muerte de inmigrantes en el Mediterráneo no tenía ni un año. "Teníamos al niño en brazos e intentamos reanimarlo", relata su joven padre. "Pero el pequeño no sobrevivió. Como los otros pasajeros nos lo exigieron, tuvimos que tirar el cuerpo al mar".
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