Globalización, humor y malas palabras coparon la tercera jornada
Roberto Fontanarrosa pidió "amnistiar" a los insultos por su "valor terapéutico". La expansión internacional del español y la relación con el inglés fueron el eje ayer.
ROSARIO (Télam/DyN/ AFP).- «¿Por qué son malas las malas palabras?», se preguntó ayer el escritor y humorista Roberto Fontanarrosa ante los panelistas de la tercera sesión plenaria del Congreso de la Lengua , invitó a valorar «la condición terapéutica de las malas palabras, porque sirven para descargarse» y rogó «amnistía para ellas, porque las vamos a necesitar».
Convocado bajo la consigna «Español internacional e internacionalización del español», el encuentro, realizado en el teatro El Círculo, se abrió con una celebrada exposición del ensayista mexicano Enrique Krauze y continuó con las intervenciones de los periodistas José Claudio Escribano (moderador de la mesa) y Juan Luis Cebrián; el empresario Francisco de Bergia; los escritores Alfredo Bryce Echenique, Roberto Fontanarrosa y Federico Reyes Herodes; y el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti.
En el marco de tanta retórica, el encargado de aportar una tregua al panel fue el rosarino Fontanarrosa, que apenas tomó la palabra anticipó: «No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer». «Por qué son malas las malas palabras. ¿Quién las define así? ¿Son malas porque les pegan a la otras? ¿Porque son de mala calidad? Tal vez sean como esos villanos de películas que al principio eran buenos pero la sociedad los hizo malos», disparó el creador de tiras como «Inodoro Pereyra» y «Boogie el aceitoso».
La sorpresa inicial del auditorio ante una exposición tan poco ortodoxa contuvo por un tiempo las risas, pero la compostura duró poco y las carcajadas y aplausos empezaron a multiplicarse sin encontrar eco en las caras serias de Sanguinetti y Bryce Echenique, que parecieron reprobar el tono elegido por Fontanarrosa. «Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física de la palabra -indicó el escritor y dibujante-. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decirle pelotuda'.
El secreto la palabra pelotudo -que no sé si ya está en el Diccionario Panhispánico de Dudas- radica en la fuerza de la letra te».
El autor de «Best seller» y «El área 18» cerró su informal ponencia invitando a valorar «la condición terapéutica de las malas palabras, porque sirven para descargarse» y rogó «amnistía para ellas porque las vamos a necesitar».
El impacto de la cultura hispana sobre Estados Unidos , la expansión del idioma inglés y la proyección internacional del español fue el eje preferido ayer por la mayoría de los panelistas.
«La importancia del inglés es hoy de todo punto incomparable con la de ninguna otra lengua: no es que sea mayor, es que es de otro orden de magnitud. Eso puede gustarnos o no, pero es indiscutible», disparó el prestigioso escritor peruano Alfredo Bryce Echenique durante la mesa redonda sobre «Español internacional e internacionalización del español», que se celebró en el Teatro El Círculo.
Pero, mucho más opti
mista, el historiador y literato mexicano Enrique Krauze aseguró que el español «podría ser un arma muy poderosa, que en el futuro no lejano podría influir de manera decisiva en la vida política de Estados Unidos, y por derivación natural, del mundo entero».
En una magnífica disertación que abrió esta mañana la actividad oficial del encuentro, Krauze se manifestó como un fuerte defensor de la convivencia entre el idioma de Cervantes y el de Shakespeare, especialmente en los Estados Unidos, donde, dijo, «el mejor desenlace que puede ocurrir es la convivencia de ambos idiomas y su mutua inseminación», y exhortó a la realización de productos culturales para sostener y ampliar la población hispana en Norteamérica.
«Piensen en los millones de 'nanas'(niñeras) hispanas que cantan en español canciones de cuna y rondas infantiles a los hijos de norteamericanas que trabajan fuera de casa. Esos serán niños que tendrán al español por su segunda lengua materna. ¿Podemos evitar la pérdida a largo plazo de ese contingente de hispanohablantes? Por supuesto que sí podemos, pero tendríamos que abandonar nuestra proverbial pasividad y actuar como conquistadores culturales en ese mercado», resaltó. «Español o inglés» versus «español e inglés» ya fueron instaladas como el eje central del Congreso.
En las sucesivas mesas de debate, el escritor argentino Mempo Giardinelli afirmó que «no se compite con el inglés», mientras que su colega ibérico Juan José Millás aseguró que «el español no está acosado por el inglés, sino por el español».
Nota asociada: ¿Dónde queda la transversalidad? La poesía y el teatro lejos de las aulas Diccionarios para el futuro Saramago a los niños: amen los libros Las lenguas vivas de España
Nota asociada: ¿Dónde queda la transversalidad? La poesía y el teatro lejos de las aulas Diccionarios para el futuro Saramago a los niños: amen los libros Las lenguas vivas de España
ROSARIO (Télam/DyN/ AFP).- "¿Por qué son malas las malas palabras?", se preguntó ayer el escritor y humorista Roberto Fontanarrosa ante los panelistas de la tercera sesión plenaria del Congreso de la Lengua , invitó a valorar "la condición terapéutica de las malas palabras, porque sirven para descargarse" y rogó "amnistía para ellas, porque las vamos a necesitar".
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios