Asesinaron a tiros y puñaladas a un comerciante en Patagones
La víctima era el dueño de un negocio de artículos para el campo.
PATAGONES (AV)- El brutal asesinato de un comerciante de Patagones reavivó la conmoción por la tragedia en la ciudad maragata.
Sin motivos aparentes, un joven de 30 años ingresó con dos armas de fuego -un 22 y un pistolón- a un conocido comercio de venta de artículos rurales y totalmente descontrolado comenzó a disparar en forma indiscriminada, hiriendo de gravedad al propietario del local Rubén Stribing, un ingeniero agrónomo de 48 años. Luego tomó un cuchillo, lo apuñaló y degolló.
El agresor, que fue identificado como Edgardo Gilardi, efectuó varios disparos que derribaron al comerciante y luego extrajo de entre sus ropas un cuchillo de unos 20 centímetros de hoja con el que apuñaló varias veces a la víctima a la que finalmente degolló. Tras la macabra maniobra, el agresor clavó el arma blanca en el pecho de Stribing y salió del comercio.
Con sus manos ensangrentadas, el agresor dibujó en el vidrio de la puerta de ingreso las iniciales «VI» y según las huellas sus pasos se dirigieron a la camioneta Chevrolet Blazer blanca patente ERN 393, propiedad de la esposa de Stribing, que estaba estacionada a escasos metros del negocio.
En el vidrio de la ventanilla del lado del conductor quedaron también manchas de sangre, impresionando como que el joven apoyó allí sus manos probablemente equivocando el camino hacia su cuatro por cuatro blanca marca Suzuki Vitara, patentes DRY 561, que había quedado con las balizas encendidas en la otra calle de la esquina de Moreno y Belgrano de Patagones, donde se ubica el comercio.
En el piso de tierra de la vereda quedaron tirados una gorra negra, un reloj pulsera, la vaina de cuero del cuchillo, 12
cartuchos de un pistolón, las llaves de un auto y un elemento que parecía ser una alarma, que se le habrían caído al agresor en el momento de ser detenido por la policía en el lugar.
Gilardi forcejeó con los policías, incluso golpeó a uno de los agentes en el rostro, pero finalmente fue reducido.
Según se supo y fue confirmado por el comisario de Patagones, José Diego, Gilardi -a quien se conoce con el apodo del «Loco»- ingresó al negocio por primera vez aproximadamente a las 9 de la mañana. Un empleado le vendió un freno para un caballo, como tantas otras veces, y el hombre se retiró.
Más tarde, de regreso a la ciudad, Gilardi discutió con un empleado de la cooperativa ganadera porque le reclamaba el envío de un camión para sacar trigo de un silo de su campo, sin entender que los sábados a la mañana no hay vehículos disponibles.
Una hora y media más tarde regresó al comercio empuñando un arma de fuego en cada mano y sin articular palabras comenzó a disparar en forma indiscriminada, de acuerdo con lo que habrían manifestado los ocasionales testigos.
En el negocio se encontraban el dueño, dos empleados y un cliente a quien una columna del lugar le sirvió de escudo frente a la lluvia de balas que en segundos provocó una tragedia que no encuentra explicación, pero que para la comarca Viedma-Patagones es doblemente significativa tras el horror vivido el 28 de setiembre pasado en la escuela Islas Malvinas.
Según los informantes, el agresor también efectuó varios disparos al bulto con el revólver e hirió a uno de los empleados, Pablo Arizcuren, de 22 años, en una pierna.
En el conocido amplio comercio «El Fortín» funciona la venta de elementos rurales y una marroquinería, propiedad de la esposa de la víctima que también se encontraba en e lugar y que tras la tragedia debió ser atendida en el hospital Pedro Ecay de Patagones bajo una fuerte crisis emocional.
De acuerdo con los trascendidos recogidos en el escenario de la tragedia, más de un automovilista debieron tirarse a la banquina en la ruta que une Patagones con Bahía Blanca tras una alocada carrera por el carril contrario de la camioneta cuatro por cuatro que conducía Gilardi.
Esto ocurrió pasadas las nueve de la mañana y luego de lo acontecido generó la sospecha de que el detenido haya salido del negocio la primera vez que entró y se haya dirigido hasta su campo en la zona de Cagliero, a unos 35 kilómetros de Patagones, para allí recoger las armas que luego utilizó para ultimar a Stribing. Todo es motivo de investigación.
Las iniciales
Las letras «VI» dibujadas con sangre en la puerta de ingreso al Fortín parecen no decir mucho si uno las toma en forma aislada, pero podrían tener otra significación si se confirma que en el negocio trabajaría una joven llamada Virginia.
Trascendidos que no fueron confirmados por la Policía indican que Gilardi habría estado interesado en esta jovencita o por lo menos preguntado por ella.
Consultado sobre el tema, el comisario dijo que de la investigación iniciada no había surgido que en el local trabajara una joven sino sólo dos empleados.
Gilardi, residente en Patagones y perteneciente a una familia dedicada a la actividad agropecuaria, también conocida de la comarca, permanecía ayer detenido en la comisaría local.
En la tarde de ayer era evaluado por un médico psiquiatra de acuerdo con un pedido del fiscal de turno de Bahía Blanca, Gustavo Zorzano.
Los comentarios señalaban ayer que Gilardi tendría sus facultades mentales alteradas. Anoche se definía su traslado a un penal de Bahía Blanca, donde será indagado por el juez interviniente, que lleva adelante la causa por «homicidio y resistencia a la autoridad».
Un amante de las actividades vinculadas con el campo
PATAGONES (AV) – Rubén Stribing era un hombre joven, trabajador, amante de todo lo vinculado con el campo. Hace más de 25 años fundó junto a Diana, su esposa, una familia a la que pronto se le sumaron sus cuatro hijos -tres varones y una nena- que crecieron en Patagones igual que él y su hermano.
Todo parecía perfecto en sus vidas y las mayores preocupaciones pasaban por las pequeñeces que viven tantos matrimonios con hijos a los que hay que enseñarles a caminar, ayudarlos con las tareas de la escuela, los deportes, entre tantas actividades que se suman con los años y que son tan variadas que a veces no dejan tiempo para darse cuenta cuánto crecieron.
Pero hace aproximadamente cuatro años la desgracia irrumpió en sus vidas. Un terrible llamado telefónico desde Bahía Blanca les instaló el dolor para siempre. Su hijo mayor de 20 años que estudiaba en esa ciudad había muerto producto de una aneurisma.
Esta partida tan temprana sacudió a la comunidad maragata ante semejante tragedia que sumía a toda una familia en una pérdida irreparable.
Un llamado similar reprodujo ayer aquella sensación que no se puede definir con palabras, cuando desde Patagones le comunicaban a los dos hijos más grandes del matrimonio que estudian en Bahía Blanca la tragedia que nuevamente estremecía a a la familia.
Al cierre de esta edición en el hospital Pedro Ecay de Patagones se le practicaba la autopsia a Stribing, cuyos restos serán inhumados hoy.
PATAGONES (AV)- El brutal asesinato de un comerciante de Patagones reavivó la conmoción por la tragedia en la ciudad maragata.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios