Londres planeó una ofensiva militar en 1977
Temía una invasión argentina a las Islas Malvinas
LONDRES.- Gran Bretaña planeaba lanzar una ofensiva militar contra Argentina en las Islas Malvinas, cinco años antes que comenzara el conflicto por la soberanía de ese archipiélago del Atlántico Sur en 1982, según documentos desclasificados esta semana y publicados en el país.
De acuerdo a informes del Archivo Nacional británico (NA) en Kew, al oeste de Londres, el por entonces premier británico James Callaghan envió en 1977 una flotilla de buques de guerra de la Royal Navy a las Islas Malvinas (Falklands, según los británicos), porque temía una invasión argentina a esas islas.
Ese operativo de guerra, llamado «Operación Journeyman», formó parte de un acalorado debate político secreto en los pasillos de Whitehall, sede del gobierno británico, y del Ministerio de Defensa en Londres (MoD).
De acuerdo a esos documentos nunca antes conocidos por el público, el Ministerio de Defensa planeaba lanzar un ataque contra Argentina, pero decidió esperar ante la presión de las leyes internacionales y la necesidad de acatar las normativas marítimas.
Finalmente, el gobierno de Londres envió la flotilla, que partió en noviembre de 1977 y consistía de dos fragatas, dos buques de guerra y un submarino nuclear conocido como el HMS Dreadnought, similar al Conqueror que en 1982 hundió al buque argentino General Belgrano. La flotilla iba sin fines de agresión.
Ese envío se produjo com respuesta a la instalación -casi un año antes- de la base Corbeta Uruguay, con unos cincuenta científicos argentinos, en las Sandwich. «Los oficiales comandantes y los capitanes de aviones deben responder a cualquier agresión con firmeza y tacto y deben exhibir determinación para enfrentar cualquier escalada de violencia», indicó el memorando secreto a las fuerzas armadas británicas.
«Los oficiales comandantes y los capitanes de aviones deben responder a cualquier agresión con firmeza y tacto y deben exhibir determinación para enfrentar cualquier escalada de violencia», indicó el memorando secreto a las FF. AA. británicas.
Semejante uso de fuerza «sólo debe utilizarse hasta que sea evidente que se ha logrado el objetivo deseado y no debe ser en ningún sentido forma de retaliación».
Por su parte, el comandante del submarino nuclear recibió la orden expresa: «Si su buque es atacado con armas de las fuerzas argentinas, debe atacar, cualquiera sea la consecuencia o riesgo de vida».
En tanto, Sam Silkin, el por entonces Fiscal General, aconsejó al gobierno británico que cualquier zona de exclusión alrededor de las Islas Malvinas «quebraría toda ley internacional».
El Ministerio de Defensa estableció una «zona de seguridad» de 50 millas alrededor de las islas, que demarcaría el límite que no podrían cruzar los argentinos sin entrar en guerra.
Ese envío secreto coincidió con negociaciones secretas en Nueva York entre el gobierno de Gran Bretaña y el de Argentina, para reducir las tensiones por la soberanía de las islas.
Una vez que comenzaron las reuniones en Nueva York, el gobierno británico reveló a Argentina del envío de la flotilla de la Royal Navy y poco después, los 50 argentinos que desembarcaron en South Thule abandonaron esa isla, reinstaurándose el «statu quo».
LONDRES.- Gran Bretaña planeaba lanzar una ofensiva militar contra Argentina en las Islas Malvinas, cinco años antes que comenzara el conflicto por la soberanía de ese archipiélago del Atlántico Sur en 1982, según documentos desclasificados esta semana y publicados en el país.
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