Greta Garbo, la diosa solitaria del cine
Cien años del nacimiento de una
NUEVA YORK (DPA).- La «diosa» Greta Garbo era una leyenda ya en vida. Entre 1926 y 1941 se convirtió en una de las divas más famosas del cine con películas como «Mata Hari», «Anna Karenina» y «Ninotchka», aunque Hollywood nunca la premió con un Oscar por ninguna de sus 24 películas rodadas allí.
Millones de personas en todo el mundo adoraban a Garbo por encima de cualquier otra actriz, y como ninguna otra ella se retrajo de la vida pública hasta su muerte en abril de 1990 a los 84 años. Fue el sueño de muchos hombres pero jamás se casó y tenía al parecer inclinaciones lésbicas. Ayer se cumplieron cien años de su nacimiento.
«La Garbo otorgaba a las películas un sentimiento de poesía como nadie más, salvo quizás Charles Chaplin», dijo de ella el escritor Truman Capote. Y el actor Lionel Barrymore, su pareja en muchos filmes, la calificó de «la mayor actriz jamás vista en la pantalla».
Al público le encantaban su belleza y su timidez, detrás de la que parecían guardarse numerosos secretos. Un rostro de líneas exquisitas con una piel de alabastro que transformaba a la cámara en un juego artístico de luces y sombras.
La actriz nació en Estocolmo en el seno de una familia modesta, como Greta Louisa Gustafsson. Creció en un barrio pobre de la capital sueca, trabajó en una peluquería y luego como vendedora en unos almacenes.
Su belleza le permitió realizar su primera película en 1921 y poco después recibió una beca para la Escuela Real de Actuación, donde conoció al hombre que la transformó
de una adolescente desmañada en una estrella mundial, el director Mauritz Stiller.
El inmigrante ruso de origen judío, que era una destacada figura del cine mudo sueco, le dio el papel principal en «Gösta Berlings Saga» (1924), un rol que la hizo famosa en toda Europa.
Ese mismo año Stiller viajó a Berlín con su joven estrella para participar en otra cinta y poco después comenzaron a rodarse las películas con la MGM en Hollywood que le dieron fama en todo el mundo: «Torrent» (1926), «The Temptress» (1926) y «Flesh and the Devil» (1927).
Mientras que Stiller regresó en 1927 a Suecia y murió un año después, Garbo cada vez se hacía más famosa y su belleza se convirtió en un modelo para toda una generación de mujeres.
En los años 30 siguieron los filmes «La reina Cristina de Suecia», «Anna Karenina» y «La dama de las camelias».
Pero pese a su éxito, la estrella siempre se negó a seguir las reglas de Hollywood. Mantuvo su vida privada en el más absoluto secreto, dio muy pocas veces conferencias de prensa y se convirtió en la «esfinge sueca».
Rodeada de un aura trágica y melancólica, cuando rodó su primera comedia en 1939 a las órdenes de Ernst Lubitsch, «Ninotchka», los estudios promocionaban la cinta con la frase: «¡La Garbo ríe!» Pero dos años más tarde a todos se les congeló la sonrisa. En «La mujer de las dos caras» (1941) se mostró como una mujer solidaria pero recibió terribles críticas.
Aprovechando el final de su contrato con la MGM la actriz decidió no volver a rodar, dejó
Hollywood y se fue a vivir a Nueva York. Pero el mito se mantuvo durante casi cinco décadas más. Surgieron numerosas leyendas, se escribieron biografías, se editaron libros de fotos con imágenes antiguas y nuevas sacadas a escondidas que mostraban a una mujer avejentada con gafas de sol y sombrero.
Entre los pocos amigos que la acompañaron hasta el final se contaba el comerciante de arte Sam Green, quien durante 15 años hablaba por teléfono con ella todos los días y la acompañaba en sus paseos por Manhattan. Según relató luego, Garbo había transformado su departamento con vistas al East River en un «nido» adecuado a sus gustos espartanos.
Durante 31 años trabajó para ella la misma empleada y los fines de semana cocinaba ella misma. Nunca había fiestas en su hogar y cuando la «diosa» estaba invitada a cenas en casas de amigos se traía una mazana y se la comía con la más absoluta calma en vez de la langosta o los bistecs que ofrecían los anfitriones.
Amores de una diva que guardó muchos secretos
Con un rostro bello sin máculas, «la diosa» Greta Garbo conquistó no sólo el corazón de los hombres, sino también el de las mujeres.
Durante su carrera, Garbo tuvo relaciones con colegas del mundo del cine y con el millonario Georg Schlee, pero tras su muerte se conocieron en una biografía también cartas apasionadas de amor a la actriz Mimi Pollak, que reforzaron los rumores de tendencias lésbicas o bisexuales. Pese a ello, la belleza noruega nunca se casó.
La frase acuñada en su película «Grand Hotel» (1932), «I want to be alone» (quiero estar sola), ha sido interpretada como una confesión relativa también a su vida privada, que mantuvo siempre en secreto. Por esa causa, cuando se retiró del negocio del cine a los 36 años ya circulaban numerosas leyendas sobre su persona.
Casi todos sus compañeros de rodaje se convirtieron en potenciales parejas para la opinión pública. Se hablaba de una relación con el actor John Gilbert, uno de los astros de la época del cine mudo en los años 20 y que filmó con Garbo entre otros «Anna Karenina». También con Robert Taylor, su compañero en «La dama de las camelias» (1936), tuvo un breve affair, al igual que con Rouben Mamoulian, director de «La reina Cristina de Suecia» (1933).
Amante fugaz asimismo del médico de Hollywood Gayelord Hauser, él se convirtió en su asesor financiero hasta la muerte de la actriz en 1990. Juntos poseían casi todo Rodeo Drive, la calle elegante de compras de Hollywood calificada como «la milla más cara del mundo».
En los medios generó mucho revuelo un romance con Leopold Stokowski, director durante años de la famosa Orquesta Sinfónica de Filadelfia. Durante un tiempo fue el constante acompañante de Greta Garbo, iba con ella al teatro, a comer y a bailar en los clubes nocturnos. Bajo su influencia la cerrada Garbo se abrió un poco y se mostraba más relajada con los periodistas. La esposa del músico no lo encontró divertido y pidió el divorcio, pero en las entrevistas Garbo repetía siempre que nunca se iba a casar. Tras un viaje juntos a Europa la relación se terminó. Stokowski se casó con la rica heredera Gloria Vanderbilt y tuvo con ella dos hijos.
También estaba celosa de Garbo Valentina, la esposa del banquero George Schlee, quien era un estrecho amigo y asesor de la actriz. Durante casi medio siglo tuvo que «compartirlo» con ella. Tras el fin de su carrera la estrella viajó muchas veces con Schlee a la residencia «Le Roc» perteneciente al millonario en la Riviera francesa. Después de la muerte de Schlee en 1964 Valentina le prohibió volver a pisar su casa.
Todo indica sin embargo que el corazón de Garbo perteneció solamente a su «descubridor» Mauritz Stiller. El emigrante ruso regresó de Hollywood a Suecia en 1927 y murió allí un año después. Según se dice, él nunca correspondió a la artista en sus sentimientos. Pero también ésta es una cuestión que la misteriosa mujer se llevó consigo a la tumba. (DPA)
Las películas
Greta Garbo rodó tan sólo una treintena de filmes, muchos de ellos hoy clásicos. Casi siempre encarnaba a heroínas inalcanzables o a mujeres a las que el amor les traía desdicha.
• «Gösta Berlings Saga» (1924): El director Moritz Stiller hace famosa en Europa a Garbo.
• «Die freudlose Gasse» (Bajo la máscara del placer, 1925): El único filme que rodó en Alemania, a las órdenes de G.W. Pabst.
• «The Torrent» (Entre naranjos, 1926), «The Temptress» (La tierra de todos, 1926) y «Flesh and Devil» (El demonio y la carne, 1927) la transforman en una estrella mundial.
• «Anna Christie» (1930) es su primera película hablada y un éxito rotundo de la «esfinge sueca».
• «Mata Hari» (1931): También en el papel de la más famosa espía de la historia el amor se convierte en su perdición.
• «Grand Hotel» (1932): La frase «quiero estar sola» se convierte en la marca de la actriz.
• «La reina Cristina de Suecia» (1934), un drama histórico sobre la monarca sueca.
• «Anna Karenina» (1935), un papel que ya había encarnado en 1927 en el filme mudo «Love».
• «La dama de las camelias» (1936) la presenta una vez más como la heroína trágica.
• «Ninotchka» (1939): Su primera comedia, celebrada por los promotores con la frase: «¡La Garbo ríe!».
• «La mujer de las dos caras» (1941) es su última película, que tras fracasar lleva a la «diosa» a retirarse de la vida pública. (DPA).
NUEVA YORK (DPA).- La "diosa" Greta Garbo era una leyenda ya en vida. Entre 1926 y 1941 se convirtió en una de las divas más famosas del cine con películas como "Mata Hari", "Anna Karenina" y "Ninotchka", aunque Hollywood nunca la premió con un Oscar por ninguna de sus 24 películas rodadas allí.
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