Federico Hoischen y su familia, inmigrante alemán en Allen
Ejemplo de trabajo tesonero, de amor por la vida. Sus alumnos recuerdan al Teacher como la gran persona que fue y es.

El Teacher Federico es un recordado profesor de inglés en Allen que nació el 21 de diciembre de 1930 en el barrio Derne, Dortmund, Alemania. Fue el menor de cuatro hermanos. Tuvo una infancia feliz hasta que la guerra estalló y con solo 9 años fue separado de su familia y trasladado a las afueras, a ciudades lejanas, donde no corrían peligro de bombardeos aliados. Meses después, regresó a su hogar, pero otra vez fue separado de su familia. Lo mandaron a casa de unos parientes a la aldea de Wauquemike a continuar estudiando: recorría cinco kilómetros a pie hasta la escuela. Al regresar debía hacer sus deberes lo más rápido posible porque luego tenía que realizar los trabajos pesados de la granja, ya que los hombres estaban en los campos de batalla.
Crudas huellas de gran tristeza, de incertidumbre, de miedos envuelven sus recuerdos. Su casa natal fue bombardeada: su mamá y una de sus hermanas se salvaron milagrosamente. Al terminar la guerra la miseria era espantosa, aunque tenían dónde vivir, porque se habían refugiado en casa del abuelo paterno. Con gran osadía y con solo 17 años, se lanzó al mundo en busca de nuevos horizontes.
Años más tarde llegó a Argentina, y luego a Río Negro, que todavía era territorio nacional. Con los conocimientos que tenía logró trabajar en distintos rubros, electricista, albañilería, y a medida que dominaba el idioma iba sumando experiencia y prestigio. Con el correr del tiempo fue haciendo amigos y la vida comenzaba a sonreírle.
Hasta que, de un momento a otro, una crisis económica y ya no había trabajo. Emprendió viaje a Buenos Aires y a comenzar de nuevo. Consiguió un buen puesto en el que, por sus conocimientos y buena predisposición, logró ir estabilizándose.
Se acercaban las fiestas navideñas y decidió venir al valle a estar con sus amigos, familias que festejaban con mucho ímpetu la fiesta patronal el día de Santa Catalina, Patrona de Allen. En esas fiestas se usaban bombas de estruendo para los festejos. El seis de enero, ya por emprender viaje a Buenos Aires, y luego de un hermoso asado en la chacra de una familia amiga, decidieron tirar un par de esas bombas. Con tanta mala suerte, que una de ellas estaba fallada y afectó totalmente su mano derecha.
La desesperación, la angustia, la desesperanza otra vez en auge: tenía veinticuatro años y la vida le daba otra bofetada de esas que a cualquiera hubiese acabado. A empezar otra vez y sin dinero, ya que todos sus ahorros se habían ido en operaciones, y la bomba, también, le había perforado un tímpano.
Empezó a practicar con la mano izquierda, escribir y hacer cosas por su cuenta, como ayudar con clases particulares a hijos de conocidos.
En esa ciudad rionegrina no había colegio secundario, los estudiantes tenían que viajar a Roca. Por ese motivo, Federico y un grupo de personas empezaron a insistir en la idea de que Allen, ciudad tan progresista en ese entonces, tuviera su colegio secundario: así que lo fundaron.
Entre los fundadores estaba Raúl Cabib, su futuro suegro, ya que en el colegio empezó a dar clases de dactilografía Angélica, la hija. Ahí se conocieron Angélica y Federico, el Teacher. Se enamoraron y se casaron en 1965. Tuvieron 4 hijos: Graciela, la mayor, tiene tres hijos: Federico Pitzschk (32) Liesel Lisi Pitzschk (30), y Fernando Ochoa (20). Daniel no tiene hijos, vive en Barcelona hace veinte años. Elizabeth “Betty” tiene dos hijas: Julieta Albaya (18) y Valentina Albaya (14). Margarita, Maggie, tiene tres hijos: Lucas Vicente (16), Agustín Vicente (11) y Matías Vicente (9). La esposa de Federico, Angélica, Pichina, falleció hace tres años.
Él también trabajó como traductor ya que habla cinco idiomas, vive con su hija mayor y sus nietos.
Ejemplo de trabajo tesonero, de amor por la vida. Sus alumnos recuerdan al Teacher como la gran persona que fue y es. “Siento enorme orgullo por mi padre, por su gran poder de resiliencia, por su impecabilidad” dice una de sus hijas.
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