Federal mató a la novia y se suicidó en un McDonald's

Fue ayer a las 13 y a metros de un pelotero repleto de chicos. Hubo pánico y corridas, ya que no se sabía qué ocurría. Ambas víctimas eran policías y jóvenes. Nadie escuchó la discusión.

BUENOS AIRES (Télam).- Un joven oficial de la Policía Federal asesinó ayer a su novia, cadete de la Escuela de Policía Ramón L. Falcón, y luego se suicidó, en un local de comidas rápidas de la zona del Congreso, al lado de un pelotero donde jugaban varios niños, lo que provocó pánico.

Fuentes policiales informaron que el drama, de índole pasional, ocurrió cerca de las 13 en el primer piso del McDonald's de la avenida Callao 131, entre Bartolomé Mitre y Perón, a unos 200 metros del Congreso Nacional.

Los voceros policiales no quisieron proporcionar el nombre del homicida-suicida ni de su víctima, aduciendo que algunos familiares aún no habían podido ser informados de lo sucedido.

El autor del homicidio, seguido de su propio suicidio, era un joven oficial ayudante, de 24 años, egresado recientemente de la escuela de la Policía Federal.

La joven asesinada, de 23 años, aún cursaba el tercer y último año de la carrera de oficial en la misma institución, lugar donde probablemente habría comenzado la relación amorosa con su asesino.

El comisario inspector Daniel Fernández, aseguró a la prensa que «se trató de un drama pasional».

Fernández también informó que el arma utilizada era una pistola calibre nueve milímetros, del mismo tipo de usa la Policía Federal, aunque no precisó si se trataba del arma reglamentaria que le proveyó la fuerza.

Según testigos del hecho, todo ocurrió cuando el oficial extrajo la pistola y disparó a quemarropas a la cabeza a la mujer que se hallaba sentada frente a él.

De acuerdo con el relato de una clienta, que estaba ubicada en la mesa de al lado, los jóvenes estaban conversando normalmente y en ningún momento se escucharon gritos o una discusión fuera de tono.

Otra testigo dijo que, apenas se escucharon los balazos, la gente comenzó a correr desesperada hacia las escaleras, ya que pensaba que se trataba de un asalto. «Había madres que corrían buscar a sus hijos que estaban en el pelotero, a unos seis metros detrás de la mesa donde ocurrió el homicidio y suicidio, y otros corrían escalera abajo para intentar escapar», comentó la mujer, quien afirmó que en la huida perdió sus zapatos.

La joven recibió el impacto del proyectil en la frente, sin orificio de salida, mientras que el hombre se disparó en la sien, con el arma pegada a la cabeza, lo cual provocó el estallido de la masa cerebral al ingresar en el cráneo, además de la bala, el gas producido por la deflagración.

Un perito policial, que prefirió mantenerse en el anonimato, explicó que «cuando un proyectil disparado da en un blanco a muy corta distancia, la bala no alcanza a tomar la velocidad suficiente y en consecuencia no desarrolla la fuerza necesaria para traspasar un sólido, tal como el cuerpo humano». Esta precisión científica explica por qué no se originó una tragedia. Es que si los proyectiles hubiesen traspasado las cabezas del suicida y su víctima alcanzaban el pelotero, que estaba a unos seis metros, donde jugaban varias criaturas.


BUENOS AIRES (Télam).- Un joven oficial de la Policía Federal asesinó ayer a su novia, cadete de la Escuela de Policía Ramón L. Falcón, y luego se suicidó, en un local de comidas rápidas de la zona del Congreso, al lado de un pelotero donde jugaban varios niños, lo que provocó pánico.

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