«La decadencia educativa argentina es monumental»
Después de cuatro décadas en la docencia, el rector del secundario más prestigioso del país se lamenta, de todo lo que ha perdido la educación argentina, una decadencia que según sus palabras es "monumental". Afirma, desencantado, que en nuestra nación hay "un orgullo de la no cultura".
Por CARLOS VERNAZZA
ADEPA
En la introducción habla de su gusto por el boxeo, aunque ahora ya no por lo prostituido que está ese deporte. Su pasión por la ópera, sobre el libro que escribió que se vende en 80 pesos. Dice que José Cura es un imbécil y que Plácido Domingo es director de dos orquestas y tiene una salud de hierro. Lee un diario y medio. Cuando está en Córdoba, en Unquillo, donde su familia tiene la casa desde hace 100 años, lee dos diarios, el local y el de Buenos Aires. Es remoto pariente del ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, por quien siente una gran admiración.
–Usted, cuando habla, no anda con medias tintas. Una vez dijo que «desde el punto de vista intelectual, en la Argentina hoy hay una decadencia infernal».
–Sí, es cierto. La decadencia en nuestra escuela es monumental. La sociedad entera se da cuenta, de vez en cuando, si se hacen esas mediciones acerca de los ingresos a la Universidad, y cuando los organismos internacionales nos ponen en la lista terceros, empezando por atrás en cuanto a nuestras deficiencias educativas. Lo malo es que tuvimos una gran escuela y todo eso se ha rifado, se ha liquidado. Los que estamos en la educación no necesitamos las mediciones. Yo acá, en el colegio, vivo algo diferente, pero cuando he tenido contacto con los bachilleres que ingresaron a la universidad me siento descorazonado.
–Se conoció por una nota periodística que los jueces federales en los exámenes que les tomaron, la mitad no sacó ni un cuatro. Hay un juez federal subrogante que sacó un uno. ¿Cómo me puede explicar esto?
–El alega que el examen estuvo mal tomado, pero realmente la ignorancia campea y a mí me molesta mucho la ignorancia de algunos, sobre todo de los medios televisivos que exhiben a la ignorancia como una virtud. Hay locutores que se enorgullecen de que fueron muy malos alumnos. Hay gente que se divierte explicando que no sabe nada de nada. Los programas de preguntas y respuestas son terroríficos por las barbaridades que contestan los chicos. Por todo eso hay un orgullo de la no cultura. Y no hablemos del lenguaje procaz y de una vulgaridad apabullante. El presidente de la Academia Nacional de Letras ha dicho que hay una enorme cantidad de gente que vive bajo la línea de pobreza lingüística.
–Pedro Barcia dijo en ADEPA que los jóvenes utilizan 600 palabras y que para leer un diario hacen falta 1.800. ¿Cuántas palabras utilizan los alumnos del Colegio Nacional?
–Desconozco cuántas palabras utilizan, pero ellos tienen un lenguaje normal de cualquier persona culta y es más, suelen expresarse con mucha exactitud y claridad. Tenemos escritores, poetas, que realmente son promesas.
–¿Este colegio es una isla?
-Hay otros colegios importantes. Son 50 los colegios que pertenecen a las universidades y en todos lados son los mejores en su medio. En Córdoba está el Monserrat que es muy bueno y aquí el Carlos Pellegrini. Respecto de los demás hay de todo. No es cuestión de creer que porque es privada y cara es buena, siempre. Hay escuelas buenas y malas, como en todas partes. Hay un mito que viene de antes, que consideraba a la escuela privada mucho más fácil y la gente prefería mandar a sus hijos a la escuela pública para que realmente aprendiera. Ahora hay un mito en sentido contrario. Lo que sí tiene la escuela privada, que muchos padres privilegian, es un cierto orden, no hay paros, están bien vestidos, aunque también se portan bastante mal, pero bueno, hay un orden formal.
–¿Y la universidad nacional, sigue te
niendo mejor nivel que las universidades privadas?
–Sí. La Universidad de Buenos Aires está dentro de los estándares de las mejores universidades del mundo. Es la única argentina junto a unas pocas de Latinoamérica, que tiene buen nivel.
–¿Se puede tener un buen nivel de exigencia cuando tiene 270 mil alumnos, como en la UBA?
–En general, en todas las universidades del mundo hay cifras fenomenales de alumnos. Nosotros tenemos un presupuesto diez veces inferior al de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) para un número mucho mayor de alumnos, o sea que tienen todas las ventajas sobre nosotros. La Universidad debería ver el tema de la regularidad en los estudios, porque no puede ser que un alumno sea aplazado setenta veces y tarde veinte años en terminar la carrera. Después se reconoce como muy meritorio un alumno que egresa de la Facultad de Derecho a los 81 años, si sabemos que socialmente no sirve para nada. Tambié vemos que los alumnos se anotan para rendir libres, por deporte, y cuando formamos la mesa son treinta inscriptos, pero capaz que se presenta uno solo y a la vez siguiente, pasa lo mismo. Habría que limitar todo eso que cuesta esfuerzo.
–¿Es verdad que la universidad argentina es una de las pocas en el mundo que conserva el ingreso irrestricto?
–Sí, de las pocas en el mundo. Pero yo diría que no es irrestricto desde el momento que tienen el CBC. Y en otras universidades del país, donde no hay CBC pero tienen exámenes de ingreso muy severos, según las facultades. Cada facultad debería regular de acuerdo a las necesidades, porque hay algunas que casi no tienen alumnos, como Ingeniería que ha caído notablemente su cantidad de aspirantes. Después hay carreras especulativas como Letras y Filosofía, donde la sobreabundancia no daña, está muy bien que haya muchos alumnos. Pero en otras carreras donde están comprometidos valores sociales muy importantes, la vida, la seguridad jurídica, habría que ser más estrictos.
–Pero mire lo que le pasó al decano de Medicina de La Plata, que por ponerse duro con el examen de ingreso le costó el cargo.
–No conozco los detalles, pero en Córdoba y Rosario esto fue una batalla importante y no hubo consecuencias.
–Pero ahora leímos que en Rosario, hasta los que sacaron un cero van a ingresar por una medida judicial.
–Bueno, es el gobierno de los jueces. Se tropieza con eso porque el juez desde su despacho decide qué se debe hacer en un colegio o en una universidad, si se puede sancionar a un alumno o no, le explica al director del colegio lo que tiene que hacer y de paso contribuye al desprestigio que tiene la justicia en este momento.
–¿Cuál es el país del mundo con mayor exigencia a nivel universitario?
–Bueno, debe haber varios. En Rusia la exigencia es feroz, supongo que en China también. En general, en los países comunistas son muy exigentes.
–Pero los premios nobel conquistados no son de ninguno de esos países.
–En cuanto a los resultados no, en ese caso siempre son de los países centrales, Estados Unidos, Inglaterra, Francia.
–La Universidad de Cambridge tiene 99 premios nobel.
–Nosotros en este colegio tenemos los dos primeros, Saavedra Lamas y Houssay.
–En Estados Unidos hay universidades estatales prestigiosas, Columbia y California, por ejemplo. Eso quiere decir que en ese país no todo es privado.
–Están esas y otras entidades educativas públicas, no tan prestigiosas, pero en general la gente prefiere y es una angustia que tienen los padres que acá se empieza a notar, también, de ir asegurando el costo y de dónde van a sacar el dinero para que el chico vaya a la Universidad. Ya aparecieron esas entidades que ofrecen planes de ahorro y préstamos con fines para la educación, como si acá no hubiera escuelas y universidades públicas.
–Volvamos a lo que dice Barcia acerca del escaso vocabulario que utilizan los jóvenes. Si esto sigue así, dentro de 20 años no habrá gente que pueda leer los diarios.
–Yo tuve un caso notable cuando estaba en la Facultad de Ciencias Económicas, cuando dije que no me había percatado de algo y un alumno me preguntó qué era eso, percatarse.
–Usted tiene desconfianza fundada sobre el uso de Internet en el sentido de que aparte de la copia, generalmente se usa como distracción y como entretenimiento.
–Sí. Esto es algo que está empezando y tendría que corregirse muchísimo. Los errores que tiene Internet son aterradores. Por ejemplo, Palacios fue diputado nacional y según dice Internet fue diputado provincial y eso ocurre porque nadie controla.
Sí a la ópera, no al fútbol
Lleva cuatro décadas en la docencia. Es abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales, rector desde 1983 del Colegio Nacional de Buenos Aires, miembro de número de la Academia Nacional de Educación, y entre otras funciones, fue profesor titular de Teoría del Estado en la UBA e integró el Consejo Asesor del Teatro Colón.
Recibió las distinciones Medalla de Oro «Rector Uballes» al alumno sobresaliente, Oficial de las Palmas Académicas de la República Francesa y Caballero de la Orden al Mérito de la República Italiana.
Es admirador del Deodoro Roca, el redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918. Gusta de la ópera, fundamentalmente Giuseppe Verdi, y trasladó su pasión al papel con «Cómo se escucha la música clásica» y «La ópera y la sociedad argentina».
Además, es autor del curso de Derecho Político, La Democracia ficta, Los socialistas independientes, La Reforma Universitaria, y unas 600 publicaciones más.
Es colaborador habitual de La Nación, Clarín, La Prensa, La Voz del Interior, etc. Ha dictado conferencias y comunicaciones en universidades del país y el exterior.
Sobre la posibilidad de que el Mundial de fútbol sirva para ampliar los conocimientos de los alumnos, Sanguinetti expresó: «Los chicos estarán pendientes de quién patea el penal, no del PBI de Costa de Marfil».
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