El agua del río Negro para el desarrollo de la Patagonia
Por Juan Ricardo Kugler (*)
Los rionegrinos sabemos que formamos parte de una provincia joven, consciente de sus potencialidades y esperanzada en su futuro, sabemos que nuestros ríos son los que han permitido la radicación de quienes hoy habitamos el territorio provincial y tenemos perfectamente en claro nuestra responsabilidad como custodios de ese futuro promisorio que será sin duda el de toda la Patagonia. Nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro están ligados a nuestros recursos hídricos, a nuestros ríos y lagos. La convicción en estas razones han llevado a Río Negro, a través de sus técnicos y de sus legítimas autoridades a participar activamente en todos los organismos interjurisdiccionales que persiguen el uso racional de los recursos hídricos compartidos.
El río Negro, nacido de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, siempre nos ha parecido de un caudal inagotable, de aguas puras aptas para todo uso, un regalo que la Providencia puso en nuestro territorio y al que compartíamos con otras dos provincias y con la Nación «en virtud de los poderes que en la materia le fueran expresamente delegados». Era necesario, pues, avanzar para acordar entre todas las jurisdicciones su mejor utilización y de esta decisión nació, el 16 de diciembre de 1985, la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro, «la que tendrá por objeto el manejo armónico, coordinado y racional del recurso, tendiendo a optimizar su uso y con ello propender al desarrollo regional»(cfr. Tratado Fundacional).
La necesidad de contar con todos los datos básicos y el desarrollo de distintas alternativas que permitieran a nuestra provincia avanzar en el conocimiento de las reales potencialidades del río Negro en nuestra jurisdicción, condujo a sus autoridades a participar activamente en el Convenio con Agua y Energía en el Estudio para el Aprovechamiento Integral del Río Negro, el que con el financiamiento de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, fuera contratado con el Consorcio Consultor Inconas Latinoconsult, y finalizado en 1988 a Nivel Inventario y en 1991 a Nivel Prefactibilidad. A partir de entonces la provincia de Río Negro cuenta con una herramienta adecuada, que le permite afirmar que tiene posibilidades de utilizar todo el caudal de su principal recurso hídrico en su territorio y contribuir al desarrollo de la Patagonia, de la forma parte.
El módulo de un río es el caudal promedio que el mismo conduce y que se obtiene de una muy prolongada serie de observaciones. En el caso del río Negro se había determinado a partir de estos datos históricos, un módulo del orden de los 1.000 m3/seg. La construcción de los embalses en sus principales afluentes, los ríos Limay y Neuquén, han disminuido el mismo en unos 150 m3/seg por efecto de la evaporación que se produce en los mismos -dando otra importante razón para el cobro de regalías hidroeléctricas por parte de las provincias propietarias del recurso- con lo que podríamos hablar de un módulo para el río Negro de unos 850 m3/seg. La prevista construcción de nuevos embalses sobre el río Neuquén disminuirá aún más el módulo histórico.
La provincia de Neuquén es el Estado ribereño de la cuenca ubicado en sus nacientes, y es por lo tanto el que puede denominarse Estado de aguas arriba. Si bien no se ha planteado oficialmente, hará uso del caudal que sus aprovechamientos posibles determine y que así se acuerde. La provincia de Buenos Aires, ubicada en el curso inferior del río Negro, donde éste baña tierras ubicadas en el partido de Patagones; planteará sus pretensiones con similares consideraciones. Finalmente, es necesario considerar el caudal ecológico, que se define como el mínimo caudal que por razones ambientales y de conservación del curso debe circular en todo instante por el cauce del río, al que muchos especialistas asimilan al valor del mínimo histórico.
El módulo real actual del río Negro disminuido en los caudales a utilizar por las provincias de Neuquén y Buenos Aires, y el ya citado caudal ecológico, nos permiten suponer que la provincia de Río Negro podría disponer para su uso un caudal de unos 500 m3/seg para atender sus demandas de agua para poblaciones, industria y riego.
La prioridad que tiene el consumo humano, y en cierta medida también el industrial, está claramente establecida en todos los tratados del uso del recurso hídrico de cualquier fuente posible de provisión, esta prioridad está internacionalmente reconocida, también es reconocida por distintos tratados interprovinciales en nuestro país. De todas maneras y destinada exclusivamente para estos fines, una población de 1.000.000 de habitantes requeriría un caudal promedio total de 4 ó 5 m3/seg, el que no es significativo frente a la magnitud del río Negro.
Las posibilidades de riego para una determinada región están dadas, además de -como es obvio- disponer del agua necesaria, en la disponibilidad de tierras aptas para el riego, entendiéndose por tales aquéllas con aptitudes agrícolas ubicadas en áreas de valle y/o meseta próximas al cauce del río, regables por gravedad y con las menores inversiones de infraestructura.
El «Estudio Integral del Río Negro», concluido en diciembre de 1991 y al que ya se hiciera referencia, determinó la existencia en territorio provincial de 785.000 has aptas para la agricultura bajo riego en las condiciones arriba citadas. En zona de valle se ubican unas 350.000 has y otras 435.000 en áreas de meseta próximas al cauce del río.
Un detalle de las tierras aptas para el riego agrícola nos muestra, en áreas de valle:
Alto Valle (incluye
Valle Azul)71.700 has
Chelforó (denominada también
Margen Norte I)7.500 has
Chimpay (denominada también
Margen Norte II) . . . . . . . . . . . 10.900 has
ChoeChoel 22.700 has
Margen Sur 11.500 has
Colonia Josefa 44.000 has
Negro Muerto I 40.500 has
Negro Muerto II . . . . . . . . . . . 43.100 has
Chocorí 6.200 has
Conesa – Frías 16.100 has
Guardia Mitre 28.000 has
Idevi 48.500 has
TOTAL 350.700 has
En áreas de meseta, las superficies de tierras con aptitud para riego, alcanzan a:
Meseta Norte 233.000 has
Meseta Sur 203.000 has
TOTAL 436.000 has
Una simple cuenta de división entre agua disponible y tierras aptas, los estimados 500 m3/seg y las 785.000 has nos da como resultado una dotación media posible de 0,64 l/seg./ha que está muy lejana de la dotación usual y necesaria en nuestra provincia de 1 l/seg.ha, teniendo en cuenta la evapotranspiración de los cultivos factibles de implantar y el régimen pluviométrico provincial. No se descarta que nuevas tecnologías y la incorporación de sistemas de riego de mayor eficiencia, a la vez que el desarrollo de una más adecuada conciencia por parte de los agricultores en el uso racional del agua permitan disminuir esa dotación que hoy se aplica normalmente, pero aun así se tornaría sumamente difícil estar en condiciones de regar las 785.000 has disponibles y abastecer de agua a poblaciones e industrias. Por el contrario, la incorporación de nuevas tierras al cultivo que nuevos estudios señalaran como factible de realizar, como así también la incorporación de cultivos de mayores necesidades hídricas disminuiría la dotación de agua para riego. A esto también contribuirían otros usos de los que la provincia ya ha dado muestras de su posibilidad, como el canal Pomona – San Antonio Oeste, el acueducto ganadero turístico del Valle Inferior y, en general, otros abastecimientos de agua que asegurarían el afianzamiento de poblaciones y el incremento de la producción agropecuaria e industrial en toda su dilatada geografía.
Es innegable que el agua es desarrollo, que es imprescindible para la vida humana y para contribuir a su sustento, por otra parte debe ser eje rector de toda política nacional propender a ocupar su territorio con hombres y mujeres dotados de todas las posibilidades para una vida que les permita el progreso a partir de su esfuerzo con el adecuado apoyo de las políticas públicas, y nuestra Patagonia, esa inmensa y despoblada región que se extiende al sur del río Colorado, no puede desechar una sola de esas posibilidades de desarrollo, más temprano o más tarde caminaremos en el sentido correcto, avanzaremos pacífica y decididamente ocupando espacios, descartando alternativas concentradoras y de desarrollos puntuales o extrarregionales. No puede quedar ninguna duda para ningún patagónico, y es mi ferviente deseo que tampoco haya dudas para ningún argentino, que es necesario desarrollar la Patagonia con todos los recursos que dispone, y el agua del río Negro es uno de los principales.
(*) Ingeniero Civil
Superintendente General del Departamento Provincial de Aguas desde 1983 a 1991.
Legislador provincial 1991-1995.
Defensor del Pueblo de la Provincia desde 1995.
Los rionegrinos sabemos que formamos parte de una provincia joven, consciente de sus potencialidades y esperanzada en su futuro, sabemos que nuestros ríos son los que han permitido la radicación de quienes hoy habitamos el territorio provincial y tenemos perfectamente en claro nuestra responsabilidad como custodios de ese futuro promisorio que será sin duda el de toda la Patagonia. Nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro están ligados a nuestros recursos hídricos, a nuestros ríos y lagos. La convicción en estas razones han llevado a Río Negro, a través de sus técnicos y de sus legítimas autoridades a participar activamente en todos los organismos interjurisdiccionales que persiguen el uso racional de los recursos hídricos compartidos.
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