Discos, ¿qué es eso?
Internet como canal de distribución de productos culturales va a provocar cambios mucho más profundos que la simple modificación de los modelos de negocios.
En otras palabras, lo central no es cómo se las arreglarán las discográficas o las editoriales para ver de qué manera ganarán dinero cuando sus productos sean sólo bytes.
Lo importante es qué nuevos formatos y contenidos generará Internet al funcionar como canal de distribución.
Un ejemplo: es sabido que el LP, el disco de vinilo, no existe desde que se inventó el tocadisco. Antes de su existencia, los discos eran de pasta y contenían una sola canción porque no tenían espacio para más.
La noción de disco como una obra conceptual, en que las canciones tienen una relación, una estética y hasta un mensaje en común, sólo pudo surgir cuando nació el LP. Una obra como The Wall de Pink Floyd no hubiera sido posible antes.
Los autores de la música clásica compondrían pensando en cuánto tiempo le gustaría al público estar sentado en el concierto o una ópera. Cuando Mozart compuso el Réquiem y le dio 53 minutos de duración, no sabía que habría que esperar casi 200 años para que pudiera ser grabado en un formato -el CD- que permitiera escucharlo de corrido.
El paso del casete al CD ya fue un gran cambio. Se acabaron las producciones de 45 minutos, ahora un disco que tiene menos de 50 minutos ya recibe el mote de «curro». El soporte material determinó el contenido, obligando a los músicos a ofrecer más temas.
¿Y con Internet, qué pasa? La Red destroza al CD en cuanto obra acabada, con principio y fin. Los temas en mp3 no se acuerdan del arte de tapa, ni de las letras, y muchas veces ni siquiera del nombre del disco. Al bajar temas de Internet por lo general hay que conformarse con saber el autor y el nombre de la canción. Lo demás no existe.
Hay sitios que venden mp3 legal a 1 dólar cada canción. El usuario puede comprar el CD entero pagando cada tema, o elegir sólo los que le gustan.
¿Cuánto tiempo pasará hasta que en músico decida vender su producción a medida que crea canciones, y no cuando termina un CD? Tal vez ya esté pasando.
Un CD grabado en mp3 contiene10 horas de música. ¿Por qué no vender toda la obra de un músico en un solo CD? ¿O por qué no componer discos de tres horas?
Todo es posible. Internet y las técnicas de compresión de música abren la puerta a la creación de nuevos formatos y contenidos.
El cambio no es sólo en lo musical, pasa también con el mercado editorial o audiovisual. Nadie sabe a ciencia cierta cómo será la literatura en los tiempos de Internet, aunque Stephen King ya dio unas pistas: capítulos cortos y por entregas (ver nota central).
El cine también cambia. Ahora se puede hacer video digital a muy bajo costo, pero el producto no puede durar más de 25 minutos, para que sea fácil de bajar por Internet.
Se vienen nuevos formatos que a su vez generan nuevos contenidos. Es la cultura en los tiempos de Internet. ¿Mejor o peor? ¿Quién sabe?
Lucio Boggio
Internet como canal de distribución de productos culturales va a provocar cambios mucho más profundos que la simple modificación de los modelos de negocios.
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