Lo condenaron por matar a un amigo y herir a otro
NEUQUEN (AN).- Una noche de amigos, borrachera y bromas pesadas culminó con un asesinato a tiros. Fue hace seis años y medio en el barrio Unión de Mayo. El autor estuvo prófugo desde entonces pero meses atrás lo atraparon, fue sometido a juicio y ayer lo condenaron a 10 años de prisión.
La sentencia recayó sobre Juan Ariel Cía (33), quien el 2 de abril de 2000 a las 4 de la madrugada mató a balazos a Carlos Morales Fritz (36) e hirió de gravedad a Juan Ramón Neculmán. Hasta un rato antes, los tres habían estado compartiendo una mesa generosa en vino, cerveza y pisco en la casa de Morales Fritz, ubicada en Rufino Ortega y Avenida del Trabajador. El fallo fue leído ayer al mediodía y contiene el primer voto del camarista José Andrada, al que adhieren Emilio Castro (ampliando argumentos) y Héctor Dedominichi.
Según la reconstrucción del caso, Cía, Morales Fritz, Neculmán, Hernán Urrutia y otros dos amigos estuvieron reunidos en la casa de la víctima hasta que el alcohol y algunas bromas pesadas provocaron discordia entre ellos. «Se desconocieron», como suelen decir las fuentes policiales para referirse al momento en que la bebida nubla el entendimiento y hace olvidar la amistad.
Cía y Urrutia se retiraron. Al parecer el primero de ellos estaba muy enojado, porque subió a su Renault 6 donde tenía un arma y desde allí disparó contra el frente de la vivienda. Morales Fritz salió a recriminarle su actitud y tomó por el cuello a Cía pero desistió cuando Neculmán, que salió detrás de él, lo convenció de que no valía la pena pelear. En ese momento, según el fallo, Cía volvió a disparar y los hirió a los dos, a uno de ellos en forma mortal.
En base al trabajo pericial se estableció que Cía disparó nueve veces con su pistola calibre 22 largo. Morales Fritz recibió cuatro impactos, tres de ellos a la altura del abdomen que le causaron la muerte. El dictamen forense fue: «shock hipovolémico por hemorragia masiva intraabdominal por múltiples heridas por proyectiles de arma de fuego».
Estas pericias desvirtuaron la versión del acusado, quien dijo que había efectuado «dos o tres disparos hacia arriba con la sola intención de asustar a sus agresores». Cía explicó que había sacado el arma de debajo del asiento «como pudo» y cuando le costaba respirar porque Morales Fritz lo tenía tomado del cuello.
Pero el camarista Castro advirtió que en ese momento, Cía estaba dentro de un R6 que «como es de público y notorio es muy estrecho» y «a su lado se encontraba (en el asiento del acompañante) Hernán Urrutia, de considerable peso: 130 kilos hoy, y en la época de los sucesos 10 kilos más. ¿Cómo pudo haber hecho el imputado para sacar rápidamente un arma que se encontraría entre los dos asientos? Si hubiera sido cierto que ya lo tenían tomado del cuello y desde atrás cuando efectuó los disparos, ¿pudo haber llegado a una guantera o bandeja delantera? Es evidente que ya tenía el arma en la mano», fue su conclusión.
NEUQUEN (AN).- Una noche de amigos, borrachera y bromas pesadas culminó con un asesinato a tiros. Fue hace seis años y medio en el barrio Unión de Mayo. El autor estuvo prófugo desde entonces pero meses atrás lo atraparon, fue sometido a juicio y ayer lo condenaron a 10 años de prisión.
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