Como Icaro
Desde tiempos remotos el hombre sintió fuerte atracción por volar, como los pájaros y más aún, volar en un concepto más amplio, como es elevarse en el conocimiento, la sabiduría y la trascendencia. Fue pasando por diversas etapas de desarrollo y experimentación hasta llegar a nuestros días, en los que numerosos viajeros de avión se desplazan por los aires en viajes de placer, de negocios y también de aventuras.
En la mitología griega, Icaro, hijo de Dédalo, arquitecto que construyó el Laberinto de Creta, fue encarcelado por el rey Minos junto con el padre en una torre. Consiguieron escapar de la prisión, pero no podían salir de la isla porque el rey tenía controlado todos los barcos. Entonces, Dédalo se puso a construir alas para él y su hijo para salir de la isla volando. Empezó con plumas pequeñas, que fue fijando con otras cada vez más grandes, para lograr alas de mayor tamaño. Cuando terminó su trabajo, las probó en vuelo y le enseñó a hacerlo a su hijo. Cuando estuvieron listos los dos, Dédalo le advirtió a su hijo que no volara demasiado alto, pues los rayos del sol le dañarían las alas; tampoco demasiado bajo, porque la espuma del mar las mojaría. Así fue cómo se largaron a volar. El joven Icaro se entusiasmó y comenzó a ascender como si quisiera llegar al Paraíso. Pasó, entonces, lo que tenía que suceder: las alas se comenzaron a destruir, el sol ablandó la cera que pegaba las plumas, Icaro agitaba sus brazos pero igual perdía altura, hasta que cayó al mar. Su entusiasmo le hizo perder de vista la limitación de su condición humana.
En la actualidad, son millones los viajeros, consumidores-pasajeros de avión que vuelan desde y hacia distintos destinos, con disímiles motivos, con gran comodidad por el avance tecnológico de la aviación comercial. Aun así, aquellos límites icarianos aún hoy permanecen. Los viajeros en su contrato de transporte tienen estipulados derechos y obligaciones que dan precisión a las relaciones entre prestadores del servicio, personal de a bordo, personal en tierra y viajeros. Observaremos una enumeración de ambos, sin el propósito de agotar la lista, y haré un breve comentario.
Algunos derechos del pasajero
Seguros: todos los pasajes emitidos tienen un seguro básico, que la mayoría de las veces el viajero contrata y paga sin saberlo. El seguro de responsabilidad civil es obligatorio y si el interesado desea una cobertura complementaria, la debe solicitar y pagar aparte. Estos seguros cubren el robo o extravío de objetos de valor, la cancelación de viajes, la atención sanitaria, los gastos de repatriación forzosa, etc.
Robo o pérdida de equipajes: el pasajero que advierte que su equipaje está abierto o con roturas debe verificar que nada le falte y luego hacer la denuncia a la compañía aérea, que tomará nota del reclamo y le pagará el valor estipulado de su valija o se la reemplazará por otra nueva. Para el caso de gastos extras, cuando se produce un extravío, como la compra de prendas de vestir y productos de aseo, le devolverán lo desembolsado. Algunas compañías aéreas tienen estipulado un importe a reconocer, por día. Cuando se trata de objetos de valor, lo más adecuado es contratar una póliza que cubra estas eventualidades. Así, será la compañía de seguros la que indemnizará al afectado en caso de robo o extravío.
Duración de los pasajes aéreos: en el caso de tarifas completas o estándares, la validez de los billetes emitidos es de un año. No sucede lo mismo cuando los pasajes están sujetos a una condición, poseen beneficios como descuentos de la tarifa, etc. Hay que tener en cuenta que cuanto más barata es la tarifa, mayores serán las restricciones para hacer cambios o reembolsos; al contrario, cuanto más cara, más sensible será a aquéllos.
Sobreventa de billetes aéreos: la sobreventa u overbooking es una posibilidad legal que todas las empresas aéreas emplean. Se agrava el problema en la época de gran afluencia turística, cuando al haber vendido más billetes que plazas disponibles, algunos viajeros queden en tierra. Excederse en el límite es legal y puede ser un inconveniente serio para el viajero para volar. Es importante conocer que la aerolínea está obligada a encontrar una ruta alternativa para que el pasajero llegue a destino, también hacerse cargo de los gastos en alimentación y alojamiento cuando es imprescindible la estancia. Hay compensaciones económicas que varían en función de las distancias y el tiempo que tardará en disponerse del siguiente vuelo: mayor distancia, mayor espera, mayor compensación.
Algunas obligaciones del pasajero
Visado: el único responsable de que su visa esté en regla es el pasajero y también está a su cargo cumplir con todos los requisitos de migración del país receptor. Las empresas aéreas al momento del check-in controlan que las visas estén al día, pero igualmente la responsabilidad es del viajero. Muy claramente reflejada esta responsabilidad aparece en la escena de la película » La terminal» donde el protagonista, el pasajero Víktor Navorski, interpretado por Tom Hanks, escucha cómo el funcionario del aeropuerto le dice: «No hay visa sin pasaporte y no hay pasaporte sin país. Así, usted no existe…» En otras palabras: es su problema tener todo en orden.
Presentación: todo pasajero y su equipaje deben presentarse a documentar, con la anticipación que la aerolínea establezca; que generalmente está indicado en el billete.
Reglas de equipaje: el viajero debe respetar las normas sobre equipaje, no transportando elementos riesgosos tanto para los pasajeros como para la nave.
Hasta aquí ha sido una breve síntesis de los derechos y obligaciones de los pasajeros de avión, completando el cuadro general de la situación los peligros adicionales que enfrentan. Estos son: la radiación cósmica, que afecta a los viajeros frecuentes y a la tripulación de las aeronaves. Estudios recientes publicados por la revista de la asociación médica de los Estados Unidos vinculan las radiaciones cósmicas que reciben estas personas con enfermedades de evolución progresiva. El síndrome de clase turista afecta a los viajeros y tripulación, con riesgo creciente de trombosis según los mismos estudios.
Un fenómeno relativamente reciente que afecta a la actividad aerocomercial en estos últimos años en nuestro país son los piquetes. Según el Diccionario de la Real Academia Española, piquete es » …5- Pequeño grupo de personas que exhibe pancartas con lemas, consignas políticas, peticiones, etc….». Estas expresiones populares suelen manifestarse con corte de ruta de acceso a los aeropuertos. Se les agrega una dificultad adicional a los pasajeros, al quedar impedidos de llegar al vuelo en término o también con obstáculos para hacer el tramo terrestre hasta la ciudad de destino.
Pero hay otro piquete, que no corta la ruta, que no demora el tránsito en tierra, pero que sí produce una fuerte perturbación en la mente del consumidor-viajero. Se lo podría llamar el «piquete psicológico» que se produce cuando se habla o se comenta, sin mucho conocimiento del tema, sobre la inseguridad en vuelo, de fallas o insuficiencias en la estructura de radares, de naves a punto de colisionar, desmentidas por las autoridades, etc. Entonces, a las tensiones previas y durante el viaje, se suman estas noticias que agregan preocupaciones extras a los consumidores-viajeros. Todo esto trabaja como un piquete sobre la mente y espíritu de Icaro, que aun hoy lo impulsa un fuerte deseo de volar, volar muy alto, eso sí, con la prudencia que le permita llegar a destino.
ALEJANDRO JOFRE (*)
Especial para «Río Negro»
(*) Contador público.
Desde tiempos remotos el hombre sintió fuerte atracción por volar, como los pájaros y más aún, volar en un concepto más amplio, como es elevarse en el conocimiento, la sabiduría y la trascendencia. Fue pasando por diversas etapas de desarrollo y experimentación hasta llegar a nuestros días, en los que numerosos viajeros de avión se desplazan por los aires en viajes de placer, de negocios y también de aventuras.
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