Prodi lucha por sobrevivir en el gobierno italiano
El primer ministro italiano rechazó ayer disolver el gobierno y solicitó el voto de confianza del Parlamento. Pero las disputas internas y la baja popularidad hacen zozobrar su mandato.
ROMA (AFP) – El jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, cuya mayoría heteróclita se quebró con la deserción de un pequeño partido, empezó a enfrentarse anoche a la hora de la verdad, al pedir la confianza del Parlamento, cuyas dos cámaras le responderán esta semana.
Aunque Prodi afirmó estar seguro de superar la prueba «también en esta ocasión», la celebración de elecciones anticipadas ya está en boca de muchos analistas. «Me refiero a la Constitución para pedirles, a sus diputados, y luego a sus colegas senadores, que expresen con un voto de confianza su juicio sobre la declaración que acabo de hacer», declaró Prodi luego de pronunciar un discurso de unos 20 minutos ante los representantes de la cámara Baja.
El presidente del Consejo italiano acababa de hacer un balance de sus 20 meses al frente del país, asegurando que Italia «necesita una continuidad de acción». Prodi desafió al Parlamento a que asuma «de forma límpida y pública» sus responsabilidades para «acortar una crisis que el país no necesita».
El voto de los diputados, que tendrá lugar hoy a las 17 locales (14 de Argentina), no reviste un gran peligro para Prodi, puesto que sigue contando con una cómoda mayoría de centroizquierda en el hemiciclo.
En cambio, el voto de mañana por la noche en el Senado podría acabar en fracaso, puesto que en esta cámara el jefe de gobierno perdió la mayoría tras la deserción de los tres senadores del partido centrista católico Udeur.
El líder de dicho partido, el ex ministro de Justicia Clemente Mastella, declaró que «la experiencia política de centroizquierda ha terminado» y se manifestó partidario de elecciones anticipadas.
El jefe de la oposición de derecha, el ex primer ministro Silvio Berlusconi, también pidió elecciones para la próxima primavera boreal y declaró que el gobierno había llegado «al final».
Mastella dejó la mayoría cinco días después de renunciar a su puesto de ministro de Justicia. Tanto él como su esposa están involucrados en una investigación judicial en su bastión de Campania (sur) por un caso de corrupción que él considera infundado, y se quejó de no haber sido apoyado por sus aliados.
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