Sierra Barrosa, un territorio de llamativos contrastes

SIERRA BARROSA (Enviado especial).- La escuela albergue de Sierra Barrosa tiene 27 alumnos -hijos de crianceros en su mayoría- que estudian en un edificio en buen estado, con computadoras conectadas a Internet gracias al padrinazgo de la empresa Tecpetrol y a otras colaboraciones. En una tierra de contrastes no resulta extraño que la escuela no cuente con agua potable. Sólo un chorro de agua con óxido sale del caño que llega al establecimiento desde la impresionante planta compresora de gas que Repsol tiene enfrente, apenas a 150 metros.

«El agua llega en camiones. Nos mandan dos por semana, que obviamente no alcanzan para mantener el invernadero», comentó el director de la escuela, Dardo Martínez.

Para llegar a la escuela, ubicada en pleno campo a unos 20 kilómetros de la ruta provincial 17, hay que atravesar varias tranqueras porque la tierra pertenece a distintos propietarios. El celo se justifica en el dinero que reciben en concepto de servidumbre de paso de manos de las petroleras. Cada tranquera tiene su candado y la mayoría se cierra en determinado momento del día. El colmo se dio el año pasado cuando uno de los propietarios cerró la tranquera y dejó a la escuela aislada durante tres días. Los vehículos de los petroleros no tuvieron problemas en moverse a campo traviesa, pero los maestros debieron andar a pie. La directora de Cultura, Peggy Acuña, prestóxsxs oídos y tomó nota de las necesidades de la escuela. La funcionaria prometió una visita del cine móvil y otros espectáculos para los chicos del paraje. Acuña recorrió los flamantes yacimientos de fósiles y le prometió a Rodolfo Coria motorizar el proyecto paleontológico que el investigador presentó a la provincia en el inicio de la actual gestión de gobierno. La funcionaria, acompañada por las arqueólogas Estela Cúneo y Claudia Della Negra, reiteró su compromiso de fomentar las investigaciones.

Una sociedad exitosa

SIERRA BARROSA (Enviado especial).- Phil Currie y Rodolfo Coria conforman una exitosa sociedad científica, que sentó las bases para que el museo de Huincul trabaje en conjunto con el Royal Tyrrel. Luego de excavar durante cinco años en el paraje Las Cortaderas -donde encontraron tres dinosaurios carnívoros que habrían constituido una misma familia- ambos científicos llegaron a Sierra Barrosa y confirmaron antecedentes.

«Estamos muy contentos, todavía hay mucho por hacer, muchos por estudiar, pero hemos encontrado cosas realmente interesantes», explicó Coria, el paleontólogo que depende de la provincia y que dirige el museo Carmen Funes.

En forma paralela a la búsqueda de dinosaurios, los geólogos Alberto Garrido (de Huincul) y Dave Eberth (del Tyrrel) realizan un estudio de las diferentes capas que conforman las también distintas formaciones del terreno.

La investigación apunta a reformular viejos conceptos que modificarían la denominación de determinados miembros geológicos, que no serían del todo precisos.

«Hace tiempo que tratamos de llevar adelante trabajos multidisciplinarios, no sirve de nada juntar huesos en el museo cuando no hay un adecuado trabajo de campo y de laboratorio, para ello además del trabajo de los paleontólogos es fundamental el estudio de los geólogos», explicó Coria.

En esta oportunidad, a pesar de que tuvieron días con temperaturas por encima de los 40 grados, el trabajo global se vio facilitado. Es que el campamento se ubicó es la escuela albergue de Sierra Barrosa, donde avanzaron con las publicaciones científicas que «ya están casi listas para presentar».

En esta escuela, los científicos tuvieron habitaciones, laboratorios, baños, Internet y tevé satelital.

La esposa de Currie, Eva, también paleontóloga, todas las noches mantuvo al tanto de los avances al museo canadiense por Internet y mediante un teléfono satelital.

Incógnita para los científicos

SIERRA BARROSA (Enviado especial).- Los huesos del dinosaurio carnívoro descubierto por Coria y Currie representa toda una incógnita para los científicos. Recién después del trabajo de laboratorio podrán determinar si el ejemplar pertenece a una nueva especie o si se trata de un animal ya identificado.

«No es el más grande, ni el más malo, ni el más completo», se apuró a decir Coria. Los paleontólogos todavía no están seguros de cuántos millones de año tienen esos fósiles. La datación está entre los 70 y 110 millones de años y las piezas extraídas describen a un dinosaurio terópodo.


SIERRA BARROSA (Enviado especial).- La escuela albergue de Sierra Barrosa tiene 27 alumnos -hijos de crianceros en su mayoría- que estudian en un edificio en buen estado, con computadoras conectadas a Internet gracias al padrinazgo de la empresa Tecpetrol y a otras colaboraciones. En una tierra de contrastes no resulta extraño que la escuela no cuente con agua potable. Sólo un chorro de agua con óxido sale del caño que llega al establecimiento desde la impresionante planta compresora de gas que Repsol tiene enfrente, apenas a 150 metros.

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