Quieren hacer un barrio cerrado de 500 hectáreas en Riscos Bayos
Los dueños de las tierras piensan en un complejo para 3.500 personas.
LONCOPUÉ.- Sobre una exclusiva formación geológica de más de dos millones de años de antigüedad que en el mundo sólo se puede ver en dos sitios (ver aparte), planifican la construcción de un barrio cerrado, un lugar tan grande que, cuando esté completo, podrá albergar hasta 3.500 personas.
En Riscos Bayo, a 18 kilómetros de aquí, sucede algo mágico. Entre peñascos de formas caprichosas que se elevan hasta 100 metros hay quienes aseguran haber visto duendes escondidos entre los coirones y observado, en noches de cielo limpio, extrañas luces sobre las rocas. Muchos vienen aquí a buscar una energía cósmica, tan potente que hay al menos un sitio donde no crece la vegetación.
El campo tiene cipreses de hasta 500 años que viven entre antiguas rocas formadas con ceniza volcánica (ver aparte). Por el lugar formado en el Pleistoceno, corren ardillas patagónicas, vuelan mariposas multicolores y el sol del verano castiga sin piedad como sólo suele hacerlo en el desierto.
El lugar tendrá una hostería con cava de vinos, una cancha de golf de 18 hoyos, un centro de servicios con shopping incluido y un loteo para la construcción de viviendas que se introducirán total o parcialmente dentro del risco. Habrá calles internas pavimentadas con una resina ecológica, una pequeña microcentral de generación de energía y no se verán cables aéreos.
Riscos Bayos es un campo privado de 1.400 hectáreas y la propuesta de urbanización comprende a algo más de 500, donde estás los riscos más jóvenes.
En lugar viven, desde hace más de 30 años, Maggy Eve Risdon, Eduardo Coscarelli y su esposa Carine Risdon y dos de sus tres hijos. Tienen una casa de estilo rústico, un Ford A parado desde hace años y un Jeep de la década del ‘50 en el que se viaja a los saltos.
Maggy y Eduardo son escenógrafos. En la década del ‘70 formaron parte de la vanguardia del café concert y llegaron a manejar y hasta producir varias obras en simultáneo entre Buenos Aires y Punta del Este. Trabajaron con Edda Díaz, Carlos Perciavalle, Antonio Gasalla y Enrique Pinti, entre otros. Maggy aún se dedica a la escenografía y ahora está preparando un trabajo para Pinti.
Cuando llegaron a Ricos Bayos, hace 31 años, escaparon de la agitada vida de la noche porteña y el teatro y dieron vuelta la página: impulsaron el agroturismo y se dedicaron al trabajo rural. Ahora volvieron a ajustar el rumbo de sus vidas y dejaron atrás el agroturismo y las faenas de campo para avanzar con este proyecto en el que invirtieron 150 mil dólares, sólo en papeles, consultoras y diseños.
Este barrio rodeado de naturaleza tendrá 23 aldeas de entre 15 y 22 hectáreas cada una. Así denomina la propuesta a los espacios en que se subdividirá las 525 hectáreas de este enorme barrio privado.
Maggy y Eduardo hablan con pasión de un proyecto que parece ser una nueva y gigante escenografía montada sobre un espacio natural único. Pero a diferencia de los café concert este trabajo costará unos 20 millones de dólares, según cifras que aún no fueron ajustadas.
Sólo la cancha de golf tiene un presupuesto de 8 millones de dólares, dijo Coscarelli cuando habló con “Río Negro”.
Están buscando inversores y ya aparecieron algunos interesados, entre ellos una empresa japonesa que inventó tecnología en materia de iluminación.
El proyecto, que comenzó a gestarse en 2005, ya acumula varios estudios: el de conservación de fauna y flora, los geológicos, los de evaluación del potencial hídrico, los correspondientes al diseño de la urbanización, el de los paisajistas, los topográficos y los de aprovisionamiento de agua.
La primera etapa que se construirá será la de accesos y servicios, incluyendo el hotel que tendrá pocas habitaciones pero muy amplias: la más chica superará los 90 metros cuadrados y todo el complejo, con distintos niveles, estará dentro de un risco.
Entre otros detalles que ya fueron estudiados figura el consumo del oxígeno en un área hoy despoblada pero que, de prosperar la propuesta, tendrá poco menos que la cantidad de habitantes que Loncopué. Para compensar este cambio, los dueños del campo dicen que ya saben cuántas plantas se deberán colocar para mantener el equilibrio.
Luis García
Eduardo Coscarelli vive en Riscos Bayos junto a su esposa desde hace 30 años.
gerardo bilardo
gbilardo@rionegro.com.ar
LONCOPUÉ.- Sobre una exclusiva formación geológica de más de dos millones de años de antigüedad que en el mundo sólo se puede ver en dos sitios (ver aparte), planifican la construcción de un barrio cerrado, un lugar tan grande que, cuando esté completo, podrá albergar hasta 3.500 personas.
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