Ilusionado y “chicanero”

Maradona habló poco de fútbol, mucho de “esperanza” y le lanzó unos dardos a Pelé.

Diego Maradona sabe tanto de triunfos como de caídas, y de caídas como de revanchas. Dice que es feliz y que hará feliz a un país que gozó con sus proezas y lloró con sus grandes tropiezos. Su debut mundialista como DT en Sudáfrica será nada menos que frente a Nigeria, el mismo rival que lo despidió hace 16 años de su último Mundial. Y sí, la vida de Maradona es cíclica y de constantes resurrecciones.

Nadie imaginaba aquel 25 de junio que con Argentina casi clasificada y con una fresca victoria sobre los nigerianos llegaría de un momento a otro la hecatombe. Sue Carpenter, una joven rubia y morruda se llevó entre sonrisas a Maradona del campo de juego del Foxboro al control antidoping. Ese 1994 quedó atrás y mucha agua pasó abajo del puente. Hoy es el gran día y ante del choque frente a las “Súper Águilas”, Diego no podía dejar de lado sus sensaciones, sus críticas… Su personalidad.

Frente a decenas de periodistas, de buen semblante, tranquilo y casi monocorde habló de su sueño de ser campeón, de las ganas de ver a Lionel Messi en el trono que fue de él y nadie volvió a ocupar, pidió que la FIFA haga respetar a ultranza el fair play y tiró varias chicanas contra los eternos archirivales: los brasileños.

Argentina y el equipo de Dunga, si todo sale como se prevé y ambos ganan sus grupos, recién se verán las caras en el último partido del 11 de julio. Pero ya comenzaron a intercambiarse dardos.

Así largó Maradona la conferencia de prensa, casi como un monólogo: “Cuando sucedió la tragedia con el plantel de Togo antes de arrancar la Copa África, un señor morocho que jugaba de diez (Pelé) dijo que no se iba a jugar el Mundial en Sudáfrica. Yo, en cambio, dije que la Copa del Mundo se iba a hacer en Sudáfrica”. Cuestionó asimismo “la pesada opinión de este muchacho, que decía que Sudáfrica no daba las garantías. Hoy Sudáfrica demuestra a este morocho que Sudáfrica hace el Mundial”, disparó.

Los cruces entre las dos selecciones más grandes de sudamericana comenzaron el jueves con la conferencia de prensa de Juan Sebastián Verón. “Si fuera por reírnos y llevarnos bien, Brasil sería campeón todos los años (…) Nosotros no bailamos samba en el Mundial”, carcajeó la Brujita. Y ayer Luis Fabiano le contestó: “Brasil es un país de alegría, y es normal que llevemos eso acá. La alegría viene de adentro, aunque claro que hay algunos que son amargados por naturaleza”, disparó el “Fabuloso”.

Fabiano también trató de responder a Maradona, quien comparó su equipo a un “Rolls-Royce con Messi manejando”. “Brasil es un avión a chorro volando bajo, y va a sorprender a muchos”, respondió el brasileño.

Más tarde, Diego dejó de lado las chicanas y comenzó a hablar desde su corazón esperanzado. La selección argentina debutará hoy con un puntaje poco más arriba del intermedio para “después decolar” y “comenzar a construir una ilusión”, señaló el más grande de todos los tiempos.

“De 1 a 10 arrancamos con 6,50 para después decolar”, declaró Maradona en la rueda de prensa previa al partido contra Nigeria, por el Grupo B del Mundial de Sudáfrica. (ver página 4)

Y prosiguió: “Mañana (hoy) comenzaremos a construir una ilusión que tenemos muchos de nosotros y que hace mucho tiempo no se da”, expresó el “Diez”, en referencia a los 24 años que pasaron desde la última Copa del Mundo que ganó Argentina. Fue en México ‘86, cuando él era el capitán y símbolo. Ni más ni menos.


Diego Maradona sabe tanto de triunfos como de caídas, y de caídas como de revanchas. Dice que es feliz y que hará feliz a un país que gozó con sus proezas y lloró con sus grandes tropiezos. Su debut mundialista como DT en Sudáfrica será nada menos que frente a Nigeria, el mismo rival que lo despidió hace 16 años de su último Mundial. Y sí, la vida de Maradona es cíclica y de constantes resurrecciones.

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