Del sueño a la pesadilla erótica
Una joven tucumana aparecía, sin saberlo, en una página dedicada al erotismo.
Una estudiante de 21 años de Tucumán comenzó a recibir pedidos de servicios sexuales luego de que su nombre y teléfono aparecieran, sin que ella los hubiera incluido, en una página de Internet local dedicada a esa clase de ofrecimientos. Hace una semana, la muchacha, cuya identidad no fue revelada, recibió una llamada telefónica desde Buenos Aires, en la que un hombre le decía: «che, loquita, ¿cómo pensás seducirme?», según publicó el diario local La Gaceta.
«Me enfurecí, me puse como loca, hasta que el hombre me explicó que mi nombre y mi número telefónico habían salido en una página de Internet», agregó la joven.
La sorprendida estudiante entró inmediatamente en el sitio web y vio sus dos avisos, en uno de los cuales anunciaba: «Sus sueños eróticos hechos realidad».
Como el teléfono de su casa -en los avisos figuraban todos su datos- no paraba de sonar, la joven fue a un cibercafé y logró que el propietario se comunicara con el responsable de la página para que borrara los dos avisos, en el segundo de los cuales buscaba gente para un club de citas.
El responsable de la página, que tampoco reveló su identidad, ayudó a que la muchacha, quien anticipó que recurrirá a la Justicia si identifica a los responsables de la «broma», rastreara desde qué servidor fue enviado el mensaje electrónico a través del cual se publicaron los avisos.
En el sitio web armado en la provincia, según el responsable, las personas son libres de publicar avisos clasificados sexuales sin censuras, pero advirtió que cuando se descubren mensajes ofensivos o agraviantes «inmediatamente se los retira».
El abogado y profesor de Derecho Penal de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA) de Tucumán, Luis Acosta, explicó que, si bien no existen leyes que «regulen los delitos informáticos, hay casos que pueden regularse con la normativa común».
El especialista además no descartó que, en este caso concreto, sea posible denunciar por la presunta comisión del delito de injuria al dueño de la página en Internet como al que publicó el aviso, «por haber deshonrado o por haber desacreditado a una persona».
«Si se prueba que el responsable del sitio web actuó con la intención de causar el daño (dolo) puede ser acusado. Además, él tiene la obligación de chequear la información que se publica en su página. Hay que poner límites porque por Internet se pueden hacer daños irreparables», concluyó. (Télam)
Una estudiante de 21 años de Tucumán comenzó a recibir pedidos de servicios sexuales luego de que su nombre y teléfono aparecieran, sin que ella los hubiera incluido, en una página de Internet local dedicada a esa clase de ofrecimientos. Hace una semana, la muchacha, cuya identidad no fue revelada, recibió una llamada telefónica desde Buenos Aires, en la que un hombre le decía: "che, loquita, ¿cómo pensás seducirme?", según publicó el diario local La Gaceta.
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