Sin dudas, de tal palo tal astilla

Es el hijo de Diego Maradona con Cristina Sinagra. Así lo dictaminó la Justicia luego que el ex jugador del Napoli negara su paternidad.

odo era gloria para Diego Armando Maradona. Como si viviese en el Olimpo de los dioses. Recién había finalizado el Mundial de México de 1986, donde escribió su página más genial obteniendo la Copa FIFA y convirtiendo el histórico segundo gol a los ingleses.

Había ingresado en la categoría de heroe nacional. Además, el 19 de setiembre se informaba que su pareja Claudia Villafañe, estaba embarazada. Pero, de pronto, toda la felicidad se trastrocó. El sábado 20 de setiembre, en una clínica napolitana, Cristina Sinagra gritaba a los cuatro vientos que había tenido un hijo varón. Y que el padre no era otro que Diego Maradona. Y el nombre del pequeño era Diego Armando Junior.

Desde entonces estalló una batalla judicial por el reclamo de paternidad sobre el niño. Maradona siempre negó ser el padre pero, además, nunca aceptó realizarse el análisis de ADN que permitiría conocer la verdad.

Cristina Sinagra contrató a dos expertos abogados italianos para seguir la alternativas de la causa: Enrico Tucillo y Gaetano Pesole. Ellos fueron los encargados de elaborar la demanda inicial y quienes lograron que, por primera vez, la Justicia italiana aceptara un examen de ADN para determinar una paternidad (antes sólo se utilizaba en casos criminales). Y antes habían obtenido fallo favorable para que la Justicia italiana se declare competente en contraposición del pedido de los abogados de Maradona quienes querían que se aplicara la legislación argentina sobre filiaciones.

Mientras en Buenos Aires nacía Dalma Nerea, en Italia la ex mucama del 10 en Napoli, Giovanna Bergara rompía su silencio: «El pequeño Diego Armando Junior, el niño que Maradona no quiere reconocer, es con seguirdad su hijo. Es fruto de una relación de varios meses entre él y Cristina Sinagra».

Bergara trabajaba por la mañana en la casa del Rey de Nápoles y por la tarde en lo de su hermana María Maradona.

Pero la relación terminó abruptamente cuando Claudia Villafañe la conoció y no le cayó en gracia. Le echaron sin pagarle hasta que un tribunal laboral italiano falló en su favor.

En 1992, un Tribunal de Menores de Nápoles impuso al ex futbolista pagar una mensualidad de unos 4.200 dólares. Maradona apeló y, finalmente, el 15 de julio de 1995, la Corte de Casación dictaminó que no cabían dudas que ese niño era hijo de Maradona y Sinagra.

Para este fallo se basó en la negativa de Maradona a realizarse los análisis de ADN (lo que legalmente es una presunción de culpabilidad), el testimonio de su ex mucama y, además, porque la mayoría de los testigos de descargo de Maradona no asistieron a prestar declaración.

Desde 1992 Maradona estuvo abonando mensualmente aquella suma citada antes por la manutención del niño, pero luego se negó a pagar las cuotas anteriores a la sentencia, que ascienden a unos 87.500 dólares.

«Mi hijo siempre amó a su papá a pesar de que él nunca dio la cara», dijo Sinagra al conocer la sentencia. Tiempo antes, en 1988, había dicho: «Lo siento por Diego, es posible que él crea que mi bebé no es su hijo, pero yo estoy tan segura de eso que gracias a esto he podido seguir el proceso judicial. Me han ofrecido dinero por retirar la demanda, pero yo no persigo dinero, pido justicia».

Ya de pequeño Diego Maradona Sinagra, mostró sus habilidades y su pasión por el fútbol. Comenzó a jugar en el fútbol infantil, pasó al Napoli y llegó a integrar la Selección Juvenil de Italia.

Pero hay dos cosas en que este chico, que ya tiene 15 años, se diferencia fuertemente de su padre: su pierna habilidosa es la derecha y es hincha fanático de River Plate. Hasta el día de hoy, padre e hijo, jamás se han visto la cara.


odo era gloria para Diego Armando Maradona. Como si viviese en el Olimpo de los dioses. Recién había finalizado el Mundial de México de 1986, donde escribió su página más genial obteniendo la Copa FIFA y convirtiendo el histórico segundo gol a los ingleses.

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