Hace años que en la región la gente convive con la alta tensión.
<span style="text-transform:uppercase">las ciudades crecen y rodean instalaciones eléctricas. El riesgo de violar las normas. </span>
MARTÍN BELVIS
martinbelvis@rionegro.com.ar
Los que en Neuquén creen que las estaciones transformadoras no son instalaciones confiables y representan un riesgo deberían saber que conviven de manera mucho más habitual de lo que suponen con plantas de este tipo y sin sufrir consecuencias. Bastaría con recordar que en pleno centro de Neuquén, a 100 metros del monumento a San Martín, hay una subestación transformadora subterránea a la que llegan 13.200 voltios de manera constante.
Las ciudades de nuestra región crecieron y terminaron rodeando, a veces de manera peligrosa por no decir temeraria, instalaciones eléctricas diseñadas hace 20 a 40 años. Un cambio en la traza de una línea de alta tensión o en la ubicación de una estación transformadora sería una solución de costos altísimos, pero con mínimas medidas de seguridad la convivencia es posible.
La polémica quedó instalada cuando CALF activó los mecanismos para declarar de utilidad pública la construcción de una nueva estación transformadora en el barrio Copol, al norte de la ciudad de Neuquén.
El debate puso en evidencia el avance de la ciudad sobre franjas hasta entonces reservadas a infraestructura eléctrica. Y provocó declaraciones a favor, por ejemplo, de las sendas del Parque Norte en detrimento de las líneas de 132 kV, que son muy anteriores a los caminos por los que mucha gente pasea o hace ejercicio.
Hubo voces que se alzaron contra la iniciativa de la estación transformadora Norte y llegaron a considerar que estas instalaciones son peligrosas, que una estación transformadora puede explotar y que la exposición a la alta tensión tiene consecuencias en la salud.
El fenómeno del avance de las ciudades es tal que la estación transformadora de Transcomahue en Roca está frente al hospital, a menos de 200 metros de la avenida Roca y a escasas nueve cuadras del centro. Hasta ahora no reportaron consecuencias en la salud de los que viven alrededor.
Los técnicos de las empresas transportistas sostienen que no hay riesgos en permanecer debajo de la línea (si no se maniobran elementos largos o de altura) más que aquellos que podría generar la rotura de un conductor.
alto voltaje
Dentro del ejido de la ciudad de Neuquén corren 40 kilómetros de líneas de alta y media tensión (13,2 y 33 kilovoltios, kV) que ocupan una superficie de casi 94 hectáreas, tomando las distancias que las normas de seguridad requieren, según los datos que dio a conocer hace dos años el EPEN, que maneja el transporte de energía en la provincia del Neuquén. Esta empresa estatal propuso en su momento soterrar esos tendidos. (Ver aparte)
Se trata de estructuras que conducen electricidad con tensiones muy superiores a las que se precisan en un hogar. Los artefactos hogareños funcionan con 220 voltios y estas redes llevan electrones de 33.000 y hasta 132.000 voltios. No hace falta tomar contacto con semejante tensión para recibir una descarga porque basta con sobrepasar la distancia de manual (que depende del voltaje) para formar un arco voltaico mortal. De hecho, en noviembre del 2002 en la zona de Alicura el arco voltaico provocado por la baja altura de la columna de la línea de 132 kV fulminó a un hombre a caballo que –es de suponer– elevó el rebenque por encima de su cabeza.
Neuquén tiene además dentro de su ejido tres estaciones transformadoras, desde las que se abastece la red de distribución de CALF. Esa oferta es escasa: no sólo hay que construir una nueva sino además ir planificando una quinta, especialmente en el sur del ejido.
Una de las estaciones actuales, Alto Valle, forma parte de un complejo que originalmente era de Agua y Energía y que, cuando se privatizó, se dividió en unidades de negocio: la generación por un lado y el transporte y la transformación por el otro. Está en la Ruta 22 y Obrero Argentino, pegada al río Neuquén. Si las instalaciones no fueran seguras, los ingenieros no habrían vivido en las casas que la empresa les construyó detrás de la usina (donde incluso alguna vez vivió el ex intendente neuquino Horacio Quiroga).
Con la construcción de la autovía norte es muy probable que la ciudad de Neuquén termine de consolidar su crecimiento hacia esa zona y rodee la estación transformadora Gran Neuquén, inaugurada a mediados de la década del 80.
Plazas y tomas
La línea de alta tensión (132 kV) que corre desde la estación transformadora Alto Valle, en Neuquén, pegada a los puentes, hasta Roca pasa por todo el oeste y el norte de la ciudad de Cipolletti. Atraviesa barrios de familias pudientes, tomas, planes de viviendas, urbanizaciones en ciernes y chacras.
El 3 de junio de 2004 una descarga pasó cerca de la pierna de un niño que jugaba con una piedra y un hilo metalizado: no murió de milagro y sobre la calle de tierra el fogonazo quedó grabado en negro.
Sobre la traza de este tendido, que es de la estatal rionegrina Transcomahue, ocurren desde hace años violaciones a las normas de la seguridad pública, pero con un agravante: es el Estado, el municipal y el provincial, el que comete estas graves faltas.
En Santa Cruz y avenida La Plata hay una plaza, con juegos y árboles, construida en la franja de seguridad de la línea de alta tensión. El cartel desteñido advierte que no se puede permanecer debajo del tendido. Los chicos hacen caso omiso.
El municipio sabe que es una situación de riesgo, pero hasta ahora no desactivó la plaza.
Unos cientos de metros hacia el este otra plaza, en La Plata y Discépolo, repite el riesgoso error. Y un poco más allá, cerca de Naciones Unidas, el IPPV había montado el obrador de un plan de viviendas que debió trasladar.
Hay preocupación además en Transcomahue, que opera una red de 440 kilómetros de largo, por ladrilleros que se asentaron debajo de la línea de alta tensión en Allen y por una toma que hizo algo parecido en Roca.
Pero tal vez uno de los mayores riesgos a la seguridad pública es el paseo en ciernes que el municipio roquense construyó en las orillas del canal principal de riego: la margen norte es la franja de seguridad del tendido que llega hasta Villa Regina.
Miguel Gambera
Miguel Gambera
MARTÍN BELVIS
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