Innovación y sustentabilidad: experimentan con Goniozus legneri, un parasitoide aliado contra plagas
La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad del Comahue firmó un acuerdo de transferencia biológica con el INTA, institución pionera en el desarrollo del biocontrolador que se posiciona como alternativa al uso de agroquímicos en el Alto Valle.
Un parasitoide reconocido por ser aliado natural en el control de plagas que afectan al cultivo de manzana; el Goniozus legneri, será investigado en las chacras agroecológicas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), luego de años de desarrollo en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Esto fue posible tras la firma de un acuerdo de transferencia de material biológico entre ambas instituciones. Esta colaboración que el instituto nacional realiza con la casa de estudios, fortalece la innovación agroecológica y da un paso significativo en la articulación entre ciencia y producción sustentable.
La firma de este convenio constituye un hito para el Alto Valle y en especial para la Universidad del Comahue. A partir del 30 de diciembre, la facultad cuenta con el permiso para utilizar académica y científicamente el insecto, transferido desde la Estación Experimental del INTA.
La unidad académica implementará el uso del parasitoide en una parcela de producción agroecológica, donde se llevará adelante el seguimiento del insecto en un monte frutal reconvertido bajo criterios de sustentabilidad. La iniciativa permite que estudiantes y docentes utilicen este escenario como espacio de aprendizaje y experimentación.
«Es un agente de control biológico porque para cumplir con su propio ciclo de vida, la especie Goniozus legneri, depende una plaga a la cual controla o parasita, como en este caso», asegura Silvina Garrido, coordinadora del área de Investigación del INTA Alto Valle y agrega: «Es una herramienta aliada para nosotros».

La ingeniera agrónoma y magister en Entomología también es investigadora del área de Sanidad Vegetal y tiene una larga trayectoria en el tema. Hace 22 años, desde la Estación Experimental (EEA) INTA Alto Valle empezaron a desarrollar los trabajos sobre este insecto.
“La incorporación de Goniozus legneri en sistemas agroecológicos no solo fortalece la innovación científica, sino que también aporta soluciones concretas a la producción frutícola”, aseguraron desde la Universidad.
Esta avispa es un controlador biológico que se posiciona como alternativa natural frente al uso de agroquímicos. Su acción parasitaria sobre los lepidópteros plaga contribuye a reducir daños en la producción frutícola, lo que favorece la sustentabilidad de los sistemas productivos.
El seguimiento del parasitoide se convertirá en una herramienta para la docencia, la investigación aplicada y la extensión universitaria.
INTA: pioneros en el desarrollo del parasitoide
«La historia comenzó en 2004, cuando lo hallamos parasitando naturalmente en chacras del Alto Valle», comenta la ingeniera Silvana Garrido. En primer lugar, se abocaron a conocer su biología, el impacto sobre el control de las plagas y las distintas formas de implementarlo en el campo. En paralelo se investigaron sistemas de de multiplicacion masiva.

«Como parte de su historia, en 2018 se creó el Cemubio (Centro Multiplicador de Biocontroladores) que permitió concretar y agillizar muchas líneas de investigación al respecto», agrega la profesional.
El año pasado, el Cemubio junto sus equipos técnicos logró cumplimentar con las normativas para realizar la primera exportación de este biocontrolador a Uruguay, mediante el trabajo conjunto con INIA de Uruguay y el Procisur.
Actualmente, se utiliza en chacras del Alto Valle bajo convenios de vinculación tecnológica con INTA Tiene una producción actual de 8 millones de adultos liberados a campo para el control de carpocapsa y grafolita en manzanos, perales, nogales y hubo algunas experiencias en el control de plagas de tomate en invernadero, según informa la referente.
El desarrollo científico y tecnológico estuvo marcado por hitos y constantes desafíos. En la actualidad, los objetivos apuntan a la «semiautomatización» de los pasos de cría y liberación del parasitoide.
Según explicó Garrido, los «bioisnumos» son muy eficaces en el control de plagas, pero la multiplicación tiene sus limitantes.

Para la investigadora, la firma del convenio con la Universidad Nacional del Comahue para el uso en los cultivos de esa unidad académica es «un hecho de vital importancia», por sus objetivos experimentales. La iniciativa reafirma el compromiso de ambas entidades con la mejora de los aspectos ambientales en la producción agraria.
Un parasitoide reconocido por ser aliado natural en el control de plagas que afectan al cultivo de manzana; el Goniozus legneri, será investigado en las chacras agroecológicas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), luego de años de desarrollo en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
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