Así es el paraíso violeta de Villa Llanquín donde florece la lavanda
A solo 30 kilómetros de Bariloche, en Villa Llanquín, un parque agroecológico se transforma entre enero y marzo en un paisaje azul violáceo que invita a caminar sin apuro, respirar profundo y conectarse con la naturaleza patagónica a través de la lavanda.
En el paraje Villa Llanquín, a unos 30 kilómetros de Bariloche, existe un lugar donde el paisaje baja un cambio y el tiempo parece acomodarse al ritmo de la naturaleza. Es un predio que, en determinadas épocas del año, se viste de azul violáceo y regala una postal serena, casi hipnótica, capaz de envolver a quienes llegan con una calma difícil de encontrar en otros rincones de la Patagonia.
A medida que avanza el verano, el parque empieza a latir distinto. Los primeros tonos violetas asoman entre las plantas, el aire se vuelve más perfumado y el entorno anuncia que se acerca su momento más esperado. Enero, febrero y marzo son meses clave para recorrer este espacio: aunque algunas variedades comienzan a florecer antes, la plenitud llega entre mediados de enero y febrero, cuando el color se vuelve intenso y el aroma lo ocupa todo.

El parque agroecológico Lavandas del Limay no solo sorprende por su belleza. También propone una manera distinta de producir, en sintonía con el entorno patagónico. El cultivo se realiza sin químicos, bajo un manejo orgánico que cuida el suelo, el agua y las plantas, y que se refleja en cada uno de los productos derivados de la lavanda. En este rincón del sur, el clima, el suelo y el paisaje le imprimen a la planta una identidad propia: aromas más intensos, aceites esenciales de gran calidad y una presencia que se distingue dentro del mapa nacional.
Recorrer Lavandas del Limay es una invitación a caminar sin apuro. Senderos que se abren entre las plantas, perfumes que envuelven, silencio interrumpido apenas por el viento y una sensación de conexión profunda con la naturaleza. La visita permite conocer más de 17 variedades de lavanda, participar de recorridos guiados, pasar por la casa de té, descubrir una regalería con productos elaborados en el lugar y visitar el vivero donde nacen y se desarrollan las plantas.

Por estos días, también se preparan para el Festival de la Cosecha de la Lavanda, que se realizará en dos fines de semana: 14 y 15 de febrero, y 21 y 22 de febrero, ofreciendo a visitantes de todas las edades la posibilidad de sumergirse en una experiencia sensorial, educativa y profundamente conectada con la naturaleza.
Ubicado en Villa Llanquín, en el corazón de la Patagonia rionegrina, este parque se consolida como una escapada distinta, cercana y memorable.
Cómo llegar y qué hacer en Villa Llanquín
Lavandas del Limay se suma a la oferta turística de Villa Llanquín donde un sin fin de actividades como la escalada, el trekking, la pesca, el ciclismo y las cabalgatas esperan ser disfrutadas por las y los visitantes, que encontrarán allí un lugar ideal para respirar del aire más puro de la región.
Si vas, descubrir cada detalle de ese paraíso rural es un planazo: las cabalgatas en el campo, los senderos para hacer un trekking o pedalear, los rincones del Limay para pescar la trucha con la que sueñan todos o darse un chapuzón de verano, el brillo de las estrellas en la noche pura de la Patagonia.
Hay dos formas de acceder a Villa Llanquín, una es a través de un puente colgante peatonal, pero si se desea llegar en auto hay que tomar la Ruta Nacional 237 y luego una pequeña balsa que realiza un trayecto de apenas un minuto sobre el río Limay.
Qué días funciona la balsa de Villa Llanquín: La balsa de Villa Llanquín funciona todos los días en el horario de 8 a 20, es operada por la Dirección de Vialidad Rionegrina y es gratuita tanto para los residente como los turistas que visitan este hermoso pueblo.

Es usada para el transporte de vehículos sobre el río Limay, que es el límite natural que existe entre las provincias de Neuquén y Río Negro. El sistema que emplea es el que se conoce como “Maroma”, que emplea el empuje de la corriente del río y es la maneras más tradicional que existe para cruzar el Río Limay.
Villa Llanquín es un poblado muy tranquilo que cuenta con una buena infraestructura de alojamiento debido a que existen opciones para hospedarse en cabaña, campings y hoteles.
En el paraje Villa Llanquín, a unos 30 kilómetros de Bariloche, existe un lugar donde el paisaje baja un cambio y el tiempo parece acomodarse al ritmo de la naturaleza. Es un predio que, en determinadas épocas del año, se viste de azul violáceo y regala una postal serena, casi hipnótica, capaz de envolver a quienes llegan con una calma difícil de encontrar en otros rincones de la Patagonia.
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