El misterioso Juan de la Piedra

historias bajo cero

Jorge Castañeda (*)

Desde el mismo diario del “Primer viaje en torno al globo” del caballero Antonio Pigafetta -cronista de la gesta de Hernando de Magallanes-, todo en la Patagonia suena a fantástico y misterioso, ya desde su mismo nombre que según la versión más acertada aludiría al libro “Primaleón y Palmerín” donde un personaje monstruoso y perverso se llama “Pathagón”. ¿Ha estado la Patagonia relacionada de alguna forma con la piedra? Puede ser. Verbigracia, la dinastía más poderosa de lanzas indias estaba comandada por la estirpe de los “Curá”, los piedra. Tal es así que el “conquistador” de apellido Roca dijo que si ellos son “piedra” yo soy “roca”. Por algo Piedra Buena, hijo ilustre de Carmen de Patagones, fue el nauta que escribió páginas gloriosas de nuestra historia. ¿Se necesitaría tanta piedra para vencer a tanta agua? Y como si esas causalidades fueran pocas el mayor explorador de la Patagonia se llamaba precisamente don Juan de la Piedra. Marino español y contador de navío de la Real Armada cobrará fama cuando el día 7 de Mayo de 1778 el ministro español Gálvez firmaba un decreto donde encomendaba que “En consecuencia de haber resuelto el Rey que sin pérdida de tiempo se establezcan poblaciones en las Bahías Sin Fondo y San Julián, comprendidas en el nuevo virreinato de Buenos Aires, se ha servido nombrar por Comisario Superintendente de ellas a Don Juan de la Piedra y se ponga a las órdenes correspondientes al Virrey y al intendente de aquellas provincias a fin que le faciliten todos los auxilios, caudales y gente que necesite, conforme a la instrucción que se le comunicará”. Como un dato casi no conocido podemos citar que “Juan de la Piedra era hijo de doña Josefa del Río, del mismo apellido que la esposa de don Antonio de Biedma, y que sin saber que los unía parentesco, se casó con doña Manuela Luisa de Ameida, que lo acompañó a Buenos Aires y residió muchos años en esa ciudad después de su viudez”. La verdadera intención de este nombramiento era seguramente proteger la costa patagónica en atención a las suposiciones de Tomás Falkner, cuyo nombre es recordado en una media estación ferroviaria de la Región Sur cercana a Valcheta. Es sabido de las rivalidades que se crearon entre Juan de la Piedra y Francisco de Viedma, ambos con el cargo de Superintendentes, donde estos le acusaron ante el Virrey en varias cartas endilgándole el fracaso del puerto elegido. Sin embargo posteriormente el Rey lo absolverá de 9 de los 10 cargos en su contra reprendiéndolo por haber abierto la correspondencia, y declara por “bueno, fiel y celoso Ministro” reintegrándolo con 3.500 pesos de estipendio. Se sabe que posteriormente de su gesta fundadora en las tierras patagónicas luego de dar con sus soldados cruenta muerte a varios grupos de indígenas en una expedición en cercanías del Río Colorado “mandó matar a todos los naturales que se cruzaran en el camino. El día 22 de Enero de 1785 llegó a la Sierra de la Ventana, donde una partida atacó seis toldos, mientras los restantes hombres, con De la Piedra a la cabeza, fueron rodeados, al amanecer, por los aborígenes, luego de que le robaran la caballada. Ante la tensión vivida, el Comandante Juan de la Piedra murió de un infarto cardíaco”. Por otra de las “casualidades” de la historia patagónica el gran Calfulcurá según se afirma “murió de pena” rodeado de sus mujeres, o sea que probablemente también de un infarto. Una placa recuerda la gesta de Juan de la Piedra, explorador que también hizo honor a su apelativo, porque de alguna manera la Patagonia “es de roca y es de piedra”. (*) Escritor. Valcheta


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