Qué tipo de calzado es más recomendable para prevenir las várices y cuidar la circulación de las piernas

Elegir el calzado adecuado no solo mejora la comodidad al caminar, sino que también puede ser una herramienta clave para prevenir la pesadez de piernas y reducir el riesgo de várices.

Las várices son una de las consultas más frecuentes en flebología y afectan a millones de personas, especialmente a quienes pasan muchas horas de pie o sentados. Si bien no siempre pueden evitarse por completo, los especialistas coinciden en que el tipo de calzado que se usa todos los días puede marcar una gran diferencia en la salud circulatoria de las piernas.

Elegir mal los zapatos no solo genera dolor o cansancio: también puede dificultar el retorno venoso, favoreciendo la aparición de hinchazón, pesadez y várices.

Por qué el calzado influye en la aparición de várices


La circulación en las piernas depende en gran medida de la llamada “bomba muscular” de los gemelos, que se activa al caminar. Un calzado inadecuado puede:

  • Limitar el movimiento natural del tobillo y el pie
  • Alterar la postura
  • Reducir la eficacia del trabajo muscular que empuja la sangre hacia el corazón

Todo esto provoca que la sangre tienda a estancarse en las piernas, aumentando la presión en las venas y el riesgo de desarrollar várices.

Cuáles son los zapatos más recomendados


Suela flexible y cómoda

Los especialistas recomiendan zapatos que permitan una pisada natural, con suelas que se flexionen al caminar. Esto ayuda a activar mejor los músculos de la pantorrilla y mejora el retorno venoso para no tener várices.

Tacón bajo o moderado

Los tacones muy altos (más de 5 o 6 centímetros) obligan a la pierna a trabajar en una posición poco natural, reduciendo la eficiencia circulatoria.
Lo ideal es un tacón bajo, de entre 2 y 4 centímetros.
Los zapatos totalmente planos, si no tienen buen soporte, tampoco son la mejor opción.

Buen soporte del arco plantar

Un calzado con soporte adecuado del arco del pie distribuye mejor el peso corporal, mejora la postura y reduce la sobrecarga sobre las venas de las piernas. En algunos casos, para prevenir várices se recomienda el uso de plantillas.

Materiales cómodos y transpirables

Los zapatos no deben apretar el tobillo ni la parte superior del pie, ya que eso puede dificultar aún más la circulación. Los materiales flexibles y transpirables favorecen el confort y evitan la compresión innecesaria.

Qué calzado conviene evitar


  • Tacones muy altos o plataformas rígidas
  • Zapatos excesivamente duros o con suela totalmente recta
  • Calzado que apriete el tobillo o la pantorrilla
  • Zapatos muy planos sin ningún tipo de soporte

Los médicos recuerdan que el zapato correcto es una ayuda importante, pero no hace milagros por sí solo. Para cuidar las piernas y prevenir várices también recomiendan:

  • Caminar o moverse al menos unos minutos cada hora
  • Evitar estar mucho tiempo en la misma posición
  • Elevar las piernas al descansar
  • Mantener un peso saludable y hacer actividad física regularmente

Elegir el calzado adecuado no solo mejora la comodidad al caminar, sino que también puede ser una herramienta clave para prevenir la pesadez de piernas y reducir el riesgo de várices. La clave está en priorizar la comodidad, la movilidad natural del pie y un buen soporte, dejando de lado los extremos: ni tacones muy altos, ni zapatos completamente planos y sin sostén.


Las várices son una de las consultas más frecuentes en flebología y afectan a millones de personas, especialmente a quienes pasan muchas horas de pie o sentados. Si bien no siempre pueden evitarse por completo, los especialistas coinciden en que el tipo de calzado que se usa todos los días puede marcar una gran diferencia en la salud circulatoria de las piernas.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora