El santuario del huillín: la inédita expedición que develó los secretos del río Frías en el Parque Nahuel Huapi
Una colaboración sin precedentes entre científicos y expertos en kayak permitió la primera exploración de un curso de agua de difícil acceso. La aventura generó hallazgos significativos sobre el huillín y el monitoreo de especies invasoras como el sauce.
La Patagonia esconde sus grandes “incógnitas”, paisajes inhabitados y aguas poco exploradas por el ser humano. El río Frías es una de esas “joyitas” secretas que despierta la curiosidad de los aventureros. Fue así que el área de conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi motivó una expedición en conjunto con guías expertos de Bariloche y la cordillera en busca de rastros del el huillín y el sauce.
Este tramo fluvial crucial conecta los lagos Frías y Nahuel Huapi. Para el Departamento de Conservación y Educación Ambiental del Parque Nacional, representaba una pieza faltante en el rompecabezas de la biodiversidad de la región.
Las biólogas Carla Pozzi y Gloria Fernández Cánepa, a cargo del monitoreo del huillín (Lontra provocax) y la invasión de sauce (Salix sp.), enfrentaban un dilema. “Nosotros intentamos en algún momento monitorearlo, pero era muy difícil porque no tiene casi costas y el río tiene algunos tramos medio rápidos”, explicó Pozzi.
La investigadora suele frecuentarse con kayakistas de la zona y así surgió una idea: “Se me ocurrió convocar a los guías de kayak del parque. Creció una sinergia increíble, porque ellos tienen muchísimo conocimiento sobre el río”.
Una travesía por el río Frías en busca del huillín
El encargado de planificar la travesía fue el reconocido guía y prestador turístico de kayak, Nicolás Cantini. El afluente llevaba décadas sin navegarse e invitaba a lo desconocido. “Armamos un equipo con Luciano Marpegan, otro biólogo y amigo kayakista colega, Carla y más gente de parques. Nosotros colaboramos con nuestros conocimientos desde la parte técnica y las chicas con toda la información científica”, señaló.
La preparación fue meticulosa. Las biólogas capacitaron al equipo en la identificación de rastros de huillín (descansaderos y bosteos) y las características del sauce. También proveyeron planillas para la recolección precisa de datos. Para la compleja navegación, el equipo utilizó “packrafts”, botes inflables modernos que se adaptan perfectamente a las condiciones del río.
A fines de 2025 se embarcaron en las aguas secretas del Frías. “Encontraron huillines y encontraron sauces”, enfatizó Pozzi sorprendida, ya que aunque lo sospechaba, no estaba segura de que este animal autóctono habitara sus costas. “Tuvimos la suerte de hallar un montón de bosteos y un montón de cuevas que son descansaderos, o sea que hay una muy buena actividad”, agregó Cantini.
El trabajo conjunto y el conocimiento colectivo dejó sus frutos. “Completaron nuestro rompecabezas. Nos permitieron entender la situación actual de ese río”, señaló la bióloga. Descubrieron que, gracias a que se trata de un lugar al que el ser humano no accede, los huillines se sienten muy cómodos allí e incluso registraron “descansaderos de permanencia”.
En cuanto a la invasión del sauce, una especie exótica que se ha propagado por el lago Frías y el lago Nahuel Huapi, Cantini remarcó: “Comprobamos que naturalmente el río está sano, hermoso, porque encontramos un solo sauce en el medio del río”.
Esta fusión de saberes marcó un precedente para la conservación en la Patagonia. Para los protagonistas, la experiencia trascendió el simple relevamiento de datos y se transformó en un modelo a seguir. “Fue alucinante porque esta combinación de ciencia y deporte hace muchísimo tiempo que la estoy buscando”, confesó el guía.

Pozzi coincidió con su mirada. La eficiencia y el valor de los resultados abrieron la puerta a nuevas estrategias. “Fue una experiencia muy enriquecedora. Empezamos a pensar en esta alianza entre el parque, los guías y los expertos en diferentes ambientes”, proyectó Pozzi. La bióloga ya imagina replicar el formato: “Por ejemplo, para los monitoreos de huemul pensamos en los guías de trekking que caminan tanto o en las personas que trabajan en la montaña”.
Así, entre remadas y análisis técnicos, el río Frías dejó de ser una incógnita para convertirse en un aula viva y un refugio de biodiversidad. “Entendimos de esa forma mucho mejor el sistema”, remarcó la referente del proyecto.
Para el kayakista, contribuir con este hito y adentrarse en las aguas desconocidas de la cordillera posee un valor indescriptible: “La verdad que fue una experiencia muy linda”. Destacó que, como allí no hay presencia constante de los humanos, el río se conserva intacto, “hermoso, con una vegetación increíble”.
Una expedición en la joya oculta de la Patagonia: quiénes participaron
El río Frías se caracteriza por su difícil accesibilidad, la ausencia de costas transitables y la presencia de tramos con rápidos y numerosos “coladores” (árboles caídos que atraviesan el cauce).
La expedición para desentrañar sus secretos fue un esfuerzo conjunto liderado por el Departamento de Conservación y Educación Ambiental del Parque Nacional Nahuel Huapi. El equipo científico estuvo integrado por las biólogas Carla Pozzi y Gloria Fernández Cánepa.
La parte técnica y de navegación quedó a cargo de un selecto grupo de expertos: Nicolás Cantini, reconocido guía y prestador turístico de kayak, quien coordinó la travesía; Luciano Marpegan, biólogo, investigador de CONICET y experimentado kayakista; y Martín Calvar, kayakista con vastos conocimientos en seguridad fluvial.

El huillín, guardián del Nahuel Huapi
El huillín (Lontra provocax) es una nutria nativa y emblemática de la Patagonia. Según explicó la bióloga Carla Pozzi, representa el depredador tope de la cadena trófica acuática, un verdadero barómetro de la salud de los ecosistemas fluviales y lacustres.
Con su cuerpo hidrodinámico, patas palmeadas y cola aplanada, el huillín se desplaza con maestría bajo el agua, alimentándose de cangrejos, langostinos y peces. Puede alcanzar hasta 1,40 metros de longitud, una figura imponente en las riberas.
Su importancia en la región es superlativa. Pozzi indicó que el Parque Nacional Nahuel Huapi es el hogar de la única población conocida, estable y permanente, para toda Argentina. Por ello, su conservación y monitoreo son prioritarios.
La expedición al río Frías arrojó luz sobre un aspecto vital de su vida: el descubrimiento de descansaderos, incluido uno de uso permanente. Estos sitios terrestres, próximos al agua, son cruciales para su descanso, la crianza de sus crías y el marcado territorial.

La Patagonia esconde sus grandes “incógnitas”, paisajes inhabitados y aguas poco exploradas por el ser humano. El río Frías es una de esas “joyitas” secretas que despierta la curiosidad de los aventureros. Fue así que el área de conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi motivó una expedición en conjunto con guías expertos de Bariloche y la cordillera en busca de rastros del el huillín y el sauce.
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