¡En fotos! Bahía Creek, el paraíso escondido de la Patagonia donde los médanos forman parte del paisaje
A 135 kilómetros de Viedma, este pequeño pueblo costero combina playas extensas, acantilados patagónicos y médanos que cambian con el viento temporada tras temporada.
A 135 kilómetros de Viedma, por la Ruta Provincial 1, el paisaje empieza a cambiar. El asfalto da paso al ripio, el tránsito desaparece y el horizonte se ensancha. En ese tramo del Camino de la Costa se encuentra Bahía Creek, un pequeño poblado costero enclavado en el Golfo San Matías que se convirtió en uno de los secretos mejor guardados del litoral rionegrino.
El pueblo es pequeño, tres cuadras, unas pocas construcciones y un puñado de habitantes permanentes. Sin embargo, la dimensión del paisaje compensa cualquier escala urbana. Frente a las casas se abre el mar, amplio y profundo, hacia el interior se extiende una vasta franja de médanos que dibuja un escenario casi desértico.

Bahía Creek no ofrece multitudes ni grandes servicios. Tiene una proveeduría, un camping y propuestas de alojamiento que van desde casas en alquiler hasta domos y habitaciones compartidas. La energía suele generarse con paneles solares o equipos propios, y el agua se obtiene de perforaciones. Todo funciona en una lógica distinta a la de los centros turísticos tradicionales.

Playas son extensas y de pendiente suave
Cuando la marea baja, la arena húmeda se transforma en una superficie ideal para caminar durante horas.

Pero es al atardecer cuando el lugar alcanza su punto más alto. El sol cae sobre el Golfo San Matías y tiñe el cielo de tonos naranjas y rojizos. La luz rasante acentúa las formas de los médanos y proyecta sombras largas sobre la arena. El viento, habitual protagonista de la zona, suele bajar su intensidad y el paisaje adquiere una calma particular.

En los últimos años, justamente el viento comenzó a modificar parte del paisaje con mayor intensidad. La rotación predominante hacia el norte aceleró el desplazamiento de los médanos hacia el casco urbano. Frente a ese fenómeno, vecinos del lugar impulsaron iniciativas de forestación y barreras naturales para proteger las viviendas y preservar el pequeño núcleo poblado.

Sin embargo, más allá de esos desafíos, Bahía Creek mantiene su esencia, un destino elegido por quienes buscan amplitud, silencio y contacto directo con la naturaleza.
A poco más de dos horas de Viedma, el atardecer sobre el Golfo San Matías sigue siendo el mejor argumento para entender por qué este rincón del Camino de la Costa se recomienda, casi siempre, en voz baja.
A 135 kilómetros de Viedma, por la Ruta Provincial 1, el paisaje empieza a cambiar. El asfalto da paso al ripio, el tránsito desaparece y el horizonte se ensancha. En ese tramo del Camino de la Costa se encuentra Bahía Creek, un pequeño poblado costero enclavado en el Golfo San Matías que se convirtió en uno de los secretos mejor guardados del litoral rionegrino.
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