La inspiradora vida de Alcira Machado: cómo la lectura la mantiene despierta y activa a los 91

Alegre, efusiva y lúcida, la mujer de Río Negro convirtió una biblioteca en su segunda casa. La lectura le apasiona y es su forma de atravesar la soledad. Una parte de ella habita en las historias ocultas en las páginas. Fue la primera taxista de Luis Beltrán. Su historia.

Por Florencia Bark

En los últimos ocho años, desde que falleció su esposo, Alcira Raquel Machado convirtió los libros en su mejor compañía, en refugio y pasión. Leer es su forma de vivir.

Desde Valle Medio, su historia se vuelve ejemplo: encontró en la lectura un motor vital. Cada día, la literatura le da una razón más para seguir “despierta de mente”, como ella misma se describe.

Tranquila en su casa, y después de cantar algún bolero, cada noche se repite el mismo ritual. Antes de dormir, un libro se abre y el mundo cambia. No importa el cansancio: para Alcira, leer no es un pasatiempo, es una necesidad.


La inspiradora historia de Alcira Machado desde Valle Medio: su vínculo con el libro y la palabra escrita


Ella terminó la escuela primaria, pero no concluyó el secundario. Sin embargo, desde el día que un maestro le enseñó a leer, su vínculo con la palabra escrita se mantuvo intacto.

A sus 91 años, fue reconocida por la Biblioteca Popular Pablo Pizzurno como la persona más lectora del 2025, un premio que obtuvo tres veces consecutivas. En un solo año, retiró 114 libros y los leyó todos, según los registros de la que ya considera su segunda casa.

Todas las semanas visita la biblioteca como quien va al supermercado: sabe que ahí encuentra algo esencial. Se nutre de historias, palabras y significados escondidos entre las estanterías. A la siesta o antes de dormir, devora páginas que funcionan como puertas y puentes hacia otros mundos.

Alegre y efusiva, Alcira pasa sus días leyendo.

El viernes pasado retiró un libro y, apenas cuatro días después, ya está a punto de terminarlo. Ahora tiene entre manos El reino de las mujeres, el último matriarcado, de Ricardo Kohler, y espera comenzar pronto a leer a una autora nueva para ella: Carolina del Pópolo. Entre sus favoritas está Florencia Bonelli: “Todavía estoy esperando que escriba otro libro”, admite la madre de la ex senadora Mónica Silva.

Aclara que a pesar de este reconocimiento no busca batir récords: “No es una carrera. Es que se me terminan y no puedo acostarme sin leer”, dice entre risas. La lectura es su combustible cotidiano.


La inspiradora historia de Alcira Machado desde Valle Medio: la lectura como sostén cotidiano


Más allá de la cantidad, lo que conmueve es la forma en que vive cada historia. “Me llena el alma”, afirma. Se involucra con los personajes, siente sus emociones y atraviesa cada página como si fuera parte de su propia vida.

Alcira en la entrega del reconocimiento.

La lectura no solo entretiene: la sostiene. Es compañía en la soledad, ejercicio para la mente y una manera de mantenerse activa. Alcira vive sola, maneja su propio vehículo, renueva su carnet de conducir cada año y conserva una lucidez admirable.

Para ella, los libros también le dieron, y le siguen dando, una mirada crítica y sensible sobre el presente. Le preocupa que muchos niños y niñas tengan dificultades para leer con fluidez y pasen más tiempo frente a una pantalla que frente a una página.

La música también ocupa un lugar importante en su vida. “Me despierto cantando y me acuesto cantando. Cada palabra que escucho es una canción”, cuenta.


La inspiradora historia de Alcira Machado desde Valle Medio: su propia vida, una novela


“Si escribiera mi vida, sería una novela de 700 páginas”, dice entre risas. Su historia está hecha de trabajo, decisiones, pérdidas, alegrías y aprendizajes. Nació el 21 de septiembre de 1934 en Río Colorado. A los 10 años se mudó a Choele Choel junto a su familia, y más tarde a Bahía Blanca, donde se casó en 1957. Un año después nació su hija mayor.

Con el tiempo, se radicó en Beltrán, donde vive hasta hoy. Fue madre de cuatro hijos, trabajadora incansable y pionera: se convirtió en la primera mujer taxista de la zona. Junto a su esposo también emprendieron un negocio gastronómico y sostuvieron su propio proyecto laboral mientras criaban a su familia.

“Con mi marido siempre fuimos trabajadores autónomos. Tuvimos un negocio de comidas, después un bar y restaurante. También taxi, y fui la primera mujer taxista en la zona”, recuerda.

El volante todavía forma parte de su vida. “Rindo examen todos los años para renovar el carnet. Me manejo con un vehículo y voy hasta Choele todos los domingos a almorzar con mi hija”, cuenta.


La inspiradora historia de Alcira Machado desde Valle Medio: una pasión que supo esperar


Durante años, la lectura -ese amor que nació en su infancia- quedó en pausa por las tareas de cuidado y el trabajo. “En el tiempo que crié a mis hijos no pude dedicarme”, recuerda. Pero el deseo permaneció intacto.

Hoy, con sus hijos grandes y una vida más tranquila, Alcira recuperó ese espacio propio y lo hizo con intensidad. La biblioteca ya casi no sabe qué recomendarle: “Son pocos los autores que me quedan sin leer”, admite.

En tiempos donde la velocidad domina y la atención se dispersa, su historia invita a detenerse. A abrir un libro, a habitar otras vidas, a descubrir que nunca es tarde para empezar, o para volver, a lo que apasiona.

Al final, los libros se terminan, pero siempre dejan una huella. Y la historia de Alcira lo confirma: hay pasiones que no tienen edad ni límites.


En los últimos ocho años, desde que falleció su esposo, Alcira Raquel Machado convirtió los libros en su mejor compañía, en refugio y pasión. Leer es su forma de vivir.

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