Las virtudes del mejor
Uruguay alimentó su “equilibrio sagrado” con capacidad defensiva y solvencia ofensiva.
El seleccionado uruguayo de fútbol, flamante campeón de la Copa América demostró como virtud principal el equilibrio en todas sus líneas y el alto poder de fuego de sus hombres de ataque.
Uruguay fue el que le puso luz a este torneo. Desde el arquero Fernando Muslera, pasando por el defensor y capitán Diego Lugano, la presencia del volante Egidio Arévalo Ríos y la contundencia de Diego Forlán y Luis Suárez se edificó este gran equipo uruguayo que fue de menor a mayor y que volvió a quedar en la cima del continente.
“Para mí en el fútbol, el equilibrio es sagrado. No concibo un equipo desordenado”, decía Oscar Washington Tabárez, en una de las habituales conferencias de prensa que brindaba en Mendoza, mientras se disputaba la primera fase del certamen continental.
Y el precepto se volvió efectivo, a medida que su equipo avanzaba en el torneo, con una recuperación futbolística de sus mejores actores y un aceitado desempeño colectivo.
En la primera fase, los empates con Perú y Chile no daban por aprobado las primeras actuaciones, pero a partir del encuentro ante México se vio el temple y la garra charrúa. Este equipo cuando pasó sofocones, que no fueron muchos, apeló a la seguridad de Muslera y a la entrega de Arévalo Ríos en el medio, ambos importantes para salir del asedio y contribuir para que los atacantes se inspiren y definan el pleito.
Los cuartos de final le presentó a la Argentina, el gran candidato en la previa y que quería tener equilibrio en sus líneas con el planteo de Sergio Batista. Pero los albicelestes no pudieron eludir el temple uruguayo y en los penales, con una gran actuación de Muslera, Uruguay pasó de ronda.
En semifinales, el rival fue otra vez el sorprendente Perú y allí, tras 45 minutos iniciales de paridad, apareció Luis Suárez en dos oportunidades para doblegar a un rival incómodo y llegar a la finalísima.
El último partido fue un ejemplo de autoridad y oficio de cómo se tenía que jugar la final. Con un Suárez intratable y un inspirado Forlán, Uruguay superó a Paraguay 3-0 y ganó el ansiado cetro.
El título de la Copa América fue la decoración de un proyecto futbolístico que respetó las bases del plantel que hizo historia en el Mundial de Sudáfrica además de tener en claro que la garra charrúa se complementa con un manejo del balón con explosión ofensiva y solvencia defensiva.
DyN
La Asociación Uruguaya de Fútbol consolidó un proyecto que nació tras quedar afuera del Mundial 2006 y tuvo su reivindicación con el cuarto puesto en Sudáfrica.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora