«El combate solo no alcanza»: expertos advierten sobre el futuro de los incendios forestales en Patagonia
En un encuentro en Bariloche, los especialistas advirtieron que se gastan millones de dólares para apagar incendios que saben que no podrán controlar. Los científicos piden invertir en prevención y manejo.
«Estamos gastando un montón de dinero de las arcas públicas en la supresión de incendios forestales, en los cuales no llegamos a ser exitosos«. La frase corresponde al biólogo Javier Grosfeld, técnico del Conicet Patagonia Norte, durante el Seminario de Manejo Integrado de Fuego en la Patagonia Argentina que organizó The Nature Conservancy en Bariloche, con especialistas de Brasil, Chile, México, Estados Unidos y Argentina.
El encuentro reunió a científicos, técnicos y especialistas del Sistema de Manejo del Fuego, productores y empresas para abordar los nuevos desafíos que imponen los incendios forestales. «En Patagonia tenemos estos incendios desde hace muchísimo tiempo, pero solo analizamos la parte del combate. Y lo cierto es que los recientes incendios tienen un comportamiento extremo, como el del parque nacional Los Alerces o Puerto Patriada o el de El Bolsón el año pasado», aseguró Grosfeld.
Insistió en que «el esquema reactivo, de intervención, focalizado solo en el combate, tiene limitaciones ya que estos grandes incendios forestales superan la capacidad operativa. Esto implica abordarlos desde otros aspectos«.

El manejo integral de fuego, aseguraron los especialistas, apunta a las acciones orientadas a la prevención y a la preparación de la comunidad para afrontar los nuevos incendios forestales. «Hablamos de medidas de prevención que tienen que ver con poder gestionar el paisaje, el territorio y el manejo tendiente a la reducción del combustible. ¿Qué es el combustible en el incendio forestal? La vegetación«, mencionó Grosfeld, al tiempo que resaltó que «hay muchísimas forestaciones abandonadas que son caldo de cultivo para los grandes incendios forestales. A su vez, tenemos poblaciones viviendo en las zonas de interfase -entre el bosque y las ciudades- que desconocen que están en situaciones de vulnerabilidad. El primer objetivo es que conozcan el riesgo y las posibles medidas».
Modelos climáticos no muy favorables
En el seminario se evaluaron los modelos climáticos, según los cuales, a futuro habrá más incendios, más intensos y severos. «Ante eso hay que prepararse: ¿cómo? Del portón del terreno para adentro, manejando la vegetación de nuestros lotes, por ejemplo. De esta forma, reducimos el contacto con las viviendas», aportó el biólogo de Bariloche.
Mencionó que también se podrían implementar planes preventivos en los barrios ya que hoy la gente no conoce los planes de evacuación, los planes de prevención y los puntos de encuentro ante alguna emergencia. Todas las medidas necesarias apuntan a acciones previas a la llegada del fuego.

«Los modelos climáticos arrojan un escenario, de acá a fin de siglo, con 2 o 3 grados más de temperatura y un 60% más de incendios, de superficie afectada por incendios forestales. Si tenemos en cuenta que, en los últimos 20 años, perdimos el 10% de los bosques nativos con el régimen anterior de fuego, realmente debemos tomar cartas en el asunto», sugirió Grosfeld.
En relación a la abundancia de pinos radiata en la región -una especie exótica inflamable que, con el calor del fuego, libera semillas en forma masiva-, consideró que, ahora tras el incendio, «hay una ventana para intervenir en una relación costo-beneficio efectiva». «En los lugares que se quemaron recientemente habría que desarrollar planes de despinificación, o eliminación del pino. Pasado ese tiempo, realmente hay muy poco por hacer. De todas formas, el problema no es solo el pino«, acotó.
Focalizar la atención solo en el pino es una «simplificación», evaluó. Así, recordó el comportamiento del incendio en el parque nacional Los Alerces: allí, el fuego corrió íntegramente sobre la vegetación nativa. «Una vegetación nativa que, en ningún momento, fue manejada ni por el parque nacional ni por la provincia de Chubut. Tenemos una grave deficiencia en cuanto al manejo de nuestros bosques. No intervenimos en las forestaciones», lamentó.

Cada año, las plantas crecen y suman combustible. Es como si echáramos al bosque litros y litros de combustible. La opción para que no sea una catástrofe es sacar el combustible, sacar la vegetación para que si el fuego llega, lo podamos controlar»,
Javier Grosfeld, biólogo, técnico del Conicet Patagonia Norte.
Experiencias de otros países en relación al fuego
Especialistas de Brasil, Chile, México y Estados Unidos dieron cuenta de las acciones de prevención en relación a los incendios forestales. «El sistema es muy efectivo en el 99% de los incidentes. Hay detección temprana y un buen ataque inicial que hace que se neutralice ese foco. El problema son los grandes incendios forestales que se nos escapan. Lo que explica el comportamiento del fuego es la falta de manejo en prevención«, insistió Grosfeld.
Hoy ante un siniestro de magnitud, se distribuyen todos los medios disponibles a fin de combatirlo. «Sin embargo, desde el sistema ya se sabe que esos grandes incendios forestales superan la capacidad operativa de reacción. Entonces, estamos gastando sumas muy importantes de dinero, millones de dólares, para atender esos incidentes sabiendo que no lo vamos a poder resolver«, manifestó.

«¿Y por qué se destinan esos recursos entonces?», se consultó. «Porque la sociedad necesita que alguien encare el tema. No está dispuesta a tolerar un incendio forestal y que nadie haga nada. Entonces, se intenta hacer algo, aunque no resulte efectivo«, respondió.
Recalcó que el incendio forestal que afectó Cuesta del Ternero, en cercanías de El Bolsón, en 2021 costó 4 millones y medio de dólares; el de Los Manzanos, al sur del parque nacional Nahuel Huapi, en 2025 demandó 5 millones y medio de dólares. En tanto, el del Valle Magdalena, en Neuquén, que afectó 24.000 hectáreas costó unos 30 millones de dólares y el de Los Alerces este verano, rondó los 20 millones de dólares -al igual que el de Puerto Patriada-.
«Todo ese dinero no lo estamos destinando a la prevención. Es cierto que la prevención es cara, pero así reducimos los riesgos, mantenemos los servicios ambientales y el bosque, e incluso podemos dar trabajo (si lo incorporamos a un esquema productivo de uso de la biomasa, ya sea para producción de madera, producción de energía u otros fines)», sentenció.

Consideró que la inversión en prevención implica un ahorro que ronda entre 4 a 30 veces en relación al costo de un incendio forestal. «De todas formas, es difícil porque hay un efecto placebo: la gente necesita que se tire agua, que vuelen los helicópteros o los aviones hidrantes. Y todo eso sale muy caro», indicó.
De todas formas, valoró que la demanda de la sociedad en prevención de incendios forestales ya está instalada en Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos o países de Europa. «En Argentina, hasta hace cuatro o cinco años, se debatía cuántos aviones o helicópteros se necesitaban para apagar un incendio. Hoy sabemos que ese enfoque no va a solucionar el problema. Es un paliativo«, destacó.
En este sentido, recordó que tras el incendio en Las Golondrinas en 2021, donde se perdieron más de mil casas, la comunidad empezó a exigir inversión en prevención. «Entonces hay una evolución. El desafío es de acá para adelante. Con estos encuentros se intenta aprender de otras experiencias», concluyó.

"Estamos gastando un montón de dinero de las arcas públicas en la supresión de incendios forestales, en los cuales no llegamos a ser exitosos". La frase corresponde al biólogo Javier Grosfeld, técnico del Conicet Patagonia Norte, durante el Seminario de Manejo Integrado de Fuego en la Patagonia Argentina que organizó The Nature Conservancy en Bariloche, con especialistas de Brasil, Chile, México, Estados Unidos y Argentina.
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