«Norteña»: Julieta Venegas vuelve a México y a sus raíces con su primer libro de memorias

La cantante mexicana publicó "Norteña", una obra íntima publicada por la editorial argentina Blatt & Ríos que dialoga con su nuevo disco. Un viaje de regreso a Tijuana, la frontera y los lazos familiares que marcaron su vocación.

Por Verónica Bonacchi

“Me siento norteada, perdida en el sur”, canta Julieta Venegas en su canción recién estrenada, “Norteña”. Una canción que forma parte de un disco que lleva el mismo nombre y, por si fuera poco, que podría musicalizar su primer libro, que -sí, también- se llama igual.


Tiene sentido. Julieta Venegas nació en el norte de México, en Tijuana, ahí donde la frontera parece apenas una línea endeble, aunque nunca es apenas ni es endeble. Es “una cicatriz latente que no desaparece, no es solo una marca, sino un dolor”, escribe en el pequeño libro que publicó en la Argentina la editorial independiente Blatt & Ríos.


La cantante mexicana -la del acordeón y la música pegadiza, que despegó internacionalmente en 2006 con Limón y sal, que ganó ocho Grammy Latinos y que se presentó el 12 de febrero de 2011 en la Fiesta Nacional de la Manzana, en Roca- escribe sus memorias en este libro que es también un álbum de fotos de su infancia, de sus primeros pasos en la música y de su familia. Es un libro de comienzos y regresos.


Venegas vivió en la Argentina durante ocho años y crió aquí a su hija, Simona. Pero en 2024, un viaje a México la hizo darse cuenta de que quería volver a su tierra. “En cuanto pisamos Tijuana, siento cómo se me hace agua la boca. Ya estoy imaginando el ácido, lo salado, lo picoso, junto a la voz de mi madre y el abrazo de mi padre”, evoca en el libro. Lo supo enseguida: iba a regresar.


Norteña -el libro- no abarca sus 55 años. Estas memorias del comienzo (como bien dice el subt´pitulo del libro) son más bien una puesta al día con sus raíces; con su necesidad de volver al lugar del que se fue muy joven para iniciar el camino que la llevó a la música; con los lazos que la unen a los sonidos con los que creció y se formó. Por eso también el disco, que es un homenaje a sus padres, a las tardes musicales que compartieron, a las canciones que inevitablemente se oyen en esa parte de México y que ahora ella, con su voz y su estilo personal, tradujo en un álbum.

«El disco es una recreación de mi memoria musical. El libro es una especie de bitácora. Aunque el disco y el libro no son lo mismo, juntos son parte de un proyecto de memoria, una manera de reencontrarme con lo que me formó».

Julieta Venegas


Julieta Venegas escribe diarios, dice, desde que era muy chica. Pero además, es una gran lectora. Lee a la mañana, cuenta, y sus reseñas en la red social Goodreads se han vuelto populares entre sus fans. “Hace mil años que lo hago, porque me gusta tener un recuerdo de lo que he leído. Es un espacio padre, porque a la gente le gusta compartir lecturas y que le compartan, eso se me hace bonito”, contó en una entrevista este año.


Las memorias no abarcan sus 55 años, pero sí ese período de prueba, error, búsquedas, encuentros y desencuentros que la convirtieron en quien es hoy. Desde aquel piano color crema que el padre compró para que las tres hermanas Venegas (Julieta tiene un hermano varón, una hermana y su gemela, Ivonne) estudiaran música, hasta el momento en que solo ella quedó como dueña. De las mudanzas a uno y otro lado de la frontera que marca la vida y el ritmo de Tijuana, a las enseñanzas de los padres. De los primeros amores, a los enormes lazos de amistad que estableció allá, en la Argentina, y en cada lugar en el que vivió. De las relaciones profesionales que la empujaron y ayudaron a crecer en este camino, a sus temores. Desde los primeros intentos por entender y darle forma a su pasión, a las renuncias que se impuso porque entendió que no era su camino.


Si algo queda claro en este libro es la certeza con la que Venegas encara y encaró su vocación. Aun en los movimientos a tientas del principio, parece haber seguido siempre su deseo y convicción: se mudó a México D.F. de muy joven, hizo música para obras teatrales hasta que advirtió que quería otra cosa; dejó una banda cuando sintió que lo suyo era en solitario, aunque el grupo se proyectaba al éxito; cambió de rumbo cada vez que entendió que determinado proyecto no la representaba al cien por cien y siguió intentando hasta convertirse en lo que es. Incluso este regreso a su México del norte (Baja California), este disco y este libro son parte de lo que Julieta Venegas es.


“Me siento norteada, perdida en el sur”, canta Julieta Venegas en su canción recién estrenada, “Norteña”. Una canción que forma parte de un disco que lleva el mismo nombre y, por si fuera poco, que podría musicalizar su primer libro, que -sí, también- se llama igual.

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