Ada Raquel y Heleana Choquich gemelas, 96 años de memoria familiar

El 4 de septiembre celebramos el día del Inmigrante, por lo que homenajeamos a las familias de Bartolo Arnaudo y Blas Choquich y en su nombre a todos los inmigrantes: raíces neuquinas de principios del XX. La historia de hoy gira en torno a dos familias uno italiano, Bartolo Arnaudo y Blas Choquich serbio, arribados a Neuquén en los albores del siglo pasado. Los abuelos Bartolo Arnaudo y Luisa Gianello eran piamonteses y venecianos.
Se habían casado en la Argentina y tuvieron varios hijos: Carlos, Victorio, Emilia, Carolina, Bartolo Luis, Juan y Santiago. Bartolo Luis llegó a Neuquén en 1929 a través del ferrocarril; vivieron en la Diagonal Alvear cuando sus calles eran montículos de tierra. Una de sus hijas, Carolina Arnaudo, se casó con Blas Choquich, nacido en Belgrado, Serbia, en 1900. Eran tres hermanos enviados a la Argentina antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial.
Los mayores trabajaron en Vías y Obras del Ferrocarril Sud, en Bahía Blanca. Blas primero fue al norte y luego se instaló en Bahía Blanca a trabajar en el ferrocarril, en donde realizaba la tarea de pintura de las casas de los ferroviarios; en una de ellas vivía Carolina Arnaudo. Blas pasaba por su casa silbando tangos, por lo que Carolina se asomaba por la ventana pues no la dejaban salir.
Pasado un tiempo de noviazgo se casaron y recorrieron varias localidades. Carolina y Blas tuvieron 6 hijos: Oscar, casado con María Antonieta Escabece, quienes tuvieron 3 hijos; Ethel con José Freire, telegrafista del correo, 3 hijos; Edith con Donatti, empleado del correo, 9 hijos; Heleana “Negra”, casada con Norberto Salmini, recordado locutor de LU 5, tuvieron cinco hijos: Delia Teresa, José Norberto, Guillermo, Marcelo y Fernanda Raquel, y a su vez varios nietos; Raquel, casada con Gómez, enviudó y se casó con Belloq, con quien tuvo una hija llamada Patricia Analí Bellocq quien le dio dos nietos; y Marta –única nacida en esta ciudad-, casada con Juan Chaar, telegrafista del correo con el que tuvo dos hijos y varios nietos. Los bisnietos completan la historia familiar.
En Neuquén, don Blas trabajó como taxista, conocedor de calles y personas de aquel pequeño “poblado”. Fue compañero de don Francisco Jurado- conocido taxista-, con quien compartía la parada frente al Kiosco de Chaval, en Avenida Olascoaga esquina Sarmiento. Allí conoció a Vicente Chrestía, quien lo llevó a trabajar como chapista y pintor en su Agencia Ford cuando funcionaba en Sarmiento al 399. Con él trabajaba Oscar: acondicionaban los autos que pernoctaban en las etapas de los grandes premios de Automovilismo.
Por ese motivo conocieron a Fangio, Kruuse, Heredia, entre otros. Luego don Blas se independizó, construyó su casa y su propio taller en calle Río Negro. Recordaba con cariño a vecinos como Pascual Roza, los hermanos Chiarandon, Penroc, Frigo, Svitan, Opazo, entre otros. Doña Carolina atendía a los enfermos del barrio.
Posteriormente, don Blas estableció su taller en calle Láinez. El matrimonio tuvo gemelas, nacidas en Bahía Blanca el 27 de abril de 1930, ambas estudiaron en la escuela primaria N° 2, y el secundario en la escuela Profesional de Mujeres cuando sus calles de tierra formaban la Diagonal Alvear. Ada Raquel -quien aún nos acompaña- se recibió de Maestra de Labores y Bordado y comenzó a trabajar en la escuela 103 “Roger Balet”, y luego en la escuela primaria N° 125 en donde se jubiló.
La escuela primaria Nº 103 tiene un completo Libro Histórico que narra la historia escolar desde sus inicios, situada en el Barrio Confluencia, a la vera de la ex Ruta 22. Es una emblemática institución escolar que honra el esfuerzo para erigirla que realizaron sus vecinos barriales; lleva el nombre de Roger Balet debido a que fue quien donó el terreno donde funciona actualmente.
Raquel también dio clases en la también legendaria escuela primaria Nº 125, junto a recordadas maestras del Neuquén del siglo XX. Esta historia se reconstruye a través de la historia oral, es decir de la memoria de los descendientes de esta prolífica familia, en este caso fue Ada Raquel que, reunida alrededor de un delicioso té en casa de Beba Larravide, hace unos años, pudo testimoniar aquellos recuerdos que estamos escribiendo.
Hoy los evocamos con testimonio de una nieta de don Blas y Carolina e hija de Heleana -quien falleció hace dos años en septiembre de 2024-, mientras que a los cinco días partió su hermana Olga Edith. Hermosos y sentidos recuerdos nos llevaron a reconstruir la historia para homenajearlos como lo que son: testigos del Neuquén que fue, pero que continúa siendo porque lo llevamos en el corazón.

El 4 de septiembre celebramos el día del Inmigrante, por lo que homenajeamos a las familias de Bartolo Arnaudo y Blas Choquich y en su nombre a todos los inmigrantes: raíces neuquinas de principios del XX. La historia de hoy gira en torno a dos familias uno italiano, Bartolo Arnaudo y Blas Choquich serbio, arribados a Neuquén en los albores del siglo pasado. Los abuelos Bartolo Arnaudo y Luisa Gianello eran piamonteses y venecianos.
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