Villa Traful Una pequeña aldea en la montaña

Tras Semana Santa, la cordillera se ha reafirmado como un centro turístico de excelencia, que seduce a todo el mundo. Villa Traful, en este sentido, es un lugar ideal para conocer. No tiene nada que envidiar a nadie por su ostentosa naturaleza.

Mientras la camioneta llega a Villa Traful, la pequeña aldea de montaña neuquina tan cercana a San Martín de los Andes como a Bariloche, el viajero siente que la vida recién comienza en esa comarca que asoma entre bosques espesos y lagos tan quietos como azules.

El guardaparques Ricardo Rúa explica que allí se encuentran las aguas de dos grandes ríos, el Traful y el Limay, y que por eso la villa y el lago fueron bautizados con el vocablo mapuche que significa «encuentro».

Atrás, en el Camino de los Siete Lagos, quedaron las altas y raras formaciones rocosas donde alguna vez vivieron los cóndores. El vehículo se detiene en el muelle nuevo, cerca del otro, el viejo de madera oscura y gastada, que fue una de las primeras obras que se hicieron cuando Parques Nacionales fundó esta villa en 1936.

En ese tiempo ya varias familias de puesteros vivían a orillas del lago. Eran puesteros de La Chacabuco, Siete Cóndores y La Primavera, cuando esta última estancia era de los Larriviere y no del magnate norteamericano Ted Turner, que pagó por ella más de siete millones de dólares.

Muchos dicen que esta era «una historia anunciada», que se inició a a fines de la década del «50, cuando la familia Larriviere, que habitaba esa comarca desde comienzos del siglo pasado, trajo desde Estados Unidos el salmón encerrado.

El salmónido se aquerenció tan bien en las claras y frías aguas del río Traful que lo convirtió en un famoso pesquero para los mosqueros del mundo.

Entre los pescadores y en los clubes de pesca del mundo se hablaba de «visitar el lejano pesquero del salmón encerrado del río Traful».

En Villa Traful también se concentra la distribución de muchos cotos de caza del Parque Nacional Nahuel Huapi, como los de Arroyo Verde y Lago Nuevo, en la costa norte del lago, y el que está cerca del río Minero, que se habilitó la temporada pasada.

«Este año, relata Rúa, Parques Nacionales cedió por primera vez a los pobladores de Cuyín Manzano la administración de tres áreas de caza», y agrega que «es una decisión tan importante como la de ellos de nuclearse en una Asociación de Fomento Rural».

«El objetivo es convertirlos en actores de la actividad económica que produce el ciervo y en sus principales guardianes, para que se comprometan con la conservación del recurso», informa.

Y señala que «la mayoría de los cazadores sólo se llevan el trofeo, lo que permite, por ejemplo, el procesamiento del ciervo ahumado, una venta que se agrega a las artesanías de lana y a los dulces caseros, generando mayores ingresos».

Estos pobladores ya se están capacitando con guías de caza de San Martín de los Andes, y están proyectando construir varios refugios.

«Queremos que se vayan reconvirtiendo de la actividad ganadera a la turística, interesándolos también en el manejo de campings y cabañas», afirma Rúa.

Además de tres hosterías, en la villa hay varios campamentos bien equipados, y otros más agrestes que están dentro del parque.

La novedad son los cámping-dormis, mucho más económicos, donde pasar la noche cuesta apenas 6 pesos.

La villa, de apenas 300 habitantes, no tiene un centro, ni urbano ni comercial. La gente se mueve a caballo, un resabio de aquellos primeros pobladores que eran peones de estancia. Y realizan una fiesta anual, el 30 de noviembre, día de la fundación de Traful, donde abundan jineteadas y destrezas criollas.

Además de sol y mucho silencio, Villa Traful tiene un impresionante mirador, un acantilado rocoso de 70 metros de altura que cae sobre el lago, y un bosque sumergido de cipreses, árboles altos y despojados que un movimiento sísmico asentó en el lecho lacustre.

Cruzando el lago, una travesía de apenas 15 minutos, se llega al sendero que va hacia las lagunas Mellizas y la gruta de la Virgen. Y también hasta Puerto Arrayán y su extraña playa de arenas volcánicas.

BRUJULA

• Villa Traful está dentro del Corredor de los Lagos. De Bariloche y San Martín de los Andes la separan 100 kilómetros y de Villa La Angostura 60.

• Registra cada temporada unos 10.000 visitantes, más allá de los que pasan en ambas direcciones por el Camino de los Siete Lagos.

• Alojamiento: hay tres hosterías: Puerto Traful, Villa Traful y Aiken. La habitación doble con desayuno está en 60 pesos por día. De todos modos, consultar siempre antes de tomar una decisión.

• Transporte: hay un servicio de ómnibus diario que la une con Bariloche y otro con San Martín de los Andes.

• Centro de Informes: pertenece a Parques Nacionales y distribuye folletos y mapas. 02944-479033

• Secretaría de Turismo: B.Laffitte s/Nº, 02944-479018/020

• Servicios: estación de servicio, puesto sanitario, radio FM, cabina telefónica, 02944-479000

• Gastronomía: Casa de Té Ñancu Lahuén y Restaurante La Terraza.


Mientras la camioneta llega a Villa Traful, la pequeña aldea de montaña neuquina tan cercana a San Martín de los Andes como a Bariloche, el viajero siente que la vida recién comienza en esa comarca que asoma entre bosques espesos y lagos tan quietos como azules.

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