Descanso de rey
Un fogón, una sucesión de terrazas con una gran piscina y una muy buena apertura de vistas transforman esta casa en majestuosa. Queda en Chile.
FOTOS: Rodrigo Larraín Illanes Esta casa de descanso ubicada en Santo Domingo, Chile, se define como una sucesión de terrazas que se acomodan al cerro. Cada terraza se emplaza para recuperar las vistas entre los grandes árboles existentes y actúan como un juego de niveles en torno al paisajismo, se pensó desde el Estudio Larraín (Rodrigo Larraín Gálvez – Rodrigo Larraín Illanes). La superficie construida -654,87 m2- se erige en un lote de unos 14.200 m2. El primer nivel esta compuesto por pasto, arena y agua que rematan en el fogón y el quincho. El quincho intenta dialogar entre los dos escenarios: la sucesión de terrazas y el paisajismo del cerro, y se concibe como un lugar de apertura de vistas. Cada una de las terrazas que se sitúan es un puente de conexión entre distintas materialidades y desniveles. La terraza del fogón es de durmientes y se enfrenta al quincho, generando una extensión de su interior. La piscina, con fosos de arena para el juego de los niños, remata en un muro que la contiene y se enfrenta a un área de pasto con tumbonas. Las demás terrazas se suceden en relación al cerro y se ajustan a sus pendientes generando un abalconamiento que aprovecha la apertura de vistas hacia el entorno existente. Información: gentileza Estudio Larraín
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FOTOS: Rodrigo Larraín Illanes Esta casa de descanso ubicada en Santo Domingo, Chile, se define como una sucesión de terrazas que se acomodan al cerro. Cada terraza se emplaza para recuperar las vistas entre los grandes árboles existentes y actúan como un juego de niveles en torno al paisajismo, se pensó desde el Estudio Larraín (Rodrigo Larraín Gálvez – Rodrigo Larraín Illanes). La superficie construida -654,87 m2- se erige en un lote de unos 14.200 m2. El primer nivel esta compuesto por pasto, arena y agua que rematan en el fogón y el quincho. El quincho intenta dialogar entre los dos escenarios: la sucesión de terrazas y el paisajismo del cerro, y se concibe como un lugar de apertura de vistas. Cada una de las terrazas que se sitúan es un puente de conexión entre distintas materialidades y desniveles. La terraza del fogón es de durmientes y se enfrenta al quincho, generando una extensión de su interior. La piscina, con fosos de arena para el juego de los niños, remata en un muro que la contiene y se enfrenta a un área de pasto con tumbonas. Las demás terrazas se suceden en relación al cerro y se ajustan a sus pendientes generando un abalconamiento que aprovecha la apertura de vistas hacia el entorno existente. Información: gentileza Estudio Larraín
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