Familias y amigos despidieron los restos de Amalia Fortabat

El cajón fue traslado por familiares directos y Prat Gay.

DyN

BUENOS AIRES.- Familiares y amigos dieron ayer el último adiós a la empresaria Amalia Lacroze de Fortabat, fallecida el sábado a los 90 años, cuyos restos yacen, desde ayer al mediodía, en el cementerio de la Recoleta. El cortejo fúnebre partió a las 11 del departamento de la avenida del Libertador, entre Scalabrini Ortiz y Ugarteche, donde se realizó un velatorio íntimo, y arribó a las 11.33 al cementerio, donde amigos y allegados se congregaron para despedir a “Amalita”. La empresaria Amalia Lacroze de Fortabat fue una de las mujeres más ricas de la Argentina y conocida como la “reina del cemento” por haber sido propietaria por 4 décadas de Loma Negra. Una de las empresarias más influyentes de las décadas del 70, 80 y 90, Fortabat falleció el sábado, a las 6 de la mañana de muerte natural a los 90 años de edad, en su departamento de Capital Federal. El cajón fue trasladado por su familiares directos: su hermana, su hija Inés, sus tres nietos, sus bisnietos; así como el economista Alfonso Prat Gay, quien fuera su asesor, y el excombatiente de Malvinas, Jorge Alberto Altieri, de quien Fortabat era madrina de guerra. Una vez en el cementerio, se realizó una ceremonia por espacio de media hora en la capilla, a la que ingresaron sus familiares y amigos más cercanos. Afuera de la capilla aguardaban otros amigos, conocidos y allegados que se acercaron a expresar su pésame a la familia, entre ellos el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. “Amalita” heredó de su marido un imperio formado varias firmas cementeras, de las cuales Loma negra era su estandarte, campos por 160.000 hectáreas que incluían unas 170.000 cabezas de ganado, una finca de 160 hectáreas en Estados Unidos, edificios, barcos, aeronaves, obras de arte y hasta una emisora de radio, entre otros bienes. Bajo su mando, Loma Negra experimentó un gran crecimiento, convirtiendo a su dueña en la mujer más rica del país según la calificó en su momento la revista norteamericana Forbes, que publica periódicos rankings internacionales de personalidades adineradas. Fortabat cultivó buenas relaciones con quienes dirigían los destinos del país durante la dictadura, entre ellos con el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz. En paralelo, desarrolló una pasión por el arte que la llevaría años después a presidir el Fondo Nacional de las Bellas Artes bajo la presidencia de Carlos Menem, quien -incluso- llegó a nombrarla “Embajadora Itinerante”, título que le fue retirado por el ex presidente Néstor Kirchner. Producto de las políticas económicas de los años 90, la cementera se vio afectada al igual que todo el negocio de la construcción; con una deuda millonaria y con Amalia fuera de la conducción, debido a su avanzada edad, la firma fue vendida al grupo brasileño Camargo Correas en 2005. (Télam)


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