Armónica composición

El arquitecto Jorge Muradas, ganador de varios premios en Casa FOA, diseñó y equipó esta casa en las afueras de Buenos Aires siguiendo un estilo contemporáneo internacional. El resultado, a la vista, no puede ser más exquisito, una fórmula que aúna sofisticación sin excesos.

TEXTO: Maiqui Jorge FOTOS: Daniela Mac Adden Nada más reconfortante para un estudio de arquitectura que tener un intercambio fluido de ideas con sus clientes y que el resultado sea producto de las mejores propuestas, independientemente de quien hayan surgido, sin ganadores ni perdedores. Esto que no sucede con frecuencia le pasó al arquitecto Jorge Muradas quien recibió de una joven pareja de profesionales con dos hijos la potestad para diseñarles y ambientarles su casa, emplazada en el Club de Campo Abril, en Hudson, a poco menos de una hora de la ciudad de Buenos Aires. Jorge Muradas (cabeza del estudio Acento), quien hace años descolla en el interiorismo local por su refinamiento contemporáneo, comenzó a diseñar esta vivienda. “Nos dieron libertad total pero también fue un trabajo en el que los clientes participaron y definieron espacios y materiales a la par del estudio. Por suerte hubo muchas coincidencias, y cuando no, se arribó a la mejor solución sin importar de quien fue la propuesta. Esto hizo que el trabajo fuera muy dinámico y que hoy sientan y vivan la casa como propia”, cuenta el arquitecto. Una obra proyectada desde cero, que duró 18 meses (incluyendo la ambientación), tuvo como resultado esta construcción de estilo “contemporáneo – internacional”, tal cual lo define Muradas. El terreno es de 1130,27 m2 y tiene una ubicación estratégica: contiguo a un gran bosque que le suma un encanto especial. La fachada es de líneas puras, rectas y simples. El volumen está dado por dos grandes prismas que se encuentran junto a uno más pequeño. Los dos principales, revestidos en símil piedra de gránulo mediano y de color blanco; mientras el más chico – volumen que contiene las áreas de servicios- está revestido con entablonado de lapacho. En el frente de la casa, el acceso está conformado por un pórtico de doble altura, sobre el mismo plano se diseñaron rajas horizontales de vidrio que permiten la entrada de luz sin perder intimidad. En la parte trasera, con vista al bosque, las visuales se abren con grandes vanos integrando el exterior al interior. La casa está repartida en dos plantas y suma 420 m2 cubiertos. La planta baja contiene hall de acceso, un primer estar con chimenea y un segundo estar que funciona como family unido al comedor, más un toilette, cocina, lavadero, cuarto de servicio y cochera. En el espacio semicubierto, Muradas armó un estar con deck -con salida desde el dormitorio principal- que suma 58 m2 más una pileta de 9 x 2,50 m. En la planta alta, ubicó el dormitorio principal en suite, dos dormitorios de niños también en suite y un escritorio – biblioteca que balconea al family. El parque es simple, sin intervención de diseño paisajístico, donde se colocó solo césped dejando todas las visuales abiertas al bosque. “La idea de la casa partió de la premisa de priorizar la vista al bosque, dando forma al esquema en L que luego se convirtió en el eje del proyecto.”, cuenta. MENOS ES MÁS, SIEMPRE Junto con esta premisa e inspirado en arquitectos como Mies Van der Rohe, Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, Muradas define su fórmula que aquí aplicó otra vez, bajo la frase de Mies “less is more” –menos es más- a la par que se reconoce claro amante del racionalismo moderno del siglo XX. En el interior Jorge Muradas contó con la participación de la diseñadora de Interiores Eliana Elesgaray, también del estudio Acento. “Nuestro trabajo es integral, no existe un corte entre la obra de arquitectura y el diseño interior, todo se piensa en conjunto.” Su estudio se caracteriza por el uso de pocos materiales pero nobles, unificación de color, líneas rectas e integración espacial. Las paredes están pintadas de blanco con látex satinado al igual que los techos, siendo todos en cielorraso suspendido. La altura de los mismos es de 2,70 m en toda la casa excepto en la zona estar comedor que tiene una doble altura de 5,60 m porque allí balconea el espacio de la biblioteca. Los pisos están revestidos con entablonados de lapacho, excepto en la zona de servicio que son de mosaico granítico. La decoración es una continuación del exterior, sin fisuras con una paleta de colores neutra que se repite tanto en la caja arquitectónica como en los complementos. Es de marcado estilo contemporánea, con un mix de muebles de diseño internacional combinados con otras piezas proyectadas en Acento y algunas otras de los grandes maestros del siglo XX. El resultado no puede ser más exquisito. Sobrio y sin estridencias pero con sofisticación y calidez. ¿Qué más pedirle? Datos del estudio Acento: Colon 434, Quilmes Tel. 4254-3217 acento@infovia.com.ar


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