“Los defensores no somos verdugos”

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Las audiencias de esta semana se cerraron con un fuerte cruce de planteos -de tono muy elevado y que rozaron las descalificaciones- entre los querellantes y los defensores particulares. Los jueces les permitieron que se expresaran libremente sin por ello perder la conducción del debate, en tanto los fiscales y los defensores oficiales mantuvieron sobriedad. El querellante por la Secretaría de Derechos Humanos, Marcelo Medrano, cuestionó con dureza a los defensores particulares, entre otras cosas por entender que hacían sus preguntas generando confusión en los testigos-víctimas (Raúl Sotto y Oscar Contreras); por armar cuestionarios con tramos parciales de las declaraciones de testigos que obran en el expediente; y que en tanto sus respuestas no cubrían sus expectativas dirigían sus interrogatorios para concluir con pedidos de investigación por presunto falso testimonio. Gerardo Ibáñez, defensor del militar retirado Enrique Olea, replicó con virulencia. “Los planteos del querellante son inaceptables. No es inconducta de nuestra parte preguntar y repreguntar, sino que por el contrario, es el ejercicio del legítimo de derecho de defensa en juicio”, dijo. Y añadió que los planteos del querellante reclamándole intervención al tribunal “son una maniobra para querer presentar a los defensores como verdugos. Pero no vamos aceptar eso de ninguna manera”. Sobre las preguntas inapropiadas a los testigos, lo rechazó y contraatacó: “no hemos sido los defensores los que los hemos ido a visitar -a los testigos-, para que vengan a declarar”, dijo. Y también cuestionó a la querellante Natalia Ormazábal por interrumpir sus exposiciones. Sobre Medrano dijo: “me siento agraviado por el colega, y más aún, teniendo en cuenta que es el representante de la secretaría de Derechos Humanos”. Rodolfo Ponce de León, defensor del policía Oscar Del Magro, con ironía dijo que “si este debate lo hacemos como quieren las querellas -sin preguntas y repreguntas-, no hagamos el debate oral y atengámonos a lo que ya está escrito. La inmediatez y la multiplicidad de enfoques es la razón del juicio oral”, dijo. Y respecto del planteo de que los testigos se agotan y confunden: “ese argumento de que no hagamos tantas preguntas es falaz”.

Leonardo Petricio


NEUQUÉN (AN).- Las audiencias de esta semana se cerraron con un fuerte cruce de planteos -de tono muy elevado y que rozaron las descalificaciones- entre los querellantes y los defensores particulares. Los jueces les permitieron que se expresaran libremente sin por ello perder la conducción del debate, en tanto los fiscales y los defensores oficiales mantuvieron sobriedad. El querellante por la Secretaría de Derechos Humanos, Marcelo Medrano, cuestionó con dureza a los defensores particulares, entre otras cosas por entender que hacían sus preguntas generando confusión en los testigos-víctimas (Raúl Sotto y Oscar Contreras); por armar cuestionarios con tramos parciales de las declaraciones de testigos que obran en el expediente; y que en tanto sus respuestas no cubrían sus expectativas dirigían sus interrogatorios para concluir con pedidos de investigación por presunto falso testimonio. Gerardo Ibáñez, defensor del militar retirado Enrique Olea, replicó con virulencia. “Los planteos del querellante son inaceptables. No es inconducta de nuestra parte preguntar y repreguntar, sino que por el contrario, es el ejercicio del legítimo de derecho de defensa en juicio”, dijo. Y añadió que los planteos del querellante reclamándole intervención al tribunal “son una maniobra para querer presentar a los defensores como verdugos. Pero no vamos aceptar eso de ninguna manera”. Sobre las preguntas inapropiadas a los testigos, lo rechazó y contraatacó: “no hemos sido los defensores los que los hemos ido a visitar -a los testigos-, para que vengan a declarar”, dijo. Y también cuestionó a la querellante Natalia Ormazábal por interrumpir sus exposiciones. Sobre Medrano dijo: “me siento agraviado por el colega, y más aún, teniendo en cuenta que es el representante de la secretaría de Derechos Humanos”. Rodolfo Ponce de León, defensor del policía Oscar Del Magro, con ironía dijo que “si este debate lo hacemos como quieren las querellas -sin preguntas y repreguntas-, no hagamos el debate oral y atengámonos a lo que ya está escrito. La inmediatez y la multiplicidad de enfoques es la razón del juicio oral”, dijo. Y respecto del planteo de que los testigos se agotan y confunden: “ese argumento de que no hagamos tantas preguntas es falaz”.

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