Frente al río se construye la primera casa geodésica del Alto Valle

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- Un constructor de Bariloche edifica en Cipolletti la primera casa geodésica de la zona, que se luce en Isla Jordán. La vivienda, que fue diseñada hace siglos, propicia un gran espacio curvo y está emplazada frente a la costa del río Negro. Allí, en ese ambiente, la luz del sol llena todo el lugar y ningún plano corta la visión. Facundo Cariaga es el futuro dueño y cree que vivir en una casa circular le permite al ser humano “estar en plenitud y disfrutar de la libertad que propicia el mundo”. Un domo geodésico es un poliedro cuyas “caras” son hexágonos o simplemente triángulos. Las caras del domo se subdividen a su vez en triángulos más pequeños y el número de veces que se realiza esta subdivisión se denomina la frecuencia de esta cúpula. La construcción del domo está a cargo de Juan Carlos Cariaga, que es un maestro mayor de obras cuya pasión por el arte y la escultura lo llevó a especializarse en este tipo de edificaciones circulares. Juan Carlos es el padre de Facundo, que vive en un terreno en la Isla Jordán de Cipolletti. Allí se está levantando el primer domo geodésico del Alto Valle. La vivienda está siendo construida sobre la base de una estructura de hierro que en un tiempo va a ser rellenada con cemento. Facundo diseñó su propia casa y la orientó hacia la costa. Una gran ventana en forma de circulo permitirá apreciar los más bellos atardeceres justo donde nace el río Negro. En un futuro, el joven podrá disfrutar de un gran espacio que tendrá una cocina, comedor y hasta un habitación en la parte superior con baño y lavadero. En el domo geodésico se aprovecha al máximo la luz natural, ya que las ventanas distribuyen la luz solar en todo el área. Su forma lo hace resistente a terremotos. Su estructura permite que sean casas muy seguras ante movimientos sísmicos y otros accidentes meteorológicos como ciclones y huracanes. La vivienda tradicional ante un terremoto o fuertes vientos tiene que soportar grandes tensiones que se acumulan en sus esquinas. Por ello es frecuente ver como se desploman al no poder soportar tanta fuerza. Los domos se han construido en todas la culturas, obras que van desde los domos africanos, pasando por los iglúes esquimales, a los grandes domos en templos asiáticos y también de templos católicos. El ingreso de la luz solar sumado a su estructura aislante permite al domo conservar una temperatura óptima. Si se construyen en zonas muy frías una cocina a leña alcanza para calentar toda la casa. En verano, el aire fresco que entra por las ventanas hace que el aire caliente concentrado en el suelo se eleve y salga al exterior. Las construcciones como el domo permiten la observación de la naturaleza. “En la naturaleza casi todo es esférico, basta observar la forma de los planetas, sus órbitas, el sol, e inclusive la forma del universo. El hombre se olvidó de esta geometría después que descubrió el hormigón armado y así nos hemos acostumbrado a vivir en verdaderas cajas que con el tiempo hemos llegado a considerar como la única alternativa para residir”, manifestó Juan Carlos. Su hijo Facundo piensa la vida en el mismo sentido y por eso decidió instalarse en el Alto Valle y pasar sus días en una casa geodésica, frente a las aguas del río Negro. Su sueño está a poco de cumplirse.

Una construcción para estar en contacto con la naturaleza.


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