Banksy: artista callejero en la Londres olímpica
Logró evadir controles para seguir impactando.
¡Qué estás mirando? Pregunta ante una de las cámaras de circuito cerrado de las calles.
María José Melendo (*)
Una crítica a la decisión del Ejecutivo británico de colocar misiles antiaéreos en las azoteas cercanas a la Villa Olímpica.
Con la ciudad especialmente embellecida para los Juegos Olímpicos, el célebre Banksy evadió los innumerables controles que la Policía de tránsito Británica dispuso en el marco del esperado evento, a efectos de evitar que la ciudad fuera presa del arte callejero. Para el que no lo conoce, Banksy es un artista callejero que oculta su identidad. Se cree que nació en Yate, localidad cercana a Bristol, Inglaterra, en 1974. Su arte urbano es muy versátil, pero prevalece la intención de cuestionar los medios de comunicación, las consecuencias de la globalización, las guerras, entre otras temáticas. Sus ‘gestos artísticos’ en el espacio pueden verse en distintas ciudades del mundo, pero Londres es el epicentro de su accionar: ciudad donde el artista instaló una ‘estética’, la cual ha sido recibida con entusiasmo y hasta adoración como lo muestran postales, remeras, tazas y demás merchandising que venden por doquier las tiendas de suvenires de Londres. Sin embargo, también es resistido por quienes consideran que es delito la intervención no autorizada del espacio público, y ha despertado la crítica de miembros de la comunidad de grafitis, que consideran Banksy no es coherente con el mensaje ‘crítico’ de su arte callejero y su perfil de artista ‘empresario’ debido a la subasta de sus cuadros a precios altísimos. Por otra parte, su fama internacional provoca que cuando el artista pinta en las paredes de todo el mundo, se las considere ‘obras de culto’, y se las proteja especialmente, situación que ha indignado a sectores del arte callejero debido a que la decisión de ‘proteger’ el arte urbano es una clara contradicción a su esencia, la cual precisamente busca exponerse al devenir de la ciudad, a ser efímera. Banksy se dio a conocer de manera internacional, al colocar alguna de sus obras en famosos museos de todo el mundo; en 2005 introdujo en el museo de Brooklyn un retrato de un militar de la época colonial con un envase de pintura en la mano, y con frases pacifistas en contra de la guerra. Ese mismo año el artista colgó en el Museo Británico de Londres una pintura rupestre de aspecto primitivo que mostraba una figura humana entre animales salvajes empujando un carro de supermercado, un mensaje en contra del capitalismo imperante en las sociedades contemporáneas. Otra de sus performances dignas de mención es aquella donde ante una Londres panóptica, vigilada por circuitos de televisión cerrados en calles, locales, oficinas gubernamentales, parques, el artista estampó frente a una de las infinitas cámaras la pregunta, what are you looking at? (¿qué estás mirando?) pregunta que en su sencillez escondía la incómoda invitación a reparar en el paradojal curso de las sociedades actuales. También es elocuente la intervención que el artista hizo el año pasado en Cisjordania en el llamado ‘Muro de la Vergüenza’ construido por el estado israelí, donde con su famosa técnica del estarcido y la pintura directa plasmó una singular defensa de la libertad. Hoy, con Londres empolvada y perfumada, el polémico y sugerente Banksy encontró un espacio por donde deslizarse y burlar los controles olímpicos para instalar transitoriamente ‘incómodas’ postales contemporáneas. En su página web (banksy.co.uk) colgó dos nuevas intervenciones que aluden a los Juegos Olímpicos. Una de ellas refleja a un saltador de pértiga que salta una alambrada real y está a punto de caer en un colchón, también real, sucio y en mal estado. Varias páginas en internet opinan que Banksy pretende denunciar con esta obra la cantidad de indigentes que duermen en la calle, algunos de ellos después de haber cruzado fronteras de manera ilegal. La segunda muestra a un tirador de jabalina que está a punto de lanzar un misil; en esta ocasión Banksy arremete contra la decisión del Ejecutivo británico de colocar baterías de misiles antiaéreos en las azoteas de diversos domicilios cercanos al parque olímpico. Banksy es un artista que aprovecha la situación urbana del aquí y el ahora y piensa el presente, lo que tiene que ser una prioridad para el arte; lo hace no desde utópicas consignas como las de por ejemplo el arte vanguardista, que soñaba con una revolución, sino desde la recuperación de las ‘cosas de todos los días’, buscando un impacto pequeño, que el apurado e indiferente transeúnte de las metrópolis contemporáneas le dedique su mirada a los gestos callejeros, detenga sus ojos, se quede pensando unas cuadras o se sonría unos instantes. No es poca cosa (*) UNC, UNRN, Conicet
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