Góndolas y rascacielos

El “Palais Lumière” del diseñador de moda Pierre Cardin renovó la polémica: ¿cuánta modernidad puede soportar la ciudad italiana que, gracias a su arquitectura, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco?

Redacción

Por Redacción

“Toda la ciudad es una obra maestra única arquitectónica”. Con este argumento la Unesco acogió hace 25 años a Venecia en su lista de Patrimonio de la Humanidad. A los conocidos edificios de siglos pasados se podría sumar ahora el “Palais Lumière” (Palacio de Luz) del diseñador de moda Pierre Cardin, un impactante ejemplo de arquitectura contemporánea. La puesta en marcha de este proyecto de grandes dimensiones en la “Serenissima” resulta sin embargo problemático, como también ocurre con los planes del grupo Benetton, que quiere convertir un palacio renacentista en un ultramoderno centro comercial. La idea del diseñador francés Cardin suena tan inusual como sus insólitos diseños en la moda: quiere construir en Marghera, una de las áreas industriales en la parte de tierra firme de Venecia, un rascacielos de cristal de 245 metros de altura. El “Palais Lumière” tiene diferentes alturas, y delgadas torres que están unidas por seis plataformas redondas. En el edificio se prevé instalar varios restaurantes, un centro comercial y sala de conciertos y un cine. A ello se suman una escuela de moda, varias viviendas privadas con vistas panorámicas a la laguna y oficinas. Se habla de una inversión que ronda los tres mil millones de euros. Con este proyecto Pietro Cardini (su verdadero nombre) quiere honrar sus raíces italianas. El creador nació en 1922 cerca de Venecia. La familia emigró poco después a la capital francesa. A Moscú, París o China les gustaría tener el “Palais Lumière”, pero el creador prioriza Venecia. Según él mismo asegura, quiere enriquecer la ciudad con una “forma simbólica”. Y sobre la estética de esta “forma” todavía no hay un acuerdo en Venecia. Para lo que algunos es innovador y hermoso, para otros es exagerado. El problema lo constituye sobre todo la altura del edificio: 245 metros, más del doble del Campanile en la Plaza de San Marcos. Aun cuando el nuevo rascacielos esté lejos del centro, el “Palais Lumière” cambiaría significativamente el “skyline” de Venecia. En Venecia ya están acostumbrados a que se abra un debate con proyectos de construcción. En la polémica por otro edificio en el “Fondaco dei Tedeschi”, la pregunta central también es ¿cuánta modernidad puede soportar Venecia? El grupo Benetton compró este palacio renacentista a orillas del Gran Canal y cerca del famoso Puente de Rialto por 53 millones de euros. El arquitecto holandés Rem Koolhaas es el responsable de la transformación, del nuevo edificio, cuyas escaleras mecánicas y terraza en la planta superior se consideran una agresión a las estructuras históricas. Es por ello que ahora el futuro de la “fondaco” es incierto. Pero la endeudada Venecia, que ha visto cómo descienden significativamente los residentes de la turística ciudad, no quiere desperdiciar ninguna oportunidad económica. El rascacielos de 60 plantas de Cardin crearía puestos de trabajo en medio de la crisis. Se calcula que el proyecto daría 5.000 empleos en los cuatro años de construcción. Posteriormente quiere asegurar a través de los suministradores unos 7.000 puestos de trabajo. Todas estas son cifras que también convencen al alcalde de Venecia, Giorgio Orsoni, quien habla de las “enormes ventajas” para su ciudad. La construcción del proyecto se realizaría de forma ecológica y rodeado de una gran superficie verde. En un principio la autoridad de aviación civil lo rechazó alegando que había superado considerablemente el límite de los 140 metros para el tráfico aéreo. Pero luego cedieron señalando que si hubiese algún riesgo concreto se podría pensar en una forma de regular la excepción. El Consejo Municipal de Venecia se ha mostrado en bloque a favor del “Palais Lumière”. Ahora las autoridades quieren analizar cómo encajar el edificio en este barrio, un punto que el también renombrado arquitecto Vittorio Gregotti destaca. El arquitecto pidió a Cardin que se replantee el proyecto, según informó el diario “Corriere della Sera”. Gregotti lo criticó por no encajar en el entorno, como en general ocurre, según su opinión, con rascacielos posmodernistas. Rodrigo Basilicati, el sobrino de Cardin, que ha desarrollado esta iniciativa, está en contra de realizar modificaciones pues entonces ya no sería un proyecto único. También la Torre Eiffel desató polémica al principio, dijo. Cardin está convencido de que su “Palacio de Luz” se convertirá en un “símbolo de Venecia como el Campanile de la plaza de San Marcos”, según explicó a la revista francesa “Le Point”. En septiembre se colocará la primera piedra. Y las críticas no se centran sólo en la altura o forma del “Fondaco” y el “Palais Lumière”, sino en su cuestionable utilidad. Las dudas imperan en la cuestión de si la arquitectura contemporánea se puede integrar en el patrimonio centenario de la ciudad. En el ayuntamiento se ven de forma positiva las innovaciones. Para Cardin, a sus 90 años, sería la materialización de un sueño de toda la vida. (DPA)

arq.


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