Saint Exupéry vuela otra vez sobre la Patagonia

Además de autor del famoso relato "El Principito", Antoine de Saint-Exupéry fue un piloto que recorrió la Patagonia. El escritor renace en una puesta de teatro del grupo "Río Vivo".

NEUQUEN .- El 31 de junio de 1944 Antoine de Saint-Exupéry subió a su avioncito «gauchito y retacón» para cumplir la que sería su última misión de guerra: desapareció para siempre entre las nubes de Córcega. El final misterioso del autor de «El Principito» busca una respuesta en el texto dramático que escribió Alejandro sFinzi y que llevará a escena el grupo Patagónico de Teatro «Río Vivo» a fines de este mes.

Conocido más por su célebre relato «El Principito» que por su vínculo artístico, profesional y afectivo con la Patagonia, Saint-Exupéry surcó los cielos de esta región en vuelos aeropostales que, saliendo de París, unían Dakar, Río de Janeiro, Buenos Aires, Bahía Blanca, San Antonio Oeste, Trelew, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Punta Arenas.

«Lo que él miraba desde el cielo era pura estrella. La Patagonia para él era en primer lugar estrellas; cuando veía una lucecita sobre el desierto, era una estrella que había caído», dice Finzi, autor del texto dramático «Patagonia, corral de estrellas o el último vuelo de Saint-Exupéry» que estrenará «Río Vivo» con la dirección de José Luis Valenzuela.

Saint-Exupéry no sólo voló la Patagonia; también la escribió. Una novela suya, «Vuelo nocturno», de 1931, poetiza cielos y otras extensiones de esta región. «Es una novela apasionante, deslumbrante. Si bien fue una de las más importantes de entreguerras, es profundamente patagónica», afirma Finzi, quien encontró en la temática regional del escritor francés el punto de encuentro con la dramaturgia de «Río Vivo»: el texto que escribió para el grupo busca distanciarse de «esa Patagonia mal escrita, mal dicha, folclorizada en el peor sentido. El espacio de la novela reúne la verdad en favor de la historia; la belleza de la Patagonia no tiene ningún tipo de apelaciones».

El espectáculo cuenta un posible final para el enigma del último vuelo, el definitivo, pero lo resignifica literariamente. «¿Por qué no pensar que tal vez Saint-Exupéry cayó entre las páginas de su propia novela y se encuentra con sus propios personajes?», sugiere Finzi. Al protagonista (Javier Santanera), este final le será sugerido por el viento de estos desiertos, en la interpretación de Mary Rufino.

Saint-Exupéry creó en 1929, la línea patagónica de la Compañía Aeropostal Argentina. Distribuyendo y cargando correspondencia, en vuelos solitarios «a bordo de un avioncito gauchito y retacón, unió en el cielo lo que al paisaje se le escapa», apunta Finzi en la presentación de la obra. Y Saint-Exupéry parece replicarle, desde «Vuelo nocturno»: «En la Patagonia, para el piloto, esa noche no tenía costas, porque no conducía ni hacia un puerto (todos parecían inaccesibles), ni hacia el alba: el combustible iba a faltar en una hora cuarenta. Por lo tanto, estaría obligado, tarde o temprano, a descender a ciegas…»

Del paso del escritor francés por estos territorios surcontinentales queda el discreto homenaje, por ejemplo, del aeropuerto de San Antonio Oeste que lleva su nombre. De origen noble, con título de conde, tuvo mujer argentina y sintió a nuestro país como a una segunda patria. Su trashumancia fue la de un marinero y hay una anécdota no confirmada que habla de una abundante correspondencia sentimental encontrada entre las pertenencias que recuperó su viuda.

Alejandro Finzi y «Río Vivo» trabajan casi exclusivamente temas y personajes patagónicos. «Bénigar» (1989), «Martín Bresler» (1993), «Cháneton» (1994), «Bairoletto y Germinal» (1996) y, el año pasado, «El secreto de la Isla Huemul», son las piezas que testimonian esta elección artística.

Muchas de estas voces de la historia regional de este siglo se escucharon en escenarios de América y Europa y, con «Patagonia, corral de estrellas…» hay perspectivas de una gira por ciudades de Polonia, a cuya capital viajará a estudiar Santanera.

La obra tiene una duración de 50 minutos y la puesta de Valenzuela está pensada de modo que sea itinerante. Auspiciada por las secretarías de Bienestar y de Extensión, la facultad de Humanidades y los gremios docente y no docente de la UNC, tiene música original de Daniel Finzi.


NEUQUEN .- El 31 de junio de 1944 Antoine de Saint-Exupéry subió a su avioncito "gauchito y retacón" para cumplir la que sería su última misión de guerra: desapareció para siempre entre las nubes de Córcega. El final misterioso del autor de "El Principito" busca una respuesta en el texto dramático que escribió Alejandro sFinzi y que llevará a escena el grupo Patagónico de Teatro "Río Vivo" a fines de este mes.

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