“Alguien les dijo dónde tenían que ir”
VIEDMA (AV)- Al juez Carlos Reussi lo obligaron a subir y bajar varias veces del pequeño baño de la planta alta donde lo encerraron solo. Su familia permaneció en otro sector de la vivienda bajo un aterrador silencio, rogando que se fueran y que los niños no despertaran. Para Reussi “alguien les dijo a dónde tenían que ir. Estos dos sicarios pusieron su conocimiento para hacer el trabajo sucio que otros miedosos no se animan. Son tan porquería como los que los mandaron. Dos cobardes de cuarta que entraron armados a una casa con dos nenes y una familia durmiendo con una señora mayor de visita”. Consideró que “alguien miserable de alma” marcó la vivienda y dijo estar convencido que los delincuentes “son de afuera. No le encuentro otra lógica, sumado a eso el nivel de especialidad con el que trabajaron, la referencia, el conocimiento de mi trabajo y que dijeran que era un aviso y específicamente fue eso”. Recordó que cuando le exigían más dinero le advertían “estás perdido. Te entregaron. Voy a traer uno de tus pibes y te lo voy a descuartizar.” Marcó como otro dato llamativo sobre la autoridad de los desconocidos la forma de exhibición de las armas. “No las martillaron ni cargaron, sólo me dieron un par de golpecitos en la frente con ellas como para que tuviera bien en claro cómo eran las cosas, al margen de haber amenazado con matarnos”. Sus ojos se humedecieron al hablar de sus hijos y su mujer pero necesitó un breve silencio como para tomar envión y seguir luego que un camarista se asomó al despacho para trasmitirle el mensaje de preocupación del padre Luis García, pero que siga en su gestión sin bajar los brazos. “El padre Luis es para mí una persona muy importante”, dijo Reussi al agradecer el gesto y justificar la emoción.
VIEDMA (AV)- Al juez Carlos Reussi lo obligaron a subir y bajar varias veces del pequeño baño de la planta alta donde lo encerraron solo. Su familia permaneció en otro sector de la vivienda bajo un aterrador silencio, rogando que se fueran y que los niños no despertaran. Para Reussi “alguien les dijo a dónde tenían que ir. Estos dos sicarios pusieron su conocimiento para hacer el trabajo sucio que otros miedosos no se animan. Son tan porquería como los que los mandaron. Dos cobardes de cuarta que entraron armados a una casa con dos nenes y una familia durmiendo con una señora mayor de visita”. Consideró que “alguien miserable de alma” marcó la vivienda y dijo estar convencido que los delincuentes “son de afuera. No le encuentro otra lógica, sumado a eso el nivel de especialidad con el que trabajaron, la referencia, el conocimiento de mi trabajo y que dijeran que era un aviso y específicamente fue eso”. Recordó que cuando le exigían más dinero le advertían “estás perdido. Te entregaron. Voy a traer uno de tus pibes y te lo voy a descuartizar.” Marcó como otro dato llamativo sobre la autoridad de los desconocidos la forma de exhibición de las armas. “No las martillaron ni cargaron, sólo me dieron un par de golpecitos en la frente con ellas como para que tuviera bien en claro cómo eran las cosas, al margen de haber amenazado con matarnos”. Sus ojos se humedecieron al hablar de sus hijos y su mujer pero necesitó un breve silencio como para tomar envión y seguir luego que un camarista se asomó al despacho para trasmitirle el mensaje de preocupación del padre Luis García, pero que siga en su gestión sin bajar los brazos. “El padre Luis es para mí una persona muy importante”, dijo Reussi al agradecer el gesto y justificar la emoción.
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