Héroes y villanos

Redacción

Por Redacción

“En una casa no lejana a la mía está uno de mis héroes, que vivió durante unos años como lo que, en mi código, yo llamo a un villano. Beyers Nuade es un afrikáner que creció en la época en que el Partido Nacional todavía vengaba la derrota en la guerra bóer y buscaba restaurar, mediante esa villanía piadosa –el nacionalismo extrae su autoridad de la religión– su dignidad, accediendo al poder. Se convirtió en ministro de la Iglesia holandesa reformada y en miembro de la Broederbond, la banda de hermanos, una sociedad secreta de guerrillas ideológicas que dominó varios gobiernos del apartheid de primeros ministros que eran sus broeders. Cuando ya era un joven maduro, con esposa e hijos, cometió la herejía de declarar pecado al apartheid y le despojaron de su ministerio; abandonó la Broederbond y, en consecuencia, se le cerraron las puertas para cualquier puesto seglar en el Afrikanerdom. “Su aspecto era, y sigue siendo, el del prototipo del clérigo afrikáner, con el pelo engominado sobre su rostro de sonrisa franca, y el traje de safari, el atuendo seglar del afrikáner, que es a todo lo que ha llegado su rebelión en el vestir. Pero de esta encantadora imagen, créanme – quizá, de alguna manera, demuestra inconscientemente su convicción de que, en el interior de los afrikáner convencionales a los que él se parece externamente, existe una luz como la suya esperando a realizarse – ha surgido un valor sorprendente. Fue proscripto, vilipendiado y perseguido por gobiernos sucesivos (NdeR: racistas). No tenía ningún ministerio, pero todos éramos –todos los que estamos en lucha contra el racismo– su congregación. “Los enorme riesgos que ha corrido para defender la liberación de los negros no pueden saberlo del todo aún, porque esa liberación aún no se ha conseguido del todo, ni muchos menos. Pero para el movimiento por la liberación de los negros se ha convertido en el hombre blanco más digno de confianza de Suráfrica. “¿Cómo puede ser que el héroe y el villano hayan existido en un mismo hombre a lo largo de su vida? El atribuiría a Dios su conversión. Pero, como yo no tengo Dios, sigo buscando una explicación. ¿Conciencia? ¿No es eso un condicionamiento atávico que proviene de los mandatos divinos, incluso para los no creyentes? ¿Un sentido de la justicia, ese indicador del nivel de espíritu, de origen desconocido?” (Tramo de una nota de Gordiner publicada por “El País” de España, 14 de octubre de 1991 bajo el título “Héroes y villanos”)


“En una casa no lejana a la mía está uno de mis héroes, que vivió durante unos años como lo que, en mi código, yo llamo a un villano. Beyers Nuade es un afrikáner que creció en la época en que el Partido Nacional todavía vengaba la derrota en la guerra bóer y buscaba restaurar, mediante esa villanía piadosa –el nacionalismo extrae su autoridad de la religión– su dignidad, accediendo al poder. Se convirtió en ministro de la Iglesia holandesa reformada y en miembro de la Broederbond, la banda de hermanos, una sociedad secreta de guerrillas ideológicas que dominó varios gobiernos del apartheid de primeros ministros que eran sus broeders. Cuando ya era un joven maduro, con esposa e hijos, cometió la herejía de declarar pecado al apartheid y le despojaron de su ministerio; abandonó la Broederbond y, en consecuencia, se le cerraron las puertas para cualquier puesto seglar en el Afrikanerdom. “Su aspecto era, y sigue siendo, el del prototipo del clérigo afrikáner, con el pelo engominado sobre su rostro de sonrisa franca, y el traje de safari, el atuendo seglar del afrikáner, que es a todo lo que ha llegado su rebelión en el vestir. Pero de esta encantadora imagen, créanme – quizá, de alguna manera, demuestra inconscientemente su convicción de que, en el interior de los afrikáner convencionales a los que él se parece externamente, existe una luz como la suya esperando a realizarse – ha surgido un valor sorprendente. Fue proscripto, vilipendiado y perseguido por gobiernos sucesivos (NdeR: racistas). No tenía ningún ministerio, pero todos éramos –todos los que estamos en lucha contra el racismo– su congregación. “Los enorme riesgos que ha corrido para defender la liberación de los negros no pueden saberlo del todo aún, porque esa liberación aún no se ha conseguido del todo, ni muchos menos. Pero para el movimiento por la liberación de los negros se ha convertido en el hombre blanco más digno de confianza de Suráfrica. “¿Cómo puede ser que el héroe y el villano hayan existido en un mismo hombre a lo largo de su vida? El atribuiría a Dios su conversión. Pero, como yo no tengo Dios, sigo buscando una explicación. ¿Conciencia? ¿No es eso un condicionamiento atávico que proviene de los mandatos divinos, incluso para los no creyentes? ¿Un sentido de la justicia, ese indicador del nivel de espíritu, de origen desconocido?” (Tramo de una nota de Gordiner publicada por “El País” de España, 14 de octubre de 1991 bajo el título “Héroes y villanos”)

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