Di Pasquale: “No torturé en Neuquén”

Las audiencias se reanudarán el 6 de febrero.

NEUQUÉN (AN).- El exoficial de inteligencia Jorge Di Pasquale intentó desligarse de las acusaciones en su contra y negó que el destacamento de Inteligencia 181 que funcionó en Neuquén hubiera intervenido en los secuestros de la región o las torturas ocurridas en La Escuelita.

El tono sarcástico y burlón primó en toda su intervención. A diferencia de otros acusados que aceptaron hablar ante el tribunal en esta causa, su defensa no fue un monólogo. Accedió a todas las preguntas, aunque varias respuestas resultaron inverosímiles.

“No intervine en secuestros, interrogatorios o torturas durante 1976 y 1977 que estuve en Neuquén”, dijo Di Pasquale en tanto le recriminó a la justicia no haber investigado lo suficiente preguntándole al general José Luis Sexton (comandante de la Sexta Brigada) “antes que muriera” sobre el destino de los desaparecidos de la región.

Di Pasquale dijo que la persecución de las víctimas, los secuestros y torturas en Neuquén y Río Negro “pudo haber sido un pedido” que Sexton recibió “desde otra jurisdicción” y en todo momento evitó decir quién pudo haber llevado a cabo esa tarea, ya que insistió hasta el cansancio, los oficiales y suboficiales del destacamento de inteligencia se dedicaron a buscar que en la región no hubiera personal de inteligencia chileno (DINA), con vistas al conflicto con Chile.

“Una guerra no se prepara de un día para el otro”, dijo con tono de sorna Di Pasquale cuando se le señaló que se le consultaba por un período dos años antes que el conflicto.

Di Pasquale negó haber trabajado con Raúl Guglielminetti, el civil de inteligencia que tanto conscriptos como algunos testigos aseguraron haber visto tanto en la Federal como en el destacamento de Inteligencia. “Lo conocí, pero no tuve relación con él, pensaba que era de la Federal”, contestó.

Efusivamente reivindicó el levantamiento de 1987 y se quejo de que los generales “habían negociado con el poder político” porque había más de 850 suboficiales y oficiales de baja graduación acusados de torturas y secuestros pero “los responsables no se hacían cargo”.

De esa manera intentó explicar el contenido de una carta en la que defendió su actuación “en contra de la subversión”. En la audiencia dijo que luchar contra la subversión consistía en “defender los cuarteles”.

Dijo no haber sido interrogador y que los únicos interrogatorios eran a “nuestra gente (soldados o subalternos)” sobre los movimientos de tropa chilena.

“No sé si fue cierto o no fue cierto, debe haber sido, pero no es responsabilidad mía”, contestó cuando se le preguntó sobre los crudos testimonios de los sobrevivientes de la tortura en Neuquén, los seguimientos e inclusive las casi 100 víctimas que el general Sexton en su indagatoria en Bahía Blanca, reconoció que pasaron por “La Escuelita”.

El exmilitar reconoció que el destacamento de Inteligencia “pudo haber sido un comando alternativo” de la Sexta Brigada, pero insistió en que desconocía quién llevó a cabo en Neuquén la “lucha antisubversiva” que le atribuyó exclusivamente al comandante fallecido.

Di Pasquale dijo que no podía hacer inteligencia interna porque llegó “castigado” a Neuquén por su pertenencia dentro del Ejército al “comando tecnológico peronista”.

“Sólo me dediqué reunir información sobre el Ejército chileno”, dijo.

Última jornada del juicio por crímenes

durante la dictadura en Neuquén.


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