“‘Putada’, de Antonio Gala”

Éste es, además del título de esta carta, el de una publicación de este autor, español graduado en Derecho, Filosofía, Ciencias Políticas y Económicas; un escritor por sus obras laureado con los máximos títulos de su país. En mi correo apareció una publicación suya que me llevó a pensar lo siguiente. El 25 de mayo de 1810 nacía nuestro país. Lo hizo acicateado por una inquietud popular expresada en la frase “el pueblo quiere saber de qué se trata”, y creo que hoy el reclamo que el pueblo debería expresar es que “debe saber de qué se trata”. En aras de ello es que decidí incluir la publicación mencionada, que dice: “Putada es comparar la jubilación de un diputado o diputada con la de una viuda. ”Putada es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo. ”Putada es que los diputados sean los únicos trabajadores de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR. ”Putada es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían para sí los técnicos mejor cualificados. ”Putada es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ello. ”Putada es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural). ”Putada es el costo que representan para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, choferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier. ”Putada es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero más 17 en Semana Santa, a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos… más 82 días en verano). ”Putada es que sus señorías, cuando cesan en el cargo, tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses. Putada es que exministros, exsecretarios de Estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público. ”Putada es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven, hablando de política social y derechos sociales”. ”¡Qué putada!”. Siempre todo queda igual y así continuará, salvo que el pueblo, los ciudadanos, entendamos que podemos cambiar esto. Estimado lector, lo que Ud. ha leído es obvio que hace referencia a la situación político-económica y de legislación en España –pero imagino sin conocer todos y cada uno de los detalles tratados que la situación no debe ser diametralmente opuesta en nuestro país, sino semejante–. Y ello nos sirve para pensar que en el sistema republicano representativo, el nuestro, en que el pueblo sólo gobierna a través de sus representantes (o sea los políticos) pareciera que éstos gobiernan llevando más agua para su molino que para el del pueblo, y menos especialmente para el de los pobres –y esto no es equidad ni igualdad–. Dentro de poco, más de un año y medio, nos tocará votar y no será fácil decidir. Planteemos este tema a los que busquen nuestro voto recordando que el poder está en el pueblo, si no se deja engañar. Recuerde: “cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Ante magnánimas promesas, piense en la década de 1990, cuando superando la ignominia de la dictadura militar y con el Dr. Ricardo Alfonsín mediante (mis respetos) trabajamos esforzadamente para recuperar la democracia. Allí la altisonante promesa del Dr. Menem (con perdón de la palabra) nos juró la “revolución productiva” y ésta se convirtió, con su gobierno, en el mayor despojo y destrucción que registra nuestra historia. Reflexión final: “sepa el pueblo votar”. Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca

Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca


Éste es, además del título de esta carta, el de una publicación de este autor, español graduado en Derecho, Filosofía, Ciencias Políticas y Económicas; un escritor por sus obras laureado con los máximos títulos de su país. En mi correo apareció una publicación suya que me llevó a pensar lo siguiente. El 25 de mayo de 1810 nacía nuestro país. Lo hizo acicateado por una inquietud popular expresada en la frase “el pueblo quiere saber de qué se trata”, y creo que hoy el reclamo que el pueblo debería expresar es que “debe saber de qué se trata”. En aras de ello es que decidí incluir la publicación mencionada, que dice: “Putada es comparar la jubilación de un diputado o diputada con la de una viuda. ”Putada es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo. ”Putada es que los diputados sean los únicos trabajadores de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR. ”Putada es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían para sí los técnicos mejor cualificados. ”Putada es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ello. ”Putada es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural). ”Putada es el costo que representan para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, choferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier. ”Putada es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero más 17 en Semana Santa, a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos... más 82 días en verano). ”Putada es que sus señorías, cuando cesan en el cargo, tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses. Putada es que exministros, exsecretarios de Estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público. ”Putada es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven, hablando de política social y derechos sociales”. ”¡Qué putada!”. Siempre todo queda igual y así continuará, salvo que el pueblo, los ciudadanos, entendamos que podemos cambiar esto. Estimado lector, lo que Ud. ha leído es obvio que hace referencia a la situación político-económica y de legislación en España –pero imagino sin conocer todos y cada uno de los detalles tratados que la situación no debe ser diametralmente opuesta en nuestro país, sino semejante–. Y ello nos sirve para pensar que en el sistema republicano representativo, el nuestro, en que el pueblo sólo gobierna a través de sus representantes (o sea los políticos) pareciera que éstos gobiernan llevando más agua para su molino que para el del pueblo, y menos especialmente para el de los pobres –y esto no es equidad ni igualdad–. Dentro de poco, más de un año y medio, nos tocará votar y no será fácil decidir. Planteemos este tema a los que busquen nuestro voto recordando que el poder está en el pueblo, si no se deja engañar. Recuerde: “cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. Ante magnánimas promesas, piense en la década de 1990, cuando superando la ignominia de la dictadura militar y con el Dr. Ricardo Alfonsín mediante (mis respetos) trabajamos esforzadamente para recuperar la democracia. Allí la altisonante promesa del Dr. Menem (con perdón de la palabra) nos juró la “revolución productiva” y ésta se convirtió, con su gobierno, en el mayor despojo y destrucción que registra nuestra historia. Reflexión final: “sepa el pueblo votar”. Carlos H. López DNI 4.820.317 Roca

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