EE.UU. creó un “Twitter” para impulsar primavera cubana

Una investigación de AP revela los lazos entre el gobierno norteamericano y un servicio de mensajería gratuita para los cubanos. El proyecto tenía el propósito de crear agitación política en la isla.

Redacción

Por Redacción

INVESTIGACIÓN/ EL MUNDO

En julio de 2010 Joe McSpedon, funcionario del gobierno de Estados Unidos, viajó a Barcelona para afinar los últimos detalles de un plan secreto para crear una red social destinada a socavar al gobierno comunista de Cuba.

Para ocultar la red al gobierno cubano, crearían un intrincado sistema de empresas fachada con una cuenta bancaria en Islas Caimán y contratarían a ejecutivos que no estaban al tanto de la situación y a quienes no se informaría de los vínculos de la empresa con el gobierno de Estados Unidos.

McSpedon no trabajaba para la CIA. Se trataba programa financiado y gestionado por USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo, que maneja miles de millones de dólares en programas de asistencia humanitaria.

Según documentos obtenidos por The Associated Press y numerosas entrevistas con personas que participaron en el proyecto, el plan era desarrollar un “Twitter cubano’’ elemental que usara mensajes de texto enviados y recibidos por teléfonos móviles para burlar el férreo control informativo y las restricciones al uso de la Internet que mantiene el gobierno de Cuba. Buscando un juego de palabras relacionado con Twitter, lo llamaron `ZunZuneo’, palabra relacionada con el zunzún, como se llama en Cuba al colibrí o zumbador.

Los documentos muestran que el gobierno de Estados Unidos planeó la creación de una base de suscriptores usando “contenido no controversial’’: noticias de fútbol, música, huracanes y publicidad. Cuando lograra una audiencia de cientos de miles de suscriptores, enviarían mensajes de contenido político para inspirar a los cubanos a crear convocatorias en red de “multitudes pensantes’’, concentraciones masivas que fueran convocadas rápidamente y pudieran desencadenar una “primavera cubana’’ o, como un documento de USAID lo expresó, “renegociar el equilibro de poder entre el estado y la sociedad’’.

En su apogeo en 2012, el proyecto captó más de 40.000 cubanos como suscriptores para compartir noticias e intercambiar opiniones. Pero esos suscriptores nunca supieron que el servicio fue creado por el gobierno de Estados Unidos, ni que había contratistas que recopilaban información privada de los usuarios con propósitos políticos.

“No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos’’, dice un informe de Mobile Accord, uno de los contratistas. “Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión (sic)’’.

La legalidad del programa no está clara: las leyes de Estados Unidos exigen que cualquier acción encubierta de una entidad federal debe contar con autorización presidencial. Funcionarios de USAID declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia. McSpedon, gerente de nivel medio y el funcionario de más alto rango identificado en los documentos obtenidos por la AP, declinó comentar al respecto.

Matt Herrick, portavoz de USAID, dijo que la agencia está orgullosa de sus programas en Cuba y que investigadores del Congreso que revisaron el programa el año pasado determinaron que se apegaba a las leyes de Estados Unidos.

“La USAID es una agencia que promueve el desarrollo, no una agencia de inteligencia, y trabajamos en todo el mundo para ayudar a que la gente pueda ejercer sus derechos y libertades fundamentales, y darles acceso a herramientas que mejoren su vida y se puedan conectar con el mundo exterior’’, dijo Herrick.

Pero el programa ZunZuneo enturbia esas aseveraciones, un tema delicado porque su misión de promoción de la democracia y la entrega de ayuda a las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo pasa por tener la confianza y cooperación de otros gobiernos.

El senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont y presidente de la Subcomisión de Asuntos de Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, dijo que está a la espera de recibir una explicación de la USAID al respecto.

“Mirando el programa por encima hay varios aspectos problemáticos’’, dijo Leahy. “Existe el riesgo de que jóvenes cubanos usuarios de teléfonos celulares no supieran que era una actividad financiada por el gobierno de Estados Unidos. Está la naturaleza clandestina de un programa del que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones, que tiene funciones de supervisión. Y está el hecho preocupante de que, al parecer, comenzó poco después que Alan Gross, un subcontratista de la USAID que fue enviado a Cuba para ayudar a mejorar el acceso del público a la Internet, fue arrestado y condenado a 15 años de prisión’’.

The Associated Press obtuvo más de mil páginas de documentos sobre el desarrollo de ZunZuneo. La AP verificó independientemente el alcance y los detalles del proyecto.

En su conjunto, los documentos cuentan la historia de cómo agentes del gobierno de Estados Unidos, trabajando en el más profundo secreto, se convirtieron en emprendedores tecnológicos en Cuba. Y todo comenzó con medio millón de números celulares obtenidos de un gobierno comunista.

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ZunZuneo parecía ser una vuelta a la Guerra Fría y los decenios de enfrentamiento entre Estados Unidos y Cuba. Y todo ocurrió en momentos en que las históricamente agrias relaciones entre los dos países habían mejorado, al menos marginalmente, y Cuba había dado pasos hacia una economía más abierta.

No está claro si el plan comenzó con la USAID o Creative Associates International, una empresa de Washington con fines de lucro que ha recibido cientos de millones de dólares en contratos con el gobierno de Estados Unidos. Para la AP no es claro cómo los números de teléfono fueron conseguidos, aunque los documentos parecen indicar que se hizo de manera ilícita a través de una fuente del interior de la empresa estatal de telefonía cubana. Los responsables de ZunZuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto.

A mediados de 2009, Noy Villalobos, una gerente de Creative Associates, inició una conversación por chat con su hermano menor en Nicaragua, según un correo electrónico de Creative Associates que capturó la conversación. Era Mario Bernheim, un veinteañero experto en tecnología con un futuro prometedor y que ya se había labrado un nombre en el mundo de la informática.

“Por supuesto, esto es muy confidencial’’, previno Villalobos a su hermano. Pero, “¿qué pudieras hacer si tuvieras todos los números de celular de un país determinado?, ¿pudieras enviar grandes cantidades de mensajes de texto sin que el gobierno lo supiera?’’.

¿Puedes encriptarlos o algo así?, le preguntó en un mensaje de texto.

Villalobos buscaba una línea directa con el cubano de a pie a través de los mensajes de texto, que en su mayoría tenían un acceso muy limitado a las noticias del mundo. El gobierno cubano veía la Internet como su talón de Aquiles y, en consecuencia, lo controlaba. Un ministro de Comunicaciones llegó a referirse a la Internet como “un caballo salvaje al que hay que domar’’.

Pero en los años transcurridos desde que Fidel Castro le entregó el poder a su hermano Raúl, Cuba había tratado de poner en marcha su economía, estancada desde hacía mucho tiempo. Raúl Castro comenzó a alentar el uso de teléfonos móviles y cientos de miles de cubanos comenzaron a poder comprarlos por primera vez, aunque los teléfonos con acceso a Internet seguían restringidos.

Los cubanos podían enviar mensajes de texto, aunque a un alto costo porque en el país el salario promedio es el equivalente a aproximadamente de 20 dólares al mes.

Mario Bernheim le respondió a su hermana que podía encontrar la manera de enviar mensajes instantáneos a cientos de miles de cubanos y a bajo costo. No podía encriptarlos porque sería demasiado complicado y no podrían ocultar los mensajes al gobierno cubano, que controlaba Cubacel, pero sí podían ocultar la identidad del que los enviaba cambiando constantemente el país de origen de los mensajes.

“¿Podríamos rotarlos por varios países?’’, preguntó Villalobos. “¿Digamos, un mensaje desde Nicaragua, otro desde España, otro desde México?’’

Bernheim dijo que sí. “Pero necesito instalar computadoras espejo en muchas partes, la misma computadora trabajando sobre la misma plataforma con el mismo teléfono’’.

Se despidió con un “no hay problema’’.

Creative Associates concibió la lista como el punto de partida de una red social que llamarían “Proyecto ZZ’’ o “Project Hummingbird’’, que arrancaría cautelosamente y trataría de hacer llegar su mensaje a los jóvenes cubanos, a quienes la USAID consideraba más proclives al cambio político.

“Debemos aumentar gradualmente los riesgos’’, propuso la USAID en un documento. La agencia defendía el uso de las llamadas `smart mobs’, una convocatoria a través de la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, sólo en “momentos críticos u oportunos y no en detrimento de la red de nuestra plataforma’’.

El equipo de contratistas y subcontratistas de la USAID creó un portal de Internet paralelo al servicio de mensajes de texto de manera que los cubanos pudieran suscribirse, interactuar ente ellos y enviar mensajes gratis. Para lograr que el portal se pareciera al de una empresa real plantearon el uso de “banners con publicidad ficticia para dar la apariencia de una empresa comercial’’, sugirió una propuesta.

En múltiples documentos, personal de la USAID destacó que los mensajes de texto habían movilizado multitudes y provocado levantamientos políticos en Moldavia y Filipinas, entre otros países. La agencia señaló el papel de las redes sociales en Irán después de las elecciones en las que venció el entonces presidente Mahmud Ahmadinejad en junio de 2009 y las consideraba un instrumento importante de política exterior.

Los documentos de la USAID indican que su objetivo estratégico en Cuba era “sacarla del punto muerto en que se encuentra mediante tácticas e iniciativas temporales para impulsar el proceso de transición hacia el cambio democrático”. Cambio democrático en Cuba significaba acabar con el control de los Castro sobre el poder.

La USAID dividió la sociedad cubana en cinco segmentos sobre la base de su lealtad al gobierno. Por una parte estaba el “movimiento democrático’’, al que calificaba de “todavía (en lo fundamental) irrelevante’’ y por la otra los “partidarios fieles al gobierno’’, llamados los talibanes en una comparación con los extremistas afganos y paquistaníes.

Una pregunta clave era cómo movilizar a los cubanos de a pie hacia el campo de los activistas democráticos sin ser detectados. Bernheim aseguró al equipo que eso no sería un problema.

“El gobierno cubano, como otros regímenes comprometidos con el control de la información, carece de la capacidad de vigilar y controlar de manera efectiva un servicio de estas características’’, escribió Berhneim en una propuesta a la USAID marcada como “información sensible’’.

ZunZuneo usaría los números de teléfono para derribar el bloqueo cubano a la Internet y no sólo para entregar información a los cubanos, sino también para que los usuarios pudieran interactuar entre ellos de una manera que el gobierno no pudiera controlar. Al final sería un sistema que permitiría a los cubanos enviarse mensajes directamente entre ellos.

El equipo de ZunZuneo comenzó a operar desde América Central. Bernheim desde la capital de Nicaragua, Managua, mientras McSpedon supervisaba el trabajo de Creative Associates desde San José, Costa Rica. McSpedon tenía estatus diplomático pero operaba desde fuera de la embajada. Resultó ser un arreglo lo suficientemente extraño como para levantar sospechas en Washington, según funcionarios estadounidenses.

El 20 de septiembre de 2009, miles de cubanos se reunieron en la Plaza de Revolución de La Habana para ver el concierto del rockero colombiano Juanes denominado “Paz sin fronteras’’. Era la concentración más multitudinaria en la isla desde la visita del Papa Juan Pablo II en 1998. Bajo la mirada de una efigie de Ernesto “Che’’ Guevara, Juanes, que vive en Miami, prometió que su música convertiría el odio en amor.

Para el equipo de ZunZuneo, el concierto era una oportunidad perfecta para probar el poder político de su red social. Semanas antes, la empresa de Bernheim, usando la lista de teléfonos, envió medio millón de mensajes para probar cuál sería la reacción del gobierno cubano.

El equipo contrató a Alen Lauzán Falcón, un artista satírico nacido en La Habana y que vive en Chile para escribir mensajes “a la cubana’’. Algunos tenían un contenido moderadamente político, otros eran cómicos. Algunos más incisivos. Uno preguntaba si dos músicos locales, que gozan del apoyo del gobierno, debían subirse al escenario con Juanes. Respondieron alrededor de 100.000 personas sin darse cuenta que participaban en una encuesta para conseguir información de inteligencia.

Paula Cambronero, investigadora de la empresa Mobile Accord, comenzó a crear una amplia base de datos de los suscriptores cubanos con información como género, edad, “receptividad’’ y “tendencias políticas’’. La USAID creía que la información demográfica de la presunta disidencia podría ayudarlos a enfocar otros programas en Cuba y “maximizar las posibilidades de extender nuestro alcance’’.

Cambronero concluyó que el equipo debía ser cuidadoso y escribió en un informe que “los mensajes con connotación humorística no deben mostrar tendencias políticas claras para no crear animosidad en los destinatarios’’.

Falcón dijo en una entrevista que nunca le dijeron que estaba escribiendo mensajes para un operativo del gobierno de Estados Unidos, pero no se arrepiente de haber participado.

“Nadie me dijo nada, pero si lo hubieran hecho habría participado igual’’, dijo. “En Cuba no tienen libertad. Mientras un gobierno me haga pagar por visitar mi propio país, me obligue a pedir permiso, me limite la comunicación, estaré en contra de ese gobierno. Sea Fidel Castro, Jorge Mas Canosa o Gloria Estefan’’. Mas Canosa, fallecido en noviembre de 1997, fue líder anticastrista en Miami.

Carlos Sánchez Almeida, abogado especialista en leyes europeas de protección de información, dijo que estos detalles revelados por la AP infringen las leyes de privacidad españolas porque el equipo de ZunZuneo había recopilado de manera ilegal información personal de una lista de teléfonos y la había enviado mensajes no solicitados a través de una plataforma española.

“La liberación no autorizada de información es delito, y usar esa información para crear una lista de personas por su afiliación política está completamente prohibido por la ley española’’ dijo Almeida, quien agregó que también infringe un acuerdo de protección de información suscrito entre la Unión Europea y Estados Unidos en 2000.

En febrero de 2010 se presentó ZunZuneo a los cubanos y comenzó la campaña de mercadotecnia. En seis meses consiguió 25.000 suscriptores. Crecía más rápido y atraía más atención de la que el equipo de USAID podía controlar.

A principios de 2010 Creative Associates decidió que ZunZuneo era tan popular que la compañía de Bernheim no era lo suficientemente sofisticada para gestionarlo y pasaron a crear “una versión a escala de Twitter’’, para lo cual acudieron a otro joven experto en tecnología, James Eberhard, presidente de Mobile Accord, una empresa de Denver. Eberhard fue un pionero en el uso de mensajes de texto para donaciones en caso de desastres y había recaudado millones de dólares después del terremoto de Haití en enero de 2010.

Eberhard ganó millones antes de cumplir los 30 años con la venta de una compañía que vendía ring tones y juegos. Su portal de Internet lo describía como un “visionario en la comunidad global de la telefonía móvil’’.

En julio viajó a Barcelona para sumarse a Bernheim, McSpedon y otros con el fin de crear lo que llamaron “una estrategia discreta’’.

“Si se descubre que la plataforma es o ha sido apoyada por el gobierno de Estados Unidos, no sólo nos arriesgamos a que Cubacel cierre el canal, sino que ponemos en riesgo la credibilidad de la plataforma como fuente de información confiable, de educación y de empoderamiento’’, decía un memorando de Mobile Accord.

Para ocultar el rastro, decidieron que una empresa del Reino Unido estableciera en España una empresa que gestionara ZunZuneo. Y crearon otra llamada MovilChat en las Islas Caimán, un paraíso fiscal, con una cuenta en el Bank of N.T. Butterfield & Son Ltd. para pagar las cuentas.

Las minutas de la reunión de Barcelona indican que las compañías pantallas permitirían a ZunZuneo distanciarse de Washington para que “el rastro del dinero no termine en Estados Unidos’’.

Pero el dinero no era lo único que les preocupaba. Tenían que ocultar el origen de los mensajes textos, según documentos y entrevistas con miembros del equipo.

Brad Blanken, el jefe de operaciones de Mobile Accord, abandonó el proyecto en su etapa inicial pero dijo que se debían seguir dos principios para que lograr el éxito.

“El mayor reto es conseguir los números de teléfono’’, dijo. “Y después, tener la capacidad de burlar el control de la red’’.

El equipo de contratistas instaló servidores en España, Irlanda y las Islas Caimán para procesar los textos, y contrató a una empresa española llamada Lleida.net para enviar los mensajes a Cuba desprovistos de su información de identificación.

Mobile Accord también trató de conseguir información de inteligencia de ingenieros de Telefónica, empresa española de telecomunicaciones y aliada de Cubacel, que según los organizadores “podría conocer la red de Cubacel’’.

“Comprender los protocolos de seguridad y de vigilancia de Cubacel será un activo de valor incalculable para evitar la detección por parte de la telefónica (en este caso Cubacel)’’, dice un informe de Mobile Accord.

No obstante, los responsables de USAID se dieron cuenta de que no podían ocultar su participación de manera indefinida a menos que abandonaran el escenario. El dilema se planteó sin rodeos cuando Eberhard viajó a Washington para participar en una reunión de estrategia a principios de febrero de 2011, en que su compañía señaló la “contradicción inherente’’ de dar a los cubanos una plataforma de comunicación en la que su gobierno no podía influir pero que era financiada por el gobierno de Estados Unidos e influenciada por su agenda.

Entonces contactaron a Jack Dorsey, uno de los cofundadores de Twitter, en busca de financiación para el proyecto. Los documentos muestran que Dorsey se reunió con Suzanne Hall, funcionaria del Departamento de Estado que trabajó en medios sociales y otros temas. Dorsey declinó comentar sobre el tema.

El Departamento de Estado, bajo la entonces secretaria Hillary Clinton, creía que los medios sociales era una herramienta diplomática importante. En un discurso de 2011 en la Universidad George Washington, Clinton dijo que Estados Unidos ayudaba a las personas en “entornos de Internet opresivos a burlar los filtros de seguridad’’. En Túnez, donde nació la Primavera Árabe, dijo Clinton, la gente usó la tecnología para “organizar y compartir quejas, algo que como sabemos ha ayudado a impulsar un movimiento que condujo a un cambio revolucionario’’.

A final de cuentas, la solución era encontrar un nuevo equipo gerencial que separara a ZunZuneo de su origen estadounidense y recaudara los fondos necesarios para convertirlo en una iniciativa “independiente’’, aunque mantuviese su estrategia de “cambio democrático’’.

Eberhard lideró el proceso de selección, una operación sensible porque quería mantener en la ignorancia al equipo de gestores de la empresa española. Ellos no podían saber nada de la participación del gobierno de Estados Unidos.

“El equipo de gestión de ZunZuneo no tendrá conocimiento del origen real de la operación; como máximo, sabrán que Mobile Accord creó la plataforma’’, expresó el memorando. “El equipo de gestión no puede tener duda o preocupación alguna sobre la participación del gobierno de Estados Unidos’’.

El memorando agregaba que la conciencia limpia del director general sería “particularmente crítica en lo relacionado con Cubacel’’. Preocupados por el alto costo de los mensajes de texto para el usuario cubano medio, ZunZuneo negoció una tarifa de cuatro centavos de dólar por mensaje a través de un intermediario español. Los documentos muestran que había esperanza de que un director ejecutivo honesto que no tuviera conocimiento de los orígenes del proyecto podría convencer a Cubacel de que apoyara el proyecto.

Mobile Accord estudió a por lo menos una docena de candidatos de cinco países para la dirección general de la empresa en España. Una de ellas fue Francoise de Valera, presidenta de una empresa a quien contactaron mientras estaba de vacaciones en Dubai.

Viajó a Barcelona. En el Hotel Mandarin Oriental, un resort de lujo de la capital catalana, se reunió con Tim Musratt y Nim Pattel, que entonces residente de Mobile Accord. James Eberhard también participó en las entrevistas. Pero De Valera dijo que no le dieron respuestas claras sobre lo que buscaban.

“Me dijeron algo de SMS pero nada sobre un vínculo con Cuba ni con Estados Unidos’’ dijo en una entrevista desde Londres. “Si hubiera aceptado el cargo, creo que tarde o temprano me habría percatado de que algo andaba mal. Menos mal que no me escogieron’’.

A principios de 2011, Creative Associates se empezó a desesperar con la incapacidad mostrada por Mobile Accord para hacer convertir a ZunZuneo en un proyecto autosostenible e independiente de Estados Unidos. La operación se encontraba frente a un problema sin solución. La USAID pagaba cientos de miles de dólares en tarifas de recepción de mensajes de texto al monopolio de telecomunicaciones cubano a través de cuentas bancarias secretas y empresas fachada. Era una situación que no podían permitirse ni justificar y que si se salía a la luz pública sería vergonzosa, o incluso peor.

En una evaluación detallada, Creative Associates dijo que Mobile Accord había ignorado la sustentabilidad del proyecto. “Se sentía cómoda recibiendo fondos del gobierno de Estados Unidos que mantenían a flote la compañía’’.

De los 60 puntos con los que se medía el rendimiento, Mobile sólo consiguió 34. Creative Associates se quejó de que Mobile no entendía muy bien la misión social del proyecto y sólo le dio tres puntos sobre diez en “compromiso con los objetivos del programa’’.

“Nos preocupa especialmente su pasividad a la hora de mejorar la situación’’, expresa la evaluación.

Mobile Accord se abstuvo de comentar sobre el tema.

En un tono que denotaba cada vez más impaciencia, la USAID presionaba a Mobile Accord para que consiguiera nuevos ingresos para cubrir gastos. Mobile Accord sugirió vender publicidad en Cuba, pero incluso con una proyección de un millón de suscriptores la publicidad en una economía comunista equivaldría a una suma ridícula.

En marzo de 2011, ZunZuneo ya tenía casi 40.000 suscriptores y decidió trabajar con un tope de 50.000 para mantener un perfil bajo, abandonando así sus objetivos previos de llegar a 200.000 usuarios. Decidieron limitar los mensajes al 1% del tráfico total en Cuba para que las autoridades de la isla no los detectaran.

Mientras tanto, a través de un antiguo empleado de ZunZuneo _que habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar de su trabajo_ conocieron que los cubanos los estaban descubriendo y que ya habían tratado de bloquear el servicio.

A mediados de 2012 los cubanos comenzaron a quejarse de que el servicio sólo funcionaba esporádicamente, y después que no funcionaba.

ZunZuneo se esfumó con el mismo misterio con el que había aparecido.

En junio de 2012, usuarios con acceso a Twitter y a su página de Facebook se preguntaban qué habría pasado.

“¿Por dónde se pueden recibir mensajes de ZunZuneo?’’, preguntó una mujer en Facebook en noviembre de 2012. “¿Por qué ya no me llegan?’’.

Los usuarios que trataban de entrar al portal de ZunZuneo eran dirigidos a una página de Internet para niños con un nombre similar.

Reyner Agüero, un bloguero de 25 años, explicó que junto a un grupo de estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana investigaron qué sucedía. Alguien había dirigido el portal a través de una modificación de su dirección de acceso desarrollada desde los años 90. Funcionarios de inteligencia cubanos les dijeron que ZunZuneo estaba en una lista negra.

Agüero cree que “ZunZuneo, al igual que cualquier plataforma que no controlaran era una amenaza y ya’’.

En un español mal escrito, ZunZuneo publicó en su página de Facebook un mensaje que decía que estaba al tanto de los problemas de acceso y estaban trabajando para solucionarlos.

“Qué viva el ZunZuneo!’’, decía su último mensaje.

En febrero, cuando Saimi Reyes y su novio Ernesto Guerra supieron la verdad sobre ZunZuneo, se mostraron sorprendidos.

“¿Cómo iba a saber?’’, pregunta Guerra, “Ahí no decía bienvenido a ZunZuneo, un servicio de USAID’’.

“Además, no tenía nada negativo. Si yo hubiera comenzado a recibir mensajes subversivos o amenazas de muerte o `Todos a las calles’’’, rio al decir, “hubiera dicho, `OK’, aquí algo huele ma. Pero no sucedió nada de eso’’.

La USAID dice que el programa terminó cuando se acabó el dinero. El gobierno cubano declinó comentar al respecto.

El antiguo dominio de Internet de ZunZuneo está a la venta por 299 dólares. El registro de MovilChat, la empresa registrada en las Islas Caimán, venció el 31 de marzo.

Y en Cuba no hay nada que haya sustituido a ZunZuneo, aunque la Internet sigue restringida en la isla.

“Cuando ZunZuneo desapareció quedó un vacío’’ dijo Guerra. “La gente me enviaba mensajes al teléfono: ¿Qué pasó con Zunzuneo?’’

“Al final, nadie sabe lo que pasó’’, dice. “Nunca supimos de dónde salió’’.

Fuente: AP


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