Las 10 mejores malas de la pantalla

Una decena de actrices y sus personajes más exitosos, y también odiados

Cine

No todas son hadas, princesas y novias encantadoras. El cine y la televisión también han alimentado sus historias con el lado B del cuento: esas villanas que incluso han opacado a las dulces y buenas de las protagonistas. Aquí, un repaso por esas malas que han hecho historia y demostrado que no todo es rosa y que la maldad a muchas les sienta bien.

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Glenn Close: «Atracción fatal»

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Glenn Close:

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La inolvidable Alex Forest es sin dudas el personaje que debe haber hecho dudar a más de uno a la hora de cometer una infidelidad. ¿Y si mata a la mascota de la familia y la pone a hervir? La escena en la que Glenn Close, desquiciada y llena de odio, enfunda el cuchillo es la mejor defensa de la monogamia hecha en la pantalla grande. Pero hay que decirlo: esta mujer ha hecho de la maldad una especialidad. ¿Cómo pasar por alto su interpretación de la perversa y sádica marquesa Isabel de Merteuil de «Relaciones peligrosas»? ¿O, para no olvidar que también asustó a los más chicos, su interpretación de Cruella de Vil? Glenn Close se lleva el premio de la mujer a la que nadie querría cerca.

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Uma Thurman: «Kill Bill»

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Uma Thurman:

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Éste es el caso de la mala que causa empatía y hasta ternura. Uma Thurman es Beatrix Kiddo, o Black Mamba, o «La novia», que sale a cobrar venganza de todos los que se aprovecharon de ella cuando soñaba con casarse y dejar atrás el escuadrón de Bill, la frutilla del postre de sus cuatro horas de película de matanza a diestra y siniestra. Pero todos queremos a la asesina enfundada en su traje amarillo, que aprende a usar esa espada como ninguna, que revive después de cuatro años en coma y que recupera sus fuerzas para deshacerse de todos los que le hicieron la vida imposible.

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Kathy Bates: «Misery»

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Kathy Bates:

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Sólo una mente como la de Stephen King puede haber creado un personaje como el de Anne Wilkes. La dulce Kathy Bates pasa de ser la enfermera solícita y cariñosa que cuida al pobre escritor que ha tenido un accidente enfrente de su casa a ser una despiadada torturadora. Annie es la admiradora Nº 1 de los libros de Paul. Sobre todo de sus ocho novelas sobre Misery Chastain. Así que ella está encantada con tener a Paul en casa hasta que lee las líneas finales del último libro, en el que el personaje de Misery muere. Y entonces sale lo peor de este lobo disfrazado de cordero.

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Rebeca de Mornay: «La mano que mece la cuna»

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Rebeca de Mornay:

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Horrible. Detrás de una supuesta cara angelical hay un demonio. Este papel de Rebecca de Mornay no es apto para madres que trabajan y tienen que dejar a sus hijos al cuidado de otra persona. Ella es Peyton Flanders, que se presenta en la casa de Claire, madre reciente, para ocupar el puesto de niñera. Lo que nadie en la familia se imagina es que Peyton es la esposa del fallecido ginecólogo Mott, a quien Claire acusó de abuso sexual (y por eso el doctor terminó suicidándose). Así que Peyton tiene un plan: vengar la muerte de su marido. Y lo hace intentando quedarse con todo lo de Claire. Una película que, aunque simple y de tarde de domingo, ha quedado en la memoria.

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Meryl Streep: «El diablo viste a la moda»

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Meryl Streep:

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La jefa insoportable que nadie querría tener jamás. Meryl Streep es Miranda Priestly, jefa de una revista que bien podría ser «Vogue» y que bien podría estar inspirada en la temible Anne Wintour. De hecho, la autora del libro en el que se basó la película, Lauren Weisberger, fue asistente de Wintour. Y la padeció. Verdad o ficción, el personaje de Meryl Streep tiene un plus porque además de mostrar todo lo implacable, manipuladora y caprichosa que puede ser esta jefa que les arroja sus costosos tapados a «sus asistentes», muestra una veta de mujer sufrida. Sobre todo cuando Andy, el personaje de Anne Hathaway, la encuentra en su casa, desarreglada y desencajada porque otro de sus matrimonios acaba de fracasar.

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Carina Zampinni: «Padre coraje»

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Carina Zampini

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Carina Zampini es nuestra mala más mala (de ficción, claro). Tanto que en la calle la insultaban por sus muchos papeles en las telenovelas. Fue una loca desquiciada en «Por siempre mujercitas», cuando su personaje, la médica Carla Lucero, mató, robó, mintió y acusó. En esa telenovela terminó en la cárcel, como todo malo que se precie. Pero no fue por mucho tiempo. Al año siguiente tuvo su revancha cuando el recordado Oscar Ferreiro la sacó de prisión para que terminara con el bebé de Natalia Oreiro y Diego Ramos en la novela «Ricos y famosos». Como si no fuera suficiente, también le hizo la vida imposible a Nancy Dupláa en «Padre Coraje».

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Daryl Hannah: Kill Bill

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Daryl Hannah:

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Una de las malas memorables de «Kill Bill», Elle Driver. Ella, como Beatrix, también fue educada por Pai Mei para formarse como asesina profesional del Escuadrón Asesino Víbora Letal. El problema fue su carácter. A Elle no le gustaban los sacrificios, así que terminó insultando a Pai Mei y él, enojado, le sacó un ojo. De ahí el parche que usaba esta letal compañera de Bill. Hay dos escenas inolvidables en el filme: la primera, cuando entra a matar a Beatrix a la clínica, vestida de enfermera. Y luego, cuando Beatrix, más adelante, le arranca el único ojo sano que le quedaba.

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Louise Fletcher: «Atrapado sin salida»

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Louise Fletcher

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Rígida, represora, controladora, organizada hasta la obsesión, esta enfermera (hay muchas enfermeras entre las villanas, ¿no?) se hizo un merecidísimo lugar entre las villanas más memorables de la historia del cine. El papel de Louise Fletcher como la señorita Ratched en «Atrapado sin salida», dirigida por Milos Forman, es inolvidable. Su mirada inquisidora, aquella tremenda escena en la que aterroriza cruelmente a Bill con sus preguntas sabiendo qué es lo que más le duele y provocando su suicido y todo su duelo con el personaje de Jack Nicholson son una obra maestra. Su frío y esquemático personaje, sin ninguna emoción a la vista, le vale un lugar en la lista.

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Linda Blair: «El exorcista»

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Linda Blair:

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Casi no importa si uno ha visto o no esta película, porque de todos modos el papel de Linda Blair ha quedado grabado en la retina de todos, de algún modo. El filme no es sólo un clásico sino que logró algo fuera de serie para este género siempre ligado al cine de clase B: obtuvo diez nominaciones para los Oscar, incluyendo a mejor película, de los cuales logró ganar finalmente dos y siete nominaciones para los Globo de Oro. Como sea, la historia de Regan MacNeil, esa chiquita poseída por el demonio a la que la cabeza le gira, que habla al revés con una extraña voz de ultratumba y se burla del pobre sacerdote que acaba de tener un infarto, se convirtió en la base de varias películas con niños demoníacos. Pero lo de Linda fue inolvidable aunque ella, pobre, no haya podido hacer una carrera memorable después de su memorable papel.

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Sharon Stone: «Bajos instintos»

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La mala seductora es un papel muy explotado en el cine. Pero Sharon Stone se llevó todos los laureles con su Catherine Tramell de «Bajos instintos». La frialdad de esta asesina del picahielo es memorable, aunque todos recuerdan la película no sólo por eso sino por la escena que más enojó a la propia Stone: su cruce de piernas. La actriz explicó hasta el cansancio que el director le pidió que se quedara sin ropa interior porque se le veía cuando cruzaba las piernas. Pero no le avisó que igual iba a enfocarla cuando estuviera sin bombacha. El director se ligó una cachetada de Sharon el día del estreno. Y ella, la escena más recordada de toda su carrera.


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